, 23 de enero de 2022
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 Generalitat 2, Gobierno 1

 Generalitat 2, Gobierno 1

OPINIóN
Actualizado 21/09/2017
Redacción

En el encuentro Generalitat vs Gobierno, la pasada semana dejábamos el marcador en un claro 2 ? 0, con la sospecha de encontrar el combinado gubernamental bajo de forma, sin un claro sistema de juego y con un ataque prácticamente nulo. No habían conseguido marcar un solo tanto, ni en casa ni fuera. En todas las confrontaciones se han visto sorprendidos por la táctica de un contrario con más agilidad, más reflejos y más picardía. Se diría que en la preparación de los encuentros, más que el resultado, había primado su obsesión por no recibir ninguna tarjeta.

Aunque con bastante retraso, el Gobierno, ¡por fin!, se ha dado cuenta que ese sistema de juego le conduciría directamente a la eliminación. Ha comenzado a ejercer aquello para lo que fue elegido: gobernar y hacer cumplir las leyes, esta vez sin complejos. Para saber si las medidas tomadas han sido las acertadas, basta con observar la reacción del contrario. Hasta ahora, los independentistas habían recibido las decisiones de "Madrit" con una mezcla de autosuficiencia e ironía, adornándolo con provocativas declaraciones asegurando ignorar cualquier impedimento que se les anunciara, con independencia de quien se lo ordenara. Más de un incauto ?de los muchos que han proliferado últimamente en Cataluña?ya se frotaba las manos creyendo haber encontrado la vía libre hacia la independencia. De repente, ha comenzado su aterrizaje desde las nubes. Se acabó la guerra de Gila, porque la Justicia no entiende de bromas ni de presiones externas. Quien está moviendo todos los hilos de esta operación anti-referéndum no es el Gobierno ?por mucha propaganda que lo proclame- sino los juzgados; y si alguien lo ha olvidado, son los juzgados que, cuando ha sido necesario, no han dudado en "empapelar" ? como es su obligación- a más de un personaje del mismo partido que ahora gobierna. El Gobierno ha tomado medidas que entran de lleno en sus atribuciones, como han corroborado los organismos a los que se ha recurrido, pero, en esta ocasión, la Guardia Civil actúa como policía judicial, al servicio de un Juzgado de Instrucción.

Ha llegado el momento de que los dirigentes políticos que creyeron haber forzado los acontecimientos para conseguir un imposible, reconsideren su actitud y reconozcan que, fuera de la ley, se pierden todos los contenciosos. Si, a pesar de todo, optan por el enfrentamiento, ya saben cuál es el camino. Mucho me temo que, si la Generalitat no lo evita, soliviantar a las masas para pretender presionar a la Justicia y hostigar a los FCSE, lo único que acarreará será unos enfrentamientos en la calle que se sabe cuándo comienzan, pero nunca cuándo y cómo terminan.

Que los distintos colectivos nacionalistas que perviven en España se alineen con la postura independentista de Cataluña, no puede sorprender a nadie. Tampoco debe extrañarnos que se apunten al carro independentista los populistas antisistema cuyo verdadero objetivo es acabar con el régimen actual. Primero dicen que pretenden acabar con este Gobierno ? que también--, pero acabarán con cualquiera que no sea el suyo. Han logrado imponer sus dogmas en Venezuela, con el resultado de todos conocido, y aún existen personajes en nuestro país dispuestos a tomarlos como compañeros de viaje. Su grado de alienación es tal que, sin condenar jamás la dictadura venezolana ni reconocer la existencia de los centenares de presos políticos que llenan sus cárceles, son capaces de afirmar que las personas detenidas en Cataluña por infringir gravemente las leyes son ¡presos políticos! No, señor Iglesias, en España, afortunadamente, no hay presos políticos, como en Venezuela; lo que si hay es algunos políticos presos de un antiguo separatismo inducido, unos, y de un marxismo trasnochado , otros. Si existe algo digno de destacar en los principios del marxismo-lenninismo es el grado de lavado de cerebro que proporcionan a sus acólitos. Llega un momento que sus ojos no son capaces de ver la realidad y están convencidos de que los equivocados somos los demás.

Pasada la primera jornada de reacción a las medidas tomadas por el Gobierno, la primera reflexión debe ser muy clara: la situación en la calle es lo suficientemente tensa como para pensar que bastará cualquier chispa para producir el primer incendio. A la vista del desarrollo de los acontecimientos y la trascendencia dentro y fuera de España, el Gobierno debe asumir que la primera batalla se ha saldado con éxito, más en su efectividad que en su propaganda. No hay que engañarse con las personas que secundan las llamadas a rebato; ni son tantos ni han impedido que, al día siguiente, vuelvan las aguas a su cauce. No obstante, sí se ha notado una cierta "indolencia" en la labor encargada a los mossos d´esquadra. Mientras la Guardia Civil llevaba a cabo las órdenes recibidas, han tenido que soportar el acoso y los insultos de los manifestantes, bajo la perdida mirada de un ridículo número de mossos. Se ha permitido el destrozo de dos vehículos y el "secuestro", durante toda la noche, de un equipo de guardias civiles que efectuaban un registro. Guardias civiles que no hubieran dudado a la hora de dar su vida por asegurar la integridad física de un solo mosso d´esquadra. Se ha tensado tanto la cuerda que, para que no se rompa, sólo es necesaria la sensatez de las Generalitat. La huida hacia adelante sólo traerá más violencia y ninguna solución.

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