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De la ‘Fonda Teresiana’ al bar Teresiano
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EL REPORTAJE

De la ‘Fonda Teresiana’ al bar Teresiano

ALBA DE TORMES
Actualizado 23/10/2016
Manuel Diego

Un edifició histórico, cuya variedad de usos y destinos bien se justifican por la amplitud y solidez de la construcción del edificio, ya con más de un siglo de existencia (1898-2016)

No hace mucho todos nos hemos quedado sorprendidos ante el cierre del BAR TERESIANO, situado justo en medio del pueblo y habiendo sido un establecimiento de tanta solera? Posiblemente ahora era el bar más antiguo de Alba. Recuerdo que en mis años fuera de España se reían de mí porque ?decían- en esta villa damos el nombre de santa Teresa a fondas, bares y cafeterías? Y es que el título del bar (Café Bar Teresiano) en este caso no es ocurrente o devoto, como si respondiera a la devoción de sus propietarios, sino que más bien alude al precedente uso que ha tenido mucho antes que éste se abriera. Se han mantenido así los dueños en la más fiel tradición histórica del edificio. Siento en el alma que desparezca un establecimiento de tanta raigambre y a cuyo frente hemos visto personas tan queridas.

Pero lo que quiero recordar es que el edificio en sí, de construcción de nueva planta y en un estilo muy determinado, tiene más de un siglo de existencia y ha pasado por diversos avatares que en Alba ?creo- no todos conocen. Esto que digo es fruto de una recogida de datos persistente, desde hace años, y que ahora me animo a dar a conocer.

La casa preexistente a la construcción que tenemos había sido ya sede del Casino de la Unión, que fundó el Vizconde de Garcigrande y duró poco tiempo (1886-1889). El interés de este espacio se debía a la amplitud de terreno disponible, cercanía a la parroquia de san Pedro, Casa parroquial, conventos de Padres y Madres Carmelitas, sepulcro de santa Teresa, etc. Por lo que llamó también la atención del obispo P. Cámara, el cual lo adquirió como un complemento de servicio hostelero para la incipiente basílica. No sólo eso, sino que además sobre el antiguo solar construyó un edificio de nueva planta, que es el que ahora todavía podemos contemplar.

La Fonda teresiana (1898-1905)

Estratégicamente ?no se olvide- al lado estuvo siempre la casa parroquial, y este edificio, tan igual y lleno de balcones fue construido por el obispo salmantino Padre Cámara a la par que se inician las obras de la Basílica con una finalidad bien concreta, la de ser una HOSPEDERÍA o FONDA TERESIANA. Seguramente que lo hizo pensando en los muchos peregrinos que se acercaban a Alba desde el 1882 y que ya no podían albergarse en las antiguas posadas (que las había), sino que necesitaban de un alojamiento más digno y tipo de hotel. Las motivaciones vienen muy bien registradas justo en el año primero de la revista LA BASÍLICA TERESIANA en su sección de crónica:

"Una hospedería en Alba de Tormes.- La importante revista El Iris de paz, en su número correspondiente al 18 de enero último, dice: 'En Alba de Tormes, al mismo tiempo que con la generosidad de los católicos del universo mundo, empieza a levantarse una grandiosa Basílica al Serafín del Carmelo, Teresa de Jesús, constrúyese, junto a la iglesia de San Pedro, una gran hospedería para albergar los peregrinos que vayan a visitar el glorioso sepulcro de la Doctora española y el soberbio monumento que la piedad le está levantando'.

En efecto: no pocas amarguras le ocasionaba al Prelado salmantino contemplar que los numerosos peregrinos que acuden a Alba se encontraban sin albergue en la mal acondicionada villa ducal; de aquí surgió en su mente la idea que motiva la noticia dada por El Iris de paz, para cuya realización se ha comprado el espacioso local que fue Casino de la Unión y algunas otras dependencias necesarias, con las cuales se formará la Hospedería teresiana" (1897, p. 158).

