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¿Quién quiere la guerra?
LA MOSCA COJONERA

¿Quién quiere la guerra?

OPINIóN
Actualizado 01/12/2015
Luis Gutiérrez Barrio

¿Quién quiere la guerra? ¡Nadie! Bueno, casi nadie. ¿Que hay que hacer lo que sea por evitarla?, pues claro. Muy corto de luces hay que ser para querer una guerra. Por eso, no sólo no quieren la guerra los que se manifiestan, o los que lo gritan en las redes sociales, tratando de concienciar al resto de que las guerras no son buenas y que nada bueno traen. Eso es algo de lo que todos estamos convenidos, y aquellos que no lo están, no se convencerán con estas, ni con otras manifestaciones. Todas las personas de bien están en contra de esa barbarie, todos sabemos las secuelas que trae una guerra.

[Img #492294]Pero no es sólo por las consecuencias que traen las guerras, que no son más que hambre, muerte, miseria, violencia?. por lo que hay que evitarlas, sino porque nunca y bajo ningún concepto, es lícito acabar con la vida de un ser humano. Pero eso que no es lícito para nosotros, tampoco debe serlo para los que acaban con la vida de seres inocentes, apelando a un dios que les protege y les colmarán de venturas en no sé qué paraíso, donde les están esperando no sé cuántas bellas mujeres? Lo que no sé es cuantos bellos hombres estarán esperando a las mujeres que se inmolan. ¿O las mujeres no son merecedoras de esa recompensa?

Como siempre, de todos estos males, tiene la culpa la pérfida Europa y por supuesto Estados Unidos. Parece ser que los occidentales tenemos la culpa de todos los males que padece este nuestro pequeño mundo. Pero, se da la curiosa circunstancia, de que también es a estos países a los que se les reclama para que arreglen todos esos desaguisados, y no sólo esos, sino los provocados por catástrofes naturales, de las que imagino Europa estará exenta de responsabilidad. En muy pocas ocasiones, por no decir nunca, vemos que los países que protegen a estos desalmados, ofrezcan su apoyo, ya sea económico o de personas cualificadas, para ayudar a los damnificados de un terremoto o de unas inundaciones. Más de uno dirá, que son las culturas, o las potencias occidentales, las que provocan la miseria y el hambre de esos países y por lo tanto es a esos países a los que les toca poner las soluciones. Yo no estoy tan seguro de eso. Cuando vemos las atrocidades de estos energúmenos acabando con la vida de cuanto occidental se les ponga por delante, nunca les he oído reivindicar mejoras sociales, ni libertad, ni democracia para sus pueblos, por no hablar de igualdad entre hombres y mujeres, sino más bien todo lo contrario. También se dice que son pueblos oprimidos, sin un porvenir cierto, que la miseria y el hambre campa por sus tierras, sembrados por los demonios occidentales. Seguro que algo de verdad hay en todo eso, pero también es cierto que en esos países hay familias que amasan las más grandes fortunas del planeta y nadie, ni de ellos ni de los nuestros, va a manifestarse delante de sus magníficos palacios o de los súper lujosos hoteles, para los que no hay estrellas para catalogarlos, para protestar, o hacer sentadas y gritar a voz en cuello, que son unos ladrones y unos miserables. ¡Ah! ¿Que allí no permite eso?

Yo no sé cuál es la solución a este gravísimo conflicto, pero me parece que el apoyarles, el darles alas para que sigan con sus fechorías, el reírles las gracias, el justificar, directa o indirectamente sus atrocidades, a mí me da la sensación de que les está alentando a seguir con sus planes. Ellos, me imagino, se frotarán las manos cuando vean que Europa está dividida a lo hora de tomar decisiones. Que hay una parte de la sociedad, que si no apoya expresamente lo que hacen, sí lo justifica, convirtiendo a los verdugos en víctimas. Una Europa desunida, es un objetivo fácil de batir. Divide y vencerás.

Algunos sectores de nuestra sociedad, piden para ellos, unas mejoras económicas, sociales, culturales? es decir, que se les proporcione un trabajo digno, una vivienda, que no se les margine en guetos, que tengan acceso a la cultura? Eso también lo quieren miles de europeos, y están a la cola, esperándolo desde antes que ellos vinieran. Entonces ¿qué debemos hacer? ¿Saltarles de la cola y ponerlos en cabeza y que se les dé todo, aunque para el resto no quede nada o muy poco? ¿No estaremos con ello justificado el terrorismo y no les estaremos concediendo que es una manera eficaz de conseguir lo que se quiere?

Pero me temo, que aun concediendo todo eso y más, lo peor vendrá, cuando teniéndolo todo, sigan sin conformarse, porque no es a esto a lo que han venido, no es por conseguir estos privilegios por lo que atentan. Sus fines son otros. Entonces ¿Hasta cuándo debemos seguir cediendo?

Yo, por si acaso, me voy a comparar un turbante, un Corán (alguna sura ya me sé), y un chaleco de esos que explotan. Por cierto, ¿hacia dónde cae la Meca?

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