Como el vicepresidente del Gobierno que no quiere ser, al menos con Mariano Rajoy en la Moncloa, Albert Rivera se ha enfundado esta mañana el traje de hombre de Estado y ha centrado su discurso inicial más en las apelaciones a la oposición que al futuro presidente. Del líder del PP simplemente espera que cumpla las 150 medidas pactadas con Ciudadanos en agosto y transite hacia una dinámica pactista. De eso, advierte, dependerá la duración de la investidura.
"Si usted no cumple y hace del señor Rajoy de la mayoría absoluta, si no escucha a esta Cámara y no tiene en cuenta que también necesitaremos a otros partidos, esto puede durar muy poco, así el que el principal responsable de cuánto dure esta legislatura es el presidente del Gobierno", ha alertado Rivera al candidato a la Presidencia del Gobierno.
Entre las prioridades que plantea Ciudadanos, además de la negociación urgente de los Presupuestos Generales del Estado, se encuentra la elaboración de una ley del autónomo y la revisión, con cesiones por parte de todos los grupos, de la reforma laboral. Estas reivindicaciones constituyen "las pancartas" del partido. Así se lo ha explicado Rivera a Podemos, formación a la que acusa de querer "rodear" el Congreso al mismo tiempo que se sienta dentro.
Del mismo modo ha instado a los socialistas a dejar de mirar por "el retrovisor" a la tercera fuerza política y a sentarse en la mesa para hacer posible un "legislatura fructífera".