La noticia es preciosa y nos pone ya en camino de entender el resultado que tenemos a nuestra vista todavía hoy, a más de un siglo de distancia. Los terrenos fueron comprados expresamente por el P. Cámara para este fin hostelero, y en su origen se levanta sobre varias casas, aunque alguna de ellas era más capaz. La construcción ha sido rápida, puesto que ya está abierta en octubre de 1898, y porque una visita de catedráticos de la Universidad de Salamanca en noviembre de este mismo año, entre ellos estaba Miguel de Unamuno, pudo gozar de sus servicios: "Hospedáronse en la Fonda teresiana, de la cual salieron prodigándola calurosos elogios" (1898, p. 483). Y hasta sabemos, por carta informativa del prelado salmantino a todos los obispos de España (31.12.1898) de los gastos efectuados: "Se ha preparado una fonda cómoda y decorosa, que era necesaria para tantos devotos como visitan el santuario, habiéndose abonado por compra 13.000 pesetas, y gastado en su reforma mucho más de otro tanto" (1899, p. 28). Así nos habla de nuevo la revista antes citada, LA BASÍLICA TERESIANA:

Fonda teresiana.- A la inagotable iniciativa del Prelado de Santa Teresa, se debe el que Alba cuente hoy con un establecimiento destinado a fonda, en que los muchos admiradores de la insigne Doctora puedan hospedarse cómoda, económica y agradablemente cuando visiten la villa que guarda las preciosas reliquias de la incomparable santa Teresa.

Situada la fonda en el punto céntrico de la villa, próxima a los conventos de Padres y Madres Carmelitas, viene a prestar un valioso servicio, que se echaba muy de menos en una población de la importancia de Alba de Tormes.

El mobiliario y los distintos servicios del nuevo establecimiento, al estilo de los mejores de su clase, sus habitaciones amplias y confortables serán aliciente para que el viajero no haga en adelante las visitas a Alba con la molesta premura que se veía obligado a hacerlas.

La fonda está a cargo de D. Emilio de la Fuente, calle de Colón, número 1" (1898, p. 419).

Y así aparece en la propaganda en cubierta de los primeros años de la revista LA BASÍLICA TERESIANA editada en Salamanca (1898-1899):

FONDA TERESIANA en ALBA DE TORMES

A cargo de Don Emilio Álvarez de la Fuente, Calle de Colón núm. 1º

Empieza a funcionar por tanto un año después de la inauguración de las obras de la basílica (1898) y como tal hospedería para peregrinos ejerció de inmediato, incluso para recibir y albergar personajes de relieve, y hasta para ofrecer banquetes solemnes. Fue bajo la dirección de Emilio Álvarez de la Fuente. Realmente resultó ser un edificio digno y moderno, acorde a las exigencias de los nuevos tiempos. Basta pensar en la distribución interna que tiene con la magnífica escalera que todos hemos conocido. La cuestión es que el éxito obtenido obligó a ampliarla de espacio, como nos reseña la misma revista:

"Para ampliar la fonda teresiana.- El Sr. Obispo de Salamanca acaba de adquirir una casa contigua a la fonda teresiana, a la que se ha de unir para que el local de la fonda, que ya es bastante capaz, resulte más espacioso, reportando comodidad y ventajas a los viajeros que la visiten. El encargado de la fonda, está recibiendo aplausos continuos por el delicado esmero en obsequiar a los huéspedes. Ha establecido también un servicio de coches a la estación del ferrocarril de la villa. Nos complacemos en pensar que estas noticias serán del agrado de los devotos de santa Teresa, en beneficio de los cuales se han hecho las indicadas mejoras en el lugar donde se venera el sepulcro de la gran Santa" (1899, p. 62).

