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El caso Robert Boulin
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El caso Robert Boulin

OPINIóN
Actualizado 01/12/2015
José Javier Muñoz

La vida está cuajada de sorpresas, paradojas y coincidencias. Mientras obtenía el Premio Pereda con mi novela ¿Quién mató a Larra? (en la cual, mezclando realidad y ficción, cuestiono que Fígaro se suicidase), se reabría en Francia el caso de otro relevante personaje cuya muerte se atribuyó oficialmente a suicidio: Robert Boulin.

Nueve días antes de que apareciese muerto ?el 29 de octubre de 1979? en un estanque del bosque de Rambouillet, cerca de París, tuve ocasión de entrevistarle para Radio Nacional de España en la localidad aquitana de la que era alcalde, con motivo del hermanamiento entre Libourne y Logroño. Fui probablemente el último periodista que habló personalmente con Boulin. Considerado como uno de los hombres más influyentes de la política francesa del momento, había ostentado cargos en el gobierno galo durante casi dieciséis años bajo las presidencias de De Gaulle, Pompidou y Giscard d'Estaing.

[Img #488198]Cuando ocurrió su muerte, Robert Boulin, además de alcalde, era ministro de Trabajo y su nombre sonaba con insistencia como futuro primer ministro del gobierno de Francia. Sus paisanos girondinos lo daban por hecho. Estaba considerado como un hombre íntegro en la vida pública y se encontraba en el mejor momento de su carrera. En la entrevista que mantuve con él en Libourne, Boulin me pareció extrovertido, animado y con proyectos. Se mostró partidario de la integración plena de España en el Mercado Común y defendió la idea de que nuestros intereses podían llegar a armonizarse con los de los agricultores franceses.

Algunos quisieron ver una explicación de su muerte en la depresión causada por una feroz campaña de prensa de que estaba siendo víctima por un turbio asunto en que se había ?o le habían? involucrado. Sin embargo, me resultaba difícil aceptar sin más que se quitara la vida un hombre que, como él, daba una imagen vitalista, de seguridad en sí mismo, abierto al diálogo, y que había capeado incómodos temporales políticos de los más diversos signos durante su larga carrera en la Administración. Así lo manifesté entonces en la revista Cicerone Riojano y lo recogí en mi libro Más allá del personaje, de 1996, bajo el título "¿Se suicidó en pleno triunfo?".

Obviamente, hubo en Francia numerosas personas a las que el caso les pareció vinculado a la lucha por el poder y las rivalidades políticas. En 2007 Benoît Collombat publicó un libro titulado Un homme à abattre: contre-enquête sur la mort de Robert Boulin (Un hombre a abatir: contra-investigación sobre la muerte de Robert Boulin).

Pues bien, este mismo otoño de 2015 la justicia de Francia ha reabierto la investigación del caso: "Le parquet de Versailles annonce l'ouverture d'une information judiciaire pour arrestation, enlèvement et séquestration suivi de mort ou assassinat dans le but de clarifier les circonstances réelles de la mort du ministre.": "La magistratura de Versalles anuncia la apertura de una información judicial por detención, rapto y secuestro seguido de muerte o asesinato, con el fin de clarificar las circunstancias reales de la muerte del ministro".

Vuelvo a la conversación que mantuve con él hace treinta y seis años. Al margen de las declaraciones políticas?y ya con el micrófono cerrado? le pedí que me contara alguna anécdota o algún hecho insólito que me pudieran servir para mi cuaderno de notas. Boulin meditó unos segundos y me contestó

?Lo siento... En este momento no se me ocurre nada.

Cuando ya le había descartado de mi lista de personajes susceptibles de figurar en una recopilación de anécdotas, poco podía imaginar yo que sólo unos días más tarde, las espectaculares y trágicas circunstancias de su muerte iban a dar a esas simples palabras un claro valor periodístico.

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