Ángel Javier Martín Vicente, con esclerosis múltiple desde hace 14 años. Su caso es todo un ejemplo de optimismo y superación. Conductor de profesión, los primeros síntomas de la enfermedad aparecieron en la vista. Un diagnóstico que califica de ?tortuoso? que comenzó con visión borrosa y continuó con dificultades en los brazos y piernas, así hasta llegar a un 96% de minusvalía. Y, sin embargo, afirma sentirse ?afortunado?.
Afortunado por el apoyo que recibe de su familia ?es lo mejor?; por el respaldo que recibe de la Asociación Salamantina de Esclerosis Múltiple, ASDEM, ?de las mejores cosas, las relaciones con otros enfermos son muy importantes? y por los especialistas que lo controlan, tanto en Neurología como en Oftalmología del Complejo Hospitalario de Salamanca.
La enfermedad de las 1.000 caras, como se conoce a la esclerosis, da los primeros avisos en cada persona de manera diferente. ?Es muy duro, pero hay que luchar?. Ángel Javier Marín reconoce que las dificultades del día a día con la enfermedad son muchas, ?pero nada es imposible?. Optimista y luchador, explica que, a pesar de las limitaciones de movilidad, no se ha aislado. ?Me esfuerzo, sigo caminando aunque me cuesta mucho?, asegura.
Y un mensaje de optimismo. La vida para un enfermo de esclerosis es muy complicada pero ?hay que seguir luchando?, remarca Ángel Javier Martín.