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La cuarta fundación
actuación 247 del grupo de teatro 'Lazarillo de Tormes'

La cuarta fundación

CULTURA
Actualizado 14/10/2018
Redacción

Representación de 'Teresa, la jardinera de la luz' dentro de la celebración del 450 aniversario de la Fundación de Carmelitas Descalzas de Valladolid

Fue Valladolid. Allí fundó Teresa de Jesús el cuarto convento de su nueva y reformada Orden, que a pesar de seguir formando parte de la Congregación Carmelita pasaría a denominarse "Descalza", por el deseo que Teresa tenía de que fuera más acorde con el mensaje de sencillez y humildad que preconizara su amado Jesús de Nazaret. Esto incomodó a la muy estamentada y cerrada sociedad varonil del XVI, en la que el poder de los hombres y la aceptación de las mujeres, sostenía un mundo en el que las segundas eran figuras invisibles en muchos casos y tratadas como objetos en la mayoría.

A lo largo de este año, las Hermanas Carmelitas Descalzas de Valladolid, están celebrando el 450 aniversario de la fundación de su Casa por una mujer, su madre, su maestra, Teresa de Jesús, que poniéndose este mundo por montera, se enfrentó a todas las normas establecidas en la España dominadora en un tiempo en el que ésta no sólo poseía un vastísimo Imperio de mano de los Austrias reinantes, y en concreto de su coetáneo y también amigo Felipe II, sino que además se arrogaba de imponer unas rígidas normas sociales en las que los más desfavorecidos, mujeres incluidas siempre eran las víctimas. Tantos siglos después, nada ha cambiado en exceso. Y sin embargo ya en aquel tiempo, una mujer, tan sólo una mujer se puso en camino con las armas con las que contaba, no las de la santidad, que todavía no se le había reconocido, sino con las de la humanidad y fuerza que seguramente sí le venían de un espíritu distinto al que conocía en la tierra y en el que creía firmemente.

Para celebrar tal acontecimiento y en unas fechas tan próximas al día de Teresa, 15 de octubre, en las que se cierra también el Año Jubilar que para ella ha decretado el Papa Francisco, estas carmelitas vallisoletanas han prestado una vez más la iglesia de su convento a la representación de la obra de teatro "Teresa, la jardinera de la luz", que tan bien refleja la vida y obra de esta mujer adelantada a su tiempo y universal en todo y para todos. El grupo de teatro 'Lazarillo de Tormes' ha conseguido con su puesta en escena acercarnos a una santa que por ser tan gran mujer, no dejó indiferentes ni a sus contemporáneos ni a todos aquellos que se han acercado a su figura a lo largo de todos estos siglos. Los vallisoletanos vuelven a hacerlo por tercera vez en esta tarde de sábado en un escenario que ya ha sido pisado por estos actores hace ya medio año, para dar vida de nuevo a sus personajes que dan a conocer de forma tan precisa y espontánea a una Teresa, cuya primitiva celda guardan sus actuales hermanas con el mimo y emoción con la que se acercaron a ella a través de un trabajo que lo consigue plenamente.

Hábitos de paño de oveja visten a siete monjas que parecen recién salidas del XVI y recién llegadas a un convento, que se transforma mágicamente en el de Alba de Tormes, para enfrentarse en el altar a un hombre, padre dominico, enviado de la Inquisición que simboliza todo aquello a lo que se tuvo que enfrentar su madre a lo largo de duros años de transformación y predicación de una religiosidad tan desvirtuada en su tiempo. La música que envuelve el momento parece salida verdaderamente de los magistrales dedos de un Salinas, que a las teclas de su renacentista órgano, ayuda a evocar con absoluto realismo la situación vivida por todos los presentes, en especial por las anfitrionas del convento.

Estas mujeres de ahora se ven en el espejo que delante de ellas conforman las actrices de un grupo de teatro de aficionados, que ya no necesitan demostrar el grado de profesionalidad alcanzado, pues la emoción en ellas suscitada es de lo más elocuente. Reconocen en el altar de su capilla la libertad de elección de sus vidas, el amor que las mueve, las disputas y risas de la vida cotidiana y ante todo la belleza de la lírica de su madre, así como la contundencia de su vida y escritos. Cuando una de las actrices narra no sin cierta ironía los orígenes de esta fundación parece no haber pasado el tiempo por sus vidas que son las de aquellas otras, las de la Maestra, que sigue enseñando, y que 'Lazarillo de Tormes' también ha ayudado a descubrir. Y entre los muchos eventos que han tenido lugar en este convento, feliz en sus celebraciones, una vez más, "Teresa, la jardinera de la luz" brilló con luz propia, la que parece emanar de la propia Teresa.

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