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1.300 inscritos, un raudal de solidaridad. La carrera de Don Bosco va más allá de ser una prueba deportiva. Es un vendaval a favor de los más débiles, una prueba integradora, una gran fiesta de la familia salesiana que comparte
felizmente la ciudad desde hace más de dos décadas.
Además de recaudar fondos y productos para el banco de alimentos de Salamanca, la carrera intenta lanzar un mensaje solidario hacia las personas con discapacidad y las más desfavorecidas.
Precisamente uno de los momentos más emotivos de la mañana fue la carrera de un grupo de integrantes del colectivo ASPACE, que recibió una cerrada ovación del público y del resto de corredores. Este es el espíritu de esta prueba salesiana.
MÁS INFORMACIÓN SOBRE LA CARRERA:
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