Santa Teresa de Ávila decía que Dios también está entre los pucheros. Vemos aquí el hermoso y cálido melado de un barreñón, tras el que se apuntan las sayas de unas mujeres que hemos de intuir. Vida entre barreñones. Labores femeninas que dignifican el mundo y prolongan la existencia de todos. Faenas invernales de la matanza, que intuimos en ese hilillo rojo y blanco con que atarán chorizos y morcillas estas mujeres que podemos adivinar. Las labores humildes, simbolizadas en esa calidez del barreñón. Porque la vida, la de todos, se salva y adquiere su sentido en lo que está a nuestro alcance.
José Luis Puerto (Texto) / Rosa Gómez (Fotografía)
(Palabras para una imagen).- La matanza tradicional en La Alberca