Pero el mismo Padre Cámara pensó que no era suficiente ni bastaba para las exigencias futuras de Alba, así que pensó en otro edificio de más amplitud y cabida, con una organización todavía más moderna y hasta señorial, que incluso le sirviera a él y a sus sucesores de casa para cuando se desplazaban a Alba con el fin de vigilar las obras de la basílica; y ese fue el edificio de la Guía (por la ermita mariana de nuestra Señora de la Guía que estaba en ese mismo lugar, a la salida del puente en dirección Salamanca); por eso también es conocido como el Palacio del Obispo, pero la intención original era la de prestar el servicio hotelero y de hospedaje. Debió adquirir el terreno en 1902 y empezar de inmediato el desmonte de terreno (todavía es evidente), porque informa ya de la obra en marcha en carta al episcopado español (3.2.1903): un gran edificio, a la entrada de la villa, en el lugar que ocupó la antigua Ermita de la Guía, destinado a hospedería? Y en la misma ocasión había comprado en la carretera de acceso a la villa, más arriba, un terreno y plantado pinos; lo que se llamará de inmediato hasta nuestros días el Pinar del Obispo. El nuevo edificio desplazó en importancia al anterior del casco urbano de la calle Colón. Baste recordar que aquí, en el nuevo, comieron los reyes de España Alfonso XIII y Victoria Eugenia cuando visitaron Alba de Tormes en octubre de 1922. Con las noticias a nuestra disposición debió comenzarse a edificar en torno al 1903 y en el 1905 ya estaba disponible y en uso (ver la revista antes citada, 1903, p. 59 y 61; 1905, p. 85). La historia de este edificio histórico, hoy Hostal América, merece por sí mismo otras páginas, y algo hemos adelantado en este mismo medio tratando de un hermano cocinero carmelita, Joaquín María de santa Teresa, natural de Galinduste.

Con esta medida más acorde a los tiempos, el gran edificio de la Calle Colón quedó libre y disponible para otros destinos entre febrero-marzo 1905, cuando se inaugura y ya aparece la foto completa en la Basílica Teresiana (1905, p. 85). Pero al obispado se presentó de inmediato el problema del destino de la antigua fonda y, si era posible, hasta el desprenderse de ella vendiéndola, con el fin de recuperar ese dinero invertido para las obras de la basílica. Y la ocasión se presentó no tardando mucho.

Colegio infantil de las Siervas de San José (1905-1919)

El uso seguido que tuvo debió ser el de un colegio infantil dirigido por las religiosas Siervas de San José (fundadas en el siglo XIX en Salamanca por Santa Bonifacia en la llamada Casa de Santa Teresa), que sabemos fundaron en Alba una casa de enseñanza. Fue famosa una peregrinación a Alba de estas religiosas salmantinas (17.10.1901), a poco de ser aprobadas oficialmente por el Papa; vinieron a agradecer a santa Teresa el decreto pontificio (Basílica Teresiana, 4 [1901] p. 318). Aquella visita sirvió para calentar motores y hacer madurar el proyecto de establecerse en la villa. Pero se tardó en llegar a ese destino para el edificio de la Fonda teresiana.

Las actas del ayuntamiento reflejan muy bien esta situación:

"Por el Señor Alcalde se dijo tenían propósito de establecerse en esta villa y fundar un Colegio de enseñanza las religiosas Siervas de san José, y que para este fin solicitaban de la Corporación Municipal, se las diese una subvención anual de 100 a 125 pesetas, petición que no pudo conceder el Ayuntamiento, no obstante su buen deseo, por carecer de recursos que destinar a este objeto" (Acta de sesión 23.8.1902, fol. 27v-28r).

La inauguración oficial del colegio de las siervas fue el 23.5.1902 con una misa solemne en la iglesia de San Miguel celebrada por el sacerdote José Bustos, del que se dice "[cura] ecónomo de Alba y fundador de la casa", predicando en ella el canónigo José de Lamano, autor del libro "Santa Teresa en Alba de Tormes" (1914). Naturalmente no ocuparon de inmediato la Fonda (ver revista antes citada, 1902, p. 316), porque ya se habían instalado antes en una casa de Doña Teresa de Zúñiga y Cornejo (cuyo emplazamiento exacto ?creemos- sería en la calle Carlos III, esquina de San Miguel, una casona que luego ocuparían las Hijas de la Caridad, las últimas propietarias del edificio), residente ella en Pelagarcía. Esta fundación de las Josefinas en Alba la había solicitado en 1899 Don Félix Hinojar Macarrón, y se pensó dentro de la congregación como casa de enseñanza para el apostolado de la oración y la educación de la infancia. Había sido promovida por la Madre General de la congregación josefina, Luisa del Sagrado Corazón (+ 22.9.1906).

