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La Librería 'Moderna' y la imprenta de Ángel de la Torre
la imprenta completa ha sido desmontada y trasladada al pueblo de Morille

La Librería 'Moderna' y la imprenta de Ángel de la Torre

LOCAL
Actualizado 07/10/2015
Jorge san Román

Reflexiones sobre el comercio de toda la vida y el goteo de cierres de establecimientos emblemáticos en Salamanca: "Es triste comprobar cómo el paso del tiempo va borrando del mapa las añejas instituciones del comercio local" (GALERÍA DE FOTOS)

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Muchos somos los que añoramos los antiguos comercios, las tiendas de toda la vida. Es triste comprobar cómo el paso del tiempo va borrando del mapa las añejas instituciones del comercio local; unas, por no poder asumir el incremento de las rentas, algunas por jubilación, y otras, sencillamente, cesan el negocio ante la imposibilidad de competir con las grandes multinacionales y las franquicias. El pasado 31 de octubre de 2014 echaron el cierre dos establecimientos entrañables: la Librería Moderna de la calle Toro, y la Imprenta de Ángel de la Torre, en Vázquez Coronado. De la librería dentro de muy poco quedará solo el recuerdo. Con la Imprenta hemos tenido más suerte, porque gracias al entusiasmo y la colaboración de la familia de Ángel de la Torre, especialmente de Fernando, hijo del impresor y librero, la imprenta completa ha sido desmontada y trasladada al pueblo de Morille, donde podrá ser visitada dentro del segundo espacio que inaugurará en agosto el Museo del Comercio y la Industria de esta localidad.

[Img #447454]Fernando nos enseña algunas de las fotografías que servirán para ilustrar este reportaje; en una de ellas aparece su padre leyendo el diario la Gaceta Regional. "Esta la sacó Salvador, aunque mi padre siempre fue más del Adelanto, por su amistad con la familia Núñez. Fue tomada en la última época de la librería Moderna, en su estudio, que estaba justo a la vuelta de la tienda, y como Salvador era el fotógrafo de la Gaceta se la mandaban, y mi padre iba siempre a hojeaba allí".

Fernando nos recuerda que antes de la librería estuvo la imprenta: "El negocio familiar inicial era la imprenta, que se abrió aproximadamente en 1918, y no en la calle Vázquez Coronado, porque antes de eso mi abuelo montó y mantuvo durante un par de años una imprenta en Toro". Ángel de la Torre Martín era de Salamanca, había nacido en la calle Doctor Piñuela, "allí mi bisabuela tenía una escuela y era maestra nacional, y su marido se llamaba Gonzalo de la Torre. Al principio estableció la imprenta por la zona de la Diputación, luego se instalaron en Vázquez Coronado, y solo abandonaron ese local durante unos meses hasta que se concluyeron las obras del edificio del colegio Amor de Dios. Desde entonces y hasta el final estuvieron allí.

Antes se llevaba mucho, aunque este no es el caso, empezar trabajando en los talleres de los periódicos porque tenían, sino las mismas, máquinas muy parecidas a las de cualquier imprenta comercial; se cogía experiencia por ahí, y si tenías capacidad y posibilidades montabas tu propio negocio. Mi padre empezó poco a poco, y con el tiempo fue ampliando la maquinaria".

[Img #447458]La librería Moderna abrió sus puertas antes de la guerra civil; su dueño era un buen amigo de Ángel de la Torre, y cliente además de su imprenta, pues en ella encargaba los recordatorios de comunión y los christmas navideños. Cuando a mediados de los años 60 llegó el momento de su jubilación, el librero traspasó a De la Torre el negocio. "La librería se dedicaba más a la papelería y los artículos de regalo. Solo recibíamos algunas novedades que mandaban cuatro editoriales que hoy siguen teniendo el nombre y que entonces eran independientes, pero ahora todas pertenecen a grandes grupos. Al principio la imprenta y la librería las llevaba mi padre con un hermano suyo que se llamaba Fernando, y estuvieron juntos hasta que mi tío se jubiló, y mi padre se quedó al frente de los dos negocios, aunque lo que verdaderamente le gustaba era la imprenta, porque siempre estuvo en ello, casi desde niño".

En aquellos tiempos la de Ángel de la Torre competía con otras conocidas imprentas salmantinas, algunas ya desaparecidas, como Gráficas Del Valle, Visedo, o Cervantes, o la de la Diputación, que todavía funciona. "Mi padre siempre estaba fuera visitando clientes, porque tenía un gran don de gentes, además sabía muy bien de lo que hablaba porque había mamado el negocio desde muy pequeño. Los clientes eran sobre todo institucionales. Se hacían las entradas de aquellas míticas veladas de boxeo en el Pabellón, o las de los eventos de teatro, música clásica o ballet que se celebraban en la Plaza Mayor, también las entradas de las piscinas municipales, las multas, formularios para el Ayuntamiento, Sanidad, o los Juzgados, y había muchos clientes particulares, y empresas como la Serrana Coca de autobuses".

[Img #447459]Tal y como entonces funcionaba el negocio de las artes gráficas, mucho antes de la avalancha tecnológica y la llegada de los ordenadores, se requería un mayor número de empleados para sacar adelante la producción, porque todo se hacía a mano. "En la imprenta trabajaron Juan, Arturo, Ángel Custodio, Cayo, Cuevas? Llegó a haber hasta siete empleados. Antes había empresas que tenían muchos trabajadores, no es como hoy, que con dos te arreglas. En la librería Moderna llegó a haber tres empleados y mi padre, cuando él estaba más en la librería y mi tío en la imprenta. En la Moderna, desde el principio contaron con el señor Nicolás, que había estado con los anteriores dueños, y trabajó con nosotros hasta el momento de su jubilación".

Como buen relaciones públicas, Ángel de la Torre siempre mantuvo muchas amistades; fuera del trabajo, disfrutaba saliendo a pescar con sus amigos, no faltaba cada sábado a la partida de mus, y alardeaba de poseer el carnet número veintitantos como socio de la Unión Deportiva Salamanca, "cuando se fue a la mili lo perdió o no sé qué pasó, él era muy aficionado, pero como cliente la Unión era muy poco recomendable porque pagaba poco y mal". No tardó Ángel de la Torre en hacerse amigo de los vecinos que rodeaban la librería Moderna, muchos de ellos históricos del comercio de Salamanca: "El gran fotógrafo Salvador tenía su estudio a la vuelta, al lado estaba la ferretería Jofer, que cuando se jubiló dio lugar a otra ferretería con un nuevo nombre, y La Española, la jamonería de Benjamín, un buen vecino. El de Jofer hizo la mili con mi padre, y el pobre hombre falleció muy poquito después de jubilarse. Luego estaba la alpargatería, calzados Berrocal, que ya funcionaba cuando mi padre llegó a la librería. Se hicieron muy amigos, aquel hombre había estado en Cuba, se trajo un dinero, y montó la tienda".

Al final, la clientela de la imprenta fue desapareciendo, "porque muchos eran amistades que se iban muriendo, las empresas para las que has trabajado desaparecen, o pasan a manos de propietarios que no tiene ninguna vinculación afectiva con los proveedores de los antiguos dueños, tampoco hizo inversiones en tecnología, a mi padre esto ya le cogió mayor, y el negocio terminó quedando como una imprenta artesanal, que no podía competir, por ejemplo, con empresas de Internet que te imprimen las tarjetas de visita en un tiempo récord y a unos precios bajísimos, así que cuando mi padre se jubiló, cesaron ambos negocios".

Jorge san Román

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