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La ultraderecha triunfó, ¿y ahora qué?

La ultraderecha triunfó, ¿y ahora qué?

OPINIóN
Actualizado 01/08/2018
José Javier Rodríguez

No es nueva la alarma lanzada por Amnistía Internacional ante la escalada de partidos de extrema derecha que está desconfigurando el panorama político europeo en estos últimos años de crisis. Sin embargo, los resultados electorales están ya sobre la mes

La ultraderecha triunfó, ¿y ahora qué?   | Imagen 1Elena Domínguez Crespo

Activista por los Derechos Humanos

Por supuesto, no hay que olvidar que en cada país estos partidos responden a características diferentes y han cosechado más o menos éxito debido a diversas causas. Sin embargo, todos ellos sí que responden a una serie de causas comunes. Una de ellas es el agotamiento de los partidos tradicionales de izquierda, sin novedades en su discurso y que para colmo han tenido un papel prácticamente nulo en la mejora de las condiciones sociales de sus ciudadanos, afectados por una crisis económica que ha conllevado el crecimiento de la desigualdad, la pobreza y la precariedad laboral. De ello hemos sido testigos en las últimas elecciones de países como Francia o Alemania, tradicionales feudos de movimientos obreros, pero cuyos respectivos partidos se han derrumbado electoralmente hablando. Igualmente la llegada de personas en busca de refugio huyendo de los conflictos que han experimentado un auge en estos años han servido como cabeza de turco para azuzar a estos ciudadanos cada vez más afectados por las mencionadas consecuencias sociales de la crisis económica.

En estos momentos, los dos casos que más preocupan son los de Polonia y Hungría. En estos países, el gobierno está conducido en solitario por sendos partidos de tendencias ultraderechistas. Para que nos vaya sonando, tenemos en el caso de Polonia a Ley y Justicia (PiS) con Andrzej Duda como presidente del gobierno; y Fidesz en Hungría, con Víctor Orbán. Los datos que daré a continuación están directamente sacados del último informe por países de Amnistía Internacional, al ser completamente veraz y estar perfectamente contrastado.

La entrada del ultraconservador gobierno polaco al poder de la mano de Ley y Justicia y la totalidad de un Parlamento compuesto por partidos conservadores ha significado una amenaza a los derechos y libertades sexuales de las mujeres en Polonia. Actualmente, el derecho al aborto solo está permitido en una serie de supuestos: en caso de violación o incesto, riesgo para la vida de la madre y malformación fetal grave o letal. A principios de este año, el Parlamento comenzó a estudiar un proyecto de ley que habría suprimido el tercer supuesto, pero afortunadamente los movimientos feministas consiguieron que la reforma naufragara. Aún así, tal y como está, el aborto en Polonia es muy restrictivo dadas las barreras burocráticas que tienen que superar las mujeres. Tras este periplo, la policía llevó a cabo una red de registros en ONG polacas centradas en derechos de las mujeres, confiscando grandes cantidades de datos. Sí que logró aprobarse una reforma en torno a los anticonceptivos de emergencia, para que solamente pudieran ser administrados con receta médica, entorpeciendo su acceso.

En materia de migraciones, Polonia ya ha sido objetivo de investigaciones por parte del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, el Comité de Derechos Humanos de la ONU y la Comisión Europea tanto por incumplir el principio de no devolución, como por negarse a reubicar a ninguna persona refugiada de las bloqueadas en Italia y Grecia (me refiero a la famosa cuota de refugiados que cada Estado miembro debía comprometerse a acoger y que todos ellos, a excepción de Malta, incumplieron). Según una encuesta llevada a cabo por Pew Research Center, un 71% de la ciudadanía polaca considera que con la presencia de refugiados en su país, el terrorismo aumentará.

En Hungría, el debate sobre la violencia contra las mujeres saltó a la palestra el pasado año con escaso interés por parte del gobierno y el Parlamento, en el que la mayoría es sostenida por la coalición formada por el partido en el gobierno y el Partido Popular Demócrata-Cristiano, con 133 de los 199 escaños totales. Es más, Hungría sigue sin ratificar el Convenio del Consejo de Europa sobre Prevención y Lucha contra la Violencia contra las Mujeres y la Violencia Doméstica y la impunidad de este tipo de criminales sigue siendo alta.

En materia de migraciones, al igual que Polonia, Hungría rechazó reubicar a ninguna de las personas que le tocaba como cuota básica. De hecho, preocupan sobre todo sus llamadas "zonas de tránsito", que son básicamente campos de contenedores ubicados en las fronteras exteriores de Hungría fuertemente custodiados por la policía y que, según el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, se trata de otra forma de privación de libertad de personas que sufren tratos degradantes e inhumanos. Además, el uso de la violencia desproporcionada por parte de la policía hacia personas en busca de refugio se está incrementando y está siendo objeto de investigación por parte de ONG. Sin embargo, Hungría les está restringiendo el acceso tanto para realizar investigaciones sobre el terreno como para ofrecer asistencia letrada gratuita. En el caso de Hungría, y tomando la misma encuesta que en el caso de Polonia, un 76% de las personas asocia el incremento de personas refugiadas y los niveles de terrorismo.

El auge de partidos ultraconservadores ha supuesto un menoscabo en los Derechos Humanos no solo en los países referidos, sino en todos aquellos en los que se están haciendo hueco, aprovechando la coyuntura. Si esta situación ha afectado al panorama general de derechos, aquellos relacionados con el feminismo y las migraciones han sufrido un deterioro importante, tal y como he tratado de reflejar con los ejemplos más extremos: Polonia y Hungría. Es importante atender al trascurso de los acontecimientos en los años venideros, ya que van a ser clave no solo para la estabilidad de Europa tal y como la conocemos hoy día, sino para la ardua tarea que ha supuesto construir una barrera jurídica sólida para los Derechos Humanos de todas las personas.

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