Podemos afirmar que es en 1907, después de quedar libre y trasladarse la fonda al nuevo edificio de la Guía, a la entrada del puente, entonces es cuando las josefinas adquirieron por compra al obispado el edificio de la antigua Fonda y trasladaron allí el colegio infantil que ?parece- era sobre todo para niñas, aunque el traslado real del colegio pudo ser antes, y la compra efectiva del edificio se hizo después. Se lo compraron a la mitra salmantina el 16 de junio de 1907, con escritura ante el notario Alejandro Álvarez Álvarez. Hasta sabemos el precio de la compra (20.000 pesetas), a lo que se añadió por parte de las monjas la adquisición de otra casa contigua (1.875 pesetas).

Está claro que el edificio se adecuaba bien para esta finalidad pedagógica Imaginamos que las clases serían en la planta baja), aunque careciese de un espacio amplio para patio de recreo. Y como tal debió funcionar hasta que se cierra la fundación (enero 1919), medida que se justifica por parte de la superiora general, Aurora Sánchez, al obispo salmantino con estas palabras:

"Que en virtud de que conforme hablé a Vuestra Excelencia hace algún tiempo, no aumenta el número de niñas en el Colegio de Alba de Tormes, y el escaso fruto que allí hacen nuestras hermanas, no corresponde a las esperanzas que se acariciaron" (1.1.1919).

Mientras tanto, tenemos noticia de que en Alba murieron dos religiosas: una tal hermana Rosa (1904) y otra llamada Sor Buenaventura del Olmo Morera, superiora de la casa (+ 22.1.1916), y así queda alguna referencia de la estancia de ellas por lo que toca a sepulturas en el cementerio municipal. También sabemos que por el año 1904 formaban la comunidad 6 hermanas: "una es maestra de enseñanza, otra profesora de piano; hay una coadjutora y las restantes se dedican a cargos de la comunidad, educación de párvulos y clases de labores de adornos". Y en el último año la situación de personal es más bien escasa, 4 religiosas: "3 dedicadas a la enseñanza, 1 al taller".

El colegio infantil de las Josefinas duró en Alba de 1902 a 1919, mientras que éste ocupó el edificio de la antigua Fonda teresiana sólo desde 1907 hasta 1919 en que se clausura. Y así, de nuevo, quedaba libre el inmueble, pero en propiedad de las religiosas josefinas. Todavía sigue sin uso en 1921 y es cuando el ayuntamiento piensa en solicitar su arrendamiento con el destino de dedicarlo a cuartel o alojamiento de la Guardia civil (acta sesión 23.2.1921, fol. 36v-37r). Pero no llegó nunca a tener tal uso.

Otros compradores y destinos: el Colegio Cervantes

Lo que sí sabemos es que dichas religiosas vendieron todo el edificio a un vecino de Alba de Tormes, el cabeza o patriarca de la dinastía o familia de los llamados "Jeromitos", Jerónimo García Narros, según me ha referido su nieto Amable García Nieto (a quien agradezco la información), aquél casado con Julia Tejedor, y que son progenitores de una amplia generación de albenses que aún perdura y siguen siendo conocidos como tales, los Jeromitos: Agustín (el manco), Julián, Eustaquio e Ignacia.

Según nuestro amigo Amable García Nieto (también jeromito) su abuelo se lo compró a las monjas por un precio de 10.500 pesetas, bastante inferior al que desembolsaron ellas cuando se lo compraron al obispado; y me asegura que en la escritura de compra figura como propietaria la madre General de la congregación Josefina, Aurora Sánchez, que lo fue hasta 1930, lo que nos induce a pensar que la compra del edificio por parte de Jerónimo García ocurrió entre 1921-1925.

