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La sonoquímica

La sonoquímica

OPINIóN
Actualizado 11/04/2019
Víctor Hernández

La sonoquímica es una rama científica que estudia la capacidad de la energía transportada por las ondas sonoras para provocar y acelerar reacciones químicas.

Dicho así parece que no tiene mucho que ver con la música pero, en 1927, Alfred Loomis descubrió algo que en la década de los 80 se comenzó a utilizar a través de generadores de ultrasonidos de alta intensidad, pudiendo ver de forma más clara la reacción que produce a gran escala.

Su principio se entiende cuando las ondas de ultrasonido son utilizadas sobre un líquido, generando miles de pequeñas burbujas, un fenómeno conocido como cavitación y por el cual en el interior de esas burbujas se van produciendo alteraciones de presión y temperatura, tanto es así que la temperatura en los bordes de las burbujas puede llegar a alcanzar miles de grados Celsius.

Las burbujas duran pocas millonésimas de segundo, pero alcanzar esas temperaturas en tan poco tiempo es suficiente para provocar reacciones químicas que cambien la estructura química del líquido.

De estos estudios se comenzó a comprobar que los ultrasonidos generados mediante esta forma también provocan efectos sobre materiales sólidos como el cobre.

Algunas de sus aplicaciones son la síntesis de nuevos compuestos químicos, su uso como reactivo para catalizadores y, entre otros muchos, cambiar la textura, el sabor y la apariencia de productos como el queso.

Sí, un experimento llamado "queso sónico", ha sido el pionero en probar los efectos de la sonoquímica en los procesos de curado de los quesos. Tras el éxito de esta prueba que consiguió la unanimidad de un jurado en cata a ciegas, el maestro quesero que llevó a cabo el experimento ya está pensando en comercializarlo.

Para que os hagáis una idea, cada queso en el proceso de curado es metido en una caja individual con un altavoz en su base. Este altavoz reproduce a diario y durante las 24 horas del día un mismo tema musical como "La flauta mágica", de Mozart, por ejemplo, o cualquier otro, pero siempre dejando un queso sin pasar por este proceso y así poder hacer una comparativa final.

Las primeras conclusiones de estas comparativas hablan por sí solas y explican que el queso que "ha escuchado" hip-hop posee un sabor más dulce y otros queso a los que se les ha reproducido durante el proceso temas musicales con componentes más agudos que graves, da como resultado un sabor del queso más fuerte y aromas más especiados.

Seguiremos viendo cómo esta utilización del sonido puede afectar positivamente a otros productos.

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