Hoy, Alejandro Marcos habrá tenido prisa por volver. Echaba de menos, mas que nunca, el cuarto de la casa de "La Fuente" con las paredes pintadas de blanco , con su cama, con su armario y, tal vez, mientras su madre querida vaya sacando las cosas de la maleta se sienta mas tranquilo rodeado de prendas u objetos ligados a su mundo mas familiar y la habitación se teñirá de mas sentido para él antes de que, por la mañana, el sol resplandeciente no tarde en elevar la temperatura y como ha llovido a modo las hierbas de los campos dan muestras de su transformación en una alfombra multicolor de amapolas y tomillos que tapizan de violeta el suelo en primavera. Y Alejandro atrochará por las fincas.
on mucho son y mucha casta, recrecidas y nobles, bravas o poderosas pero lejos del juego vulgar y sin clase de los novillos de Madrid. Deslucidos y sin codicia, imposibles para instrumentar suertes preciosistas, eficaces y bonitas. ¡Imposible!.