Podemos ser todavía más precisos. Mediante un escrito privado (28.12.1921), las siervas de san José se comprometen a vender dicho edificio a Don Jerónimo García Narros, pero con la condición de que tiene que esperar a tomar posesión un año, a partir del momento de comunicarlo a la Sociedad Cultural Obrera (una especie de casino obrero), que lo tiene en alquiler en este momento. Más tarde (26.3.1925) se efectúa la venta real por escritura pública a favor de Don Jerónimo García Narros, en el precio antes citado de 10.500 pesetas. Y se dice que es el edificio dela calle Colón s/n, titulado todavía "Fonda Teresiana", con extensión de 433 metros cuadrados aproximadamente (casa colegio y casita adjunta), firmando por las monjas Sor Aurora Sánchez Benito, superiora general, y el comprador Jerónimo García, ante el notario de la villa de Alba Don José de Prada Lagarejos.

O sea que ya en 1921 el edificio de la antigua Fonda Teresiana pasó a propiedad privada, siendo adquirido por el patriarca de la dinastía de los llamados Jeromitos.

Posteriormente (15.1.1928) el nuevo dueño lo arrendó para un destino semejante al anterior, el de un colegio de 2ª enseñanza, Colegio Cervantes, a favor de su promotor y director, Don Julio del Valle del Solar, y esto fue por el término de 3 años, en el precio de 5.625 por los tres años (a pagar en varios plazos). El espacio disponible para tal uso era: la planta alta de la casa; la entrada al colegio será por la calle del obispo Ruano. Mientras que la planta baja, con entrada por la calle Colón 3, será usada por el propietario, Jerónimo García, como acceso al Café Teresiano.

La historia de ese colegio Cervantes está por escribir, y no sabemos si también se abrió en contrato con el ayuntamiento o absorbió algún intento anterior coexistente en la villa, porque en las actas de sesiones (1931-1933) aparece frecuentemente el tema del colegio como asunto de discusión en consistorio, y no debió tener una historia muy próspera y pacífica. Consultando el periódico local "El Tormes", notamos que aparece por vez primera propaganda de este Colegio en el año 1929. La propaganda de "El Tormes" se repite idéntica de contenidos en números sucesivos, y por última vez aparece en el 1930 (nº 14, p. 8), lo cual no quiere decir que no continuara después. Pero no olvidar que mientras estuvo en el edificio aludido, siempre fue en connivencia con el Café Teresiano que, deducimos, éste debió estar ya abierto algún tiempo antes del 1928.

Así se daba a conocer el colegio por vez primera en propaganda periodística (El Tormes, 1929, nº 2, p. 7):

Colegio Academia "Cervantes"

Incorporado al Instituto Nacional de 2ª enseñanza de Salamanca. Instalado en magnífico edificio. Con gabinetes de Física, Química e Historia Natural. Enseñanzas a cargo de siete profesores. Especialidad en la preparación del bachillerato Universitario. Internos. Medio pensionistas. Externos.

Para informes y reglamentos: al Director D. Julio Valle del Solar

Aquí ?sabemos- estudió entre otros nuestro querido poeta Antonio Álamo Salazar. Como también Pedro Nieto. Figuran como directores sucesivos del mismo: Agustín Domínguez Martín, Alonso González Cuello y Julio del Valle y del Solar.

Y no estoy muy seguro, pero algunos me aseguran que de nuevo volvió a ser sede del Casino de Alba algún tiempo, por estas mismas fechas, pero siempre antes de que tomara el camino definitivo y único hacia la función de bar.

Claro está, cuando dejó de estar el colegio en la planta superior, ésta pasó a ser la vivienda habitual del primer dueño, Jerónimo García, con el cual vivió bastantes años de su infancia nuestro amigo Amable, ahora casado felizmente con Carmen Panta, y al que debo no pocos datos y hasta correcciones que han precisado de forma más exacta estas notas históricas. Muchas gracias.

