, 23 de enero de 2022
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Gila 2. Zamora y Salamanca

Gila 2. Zamora y Salamanca

OPINIóN
Actualizado 25/07/2017
José Javier Muñoz

En Zamora tuve la primera ocasión de tratar a Miguel Gila porque mi padre, a la sazón director del diario Imperio, le contrató para que publicara en ese periódico sus primeras viñetas y comentarios impresos. Este es uno de los varios episodios que distorsionó en su autobiografía. Nunca mencionó el periódico del Movimiento y, en cambio, contó que sus primeros chistes se publicaron en la revista universitaria Exedra de Salamanca en 1943/44, e inmediatamente después en La Codorniz. ¿Qué hacía Gila en Salamanca en 1943 escribiendo en una revista universitaria si había abandonado la escuela a los 13 años de edad y no cursó el bachillerato? En 1951 dio el salto de Zamora a Madrid, donde enseguida le llegó la fama, fue uno de los artistas mejor pagados de aquella época y el primer humorista en protagonizar un anuncio comercial de TVE. Y el supuesto exilio fue en realidad una huida personal de los problemas que le causaban su aguerrida esposa Ricarda, cajera de un comercio zamorano, y una amante despechada que le reclamaba la paternidad de una criatura que Gila no quiso reconocer.

Gila 2. Zamora y Salamanca | Imagen 1 Tanto apreciaba Gila a mi padre que el joven humorista, recién casado, alquiló un piso en el mismo portal donde vivíamos, en la calle de las Tres Cruces? en parte con dinero prestado por mi progenitor y que, por cierto, nunca le devolvió. Yo era un mocoso de tres años, me llevaba a jugar a su casa y me enseñaba los dibujos que entonces empezaban a hacerse populares: personajes con enormes narizotas y cabeza apepinada a los que les ocurrían mil barbaridades. Pintaba cojos, mancos o tuertos que reían de sus propias desgracias con afilada ironía. El carácter adusto de Gila no era obstáculo para sus genialidades. De vez en cuando se entretenía con una ocupación singular: echaba pececillos en la bañera de su casa y se dedicaba a pescarlos pacientemente. Transmitía partidos por la radio, teóricamente en serio, pero metía "morcillas", añadidos de su propia cosecha, como esa frase que soltaba cuando algún equipo goleaba: "¡Compasión, que el portero también tiene madre!". En la víspera del día de Reyes Magos representaba en un programa radiofónico el papel de Baltasar con acento gangoso de negro caribeño y sorprendía a los hijos de los amigos y a las chachas de la vecindad descubriendo los pecadillos de cada uno. "Javi rompe los zapatos dando patadas a las piedras ?contó refiriéndose a mí? y tiene muy enfadada a su mamá. Como no se porte bien no le traeré el balón de reglamento que me ha pedido", o "Menganita, tienes que dejar de sisar el chocolate de la despensa".

Gila rebosaba ingenio... Tanto, que se inventó el currículum. A mí no me parece cierto que la Historia la escriben los vencedores; más bien, la rehacen a su conveniencia los más imaginativos.

∆ http://blogs.lainformacion.com/telediaria/2011/07/18/la-guerra-civil-vista-por-miguel-gila/∆ www.laopiniondezamora.es/opinion/2012/08/23/decada-zamorana-gila/622016.html/www.vertele.com/lostoptendevertele/2012/01/22/diez-humoristas-que-hicieron-historia-en-television/

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