Los últimos rayos de sol del día se despiden acariciando el sendero formado por cientos de hojas, el espectáculo de color que invita a abandonarse entre los árboles mientras la brisa fresca que anuncia la llegada del frío roza las mejillas. Las hojas crujen mientras el paseante se adentra en el laberinto vegetal y deja atrás las preocupaciones, pensando únicamente en la belleza del otoño.
El fotógrafo Iván Fraile se topó con esta bonita estampa mientras iba de Amatos a Huerta. Con su cámara ha captado el atardecer que se adentra entre los árboles cada vez más desnudos.
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