Destino definitivo y único: el Café Bar Teresiano

Y será desde aquí (algún tiempo antes a 1928) cuando comienza otra nueva etapa, aquella más conocida de nosotros e identificada con el título que decía antiguamente: CAFÉ BAR TERESIANO. Lo abre el mismo dueño, Jerónimo García, como negocio familiar y que a la hora de diversificar el trabajo de los hijos que se van implantando y abriendo futuro en el transporte y viajes, fue precisamente el mismo padre, el que decide destinar el bar para su hijo Agustín, como el trabajo más adecuado para él que ya estaba manco de un brazo. Sabemos de seguro que funcionaba como tal ya en 1928; y en 1930 fecha de la boda de uno de los hijos, Eustaquio, padre de nuestro amigo Amable, que casó en Santiago de la Puebla (la novia, Angelita Nieto Corral, era de allí), en el Teresiano se tuvo pate del festejo, como así se registra en los ecos de sociedad de entonces (22.2.1930), porque banquete y baile se tuvieron en Alba de Tormes:

"A continuación, y en honor del elemento joven, se organizó un animadísimo baile en el salón principal del Café "Teresiano", propiedad del padre del novio, en el que se recrearon a placer hasta avanzada hora de la noche" (El Tormes, 1930, nº 17, p. 4).

Me asegura Amable que durante la guerra civil (1936), los jefes militares de la división alemana acogida en Alba, era en el Teresiano donde tenían por las tardes sus partidas de billar, que a él y a otros amigos les gustaba presenciar.

Y de esta manera podemos concluir que el Bar Teresiano siempre ha estado ligado a la familia de los Jeromitos; fue abierto por el 1º de la saga que se lo deja a su propio hijo. Y así ya lo hemos conocido muchos de nosotros cuando al frente del Bar Teresiano estaba todavía Agustín García Tejedor (el manco), casado con Alfonsa Flores, de cuyo matrimonio nacieron los hijos Manolo y Mercedes. Luego el negocio pasará también al hijo Manolo García, casado con María Luisa para, finalmente, recaer de nuevo en el hijo de ambos, Pepe García, con el que se acaba la lista de dueños del Bar Teresiano.

Ahora nos vienen un montón de recuerdos y evocaciones de clientes asiduos a este bar, las famosas partidas de baraja que animaba... Y ¿cómo no mencionar también a esas mujeres de la familia que vimos tantos años detrás de la barra, a las tías Cristina y Basi, de la familia de Alfonsa? Y yo también recuerdo a una criada, Micaela, la del señor Casimiro el enterrador, que de aquí pasó luego y, por cierto, bien joven, al monasterio de las benedictinas, y que ahora reside en el monasterio de la Fuensanta de Murcia.

Pero también ya sabemos el por qué esa denominación de "Teresiano"? Sencillamente porque recoge la tradición de su función más original, la de la primera Fonda Teresiana que hubo en Alba, cuyo grato recuerdo no se había esfumado en la villa cuando se decide transformar su planta baja en Café-Bar. Los dueños quisieron aprovechar el tirón favorable de la institución anterior más antigua y así recuperar en la mejor manera su función hostelera primigenia. Un bar, por tanto, bien enraizado en la historia de Alba desde finales del siglo XIX.

En síntesis: el edificio que ha llegado hasta el año 2016, con su etapa más amplia de Bar Teresiano, anteriormente fue Casino, Fonda teresiana para peregrinos, Colegio infantil de monjas josefinas (no creemos fuera luego cuartel de la Guardia civil), todavía aún Casino por algún año, Colegio Cervantes de segunda enseñanza y, finalmente, Café Bar Teresiano. Una variedad de usos y destinos que bien se justifican por la amplitud y solidez de la construcción del edificio, ya con más de un siglo de existencia (1898-2016). Éste, por lo menos, se ha salvado de los años de la piqueta cruel y del furor inmobiliario que arreció en Alba por alguna época cercana, y podemos todavía contemplarlo bien conservado, y hasta mejorado, en su configuración original. No como otros del casco antiguo de Alba que han desparecido para siempre.

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