El síndrome de Asperger implica fundamentalmente dificultades para la interacción social, sobre todo con personas de la misma edad, problemas para mostrar empatía y para comprender las emociones y sentimientos de los demás, o dificultades para la comprensión de las ironías o los dobles sentidos por la tendencia a la interpretación literal del lenguaje.
Aunque el síndrome de Asperger se encuadra dentro de los denominados TEA (trastornos del espectro autista) y comparte rasgos de alteración del comportamiento social, la comunicación y el lenguaje, lo cierto es que tiene características propias que lo distinguen de otros TEA, especialmente en lo que se refiere al desarrollo cognitivo. El síndrome del Asperger no está asociado a retraso cognitivo, y de hecho la capacidad intelectual se sitúa en la media poblacional y, en algunos casos, por encima. También es frecuente que las personas con asperger tengan una buena capacidad de memoria y un buen procesamiento de la información visual, especialmente en lo que más le interesa.
Repasamos algunas cosas que, quizá, no sabías sobre el síndrome de Asperger: