En la mañana de Navidad Salamanca tiene un encanto especial. Parece haberse detenido el tiempo. Envuelta en niebla, la ciudad luce sus eternos encantos. Familias de paseo, curiosos, despistados y algún joven trasnochador en este paisaje en el corazón del casco histórico salmantino.
Fotografías: Álex López