Viernes, 28 de enero de 2022
Volver Salamanca RTV al Día
Santiago
X

Santiago

OPINIóN
Actualizado 24/07/2015
Juan Robles

Las creencias y la fe de las personas, de los grupos o de los pueblos, son las que dan con frecuencia sentido e identidad a dichas personas, grupos o pueblos.

En España hemos vivido mucho tiempo, siglos incluso, apoyados en la fe en la venida a España, y en la predicación de la fe cristiana, del Apóstol Santiago. No hay base objetiva documental o de otro tipo que certifique de la venida del Apóstol Santiago a España. Es incluso más probable que fuera el apóstol Pablo, que muestra su intención de venir hasta aquí en una de sus cartas, el que realizara en nuestras tierras la primera predicación, junto con los llamados varones apostólicos, seguidores del apóstol Pedro.

Consecuentemente, no hay más base que la permanente y antigua tradición acerca de que la Virgen del Pilar pudiera venir a España a animar al Apóstol Santiago, desesperado por la poca atención que le prestábamos los españoles de cabeza dura. (Se las tendría que ver particularmente con los aragoneses!!!). Estas tradiciones, la del apóstol y la de la Virgen, han pervivido durante siglos y dado fundamento a la fe de muchos cristianos en España, y aun en los pueblos de Hispanoamérica, donde llevaron esa fe los misioneros españoles. Pervive en España y en multitud de lugares de Hispanoamérica el nombre y la devoción a la Virgen del Pilar.

Esa tradición, por tanto, la del apóstol y la de la Virgen, ha coloreado y dado sentido al ser de España a lo largo de los siglos, y ha formado parte de nuestra identidad.

La tradición se enriqueció en los siglos de la dominación de los musulmanes en España con la creencia de que el apóstol Santiago, cabalgando un blanco caballo, protegió en multitud de ocasiones a los hijos de España. Esa creencia llegó a forjar el dicho o grito de guerra de "Santiago y cierra España". Y también a aplicar al apóstol el apelativo de "Santiago matamoros".

Evidentemente esas expresiones y creencias ya no se pueden sostener tal cual, y en muchos casos se han hecho desaparecer hasta las imágenes en que el apóstol cabalgaba cortando las cabezas de los moros o los infieles musulmanes. Las batallas vienen de lejos y siguen teniendo hoy vigencia en las tristes relaciones entre cristianos o cultura occidental y grupos islamistas radicales basados en la supuesta fe en el Dios del profeta Mahoma.

El problema es que ya no contamos con el apoyo que nos dé identidad y garantía desde la fe de los españoles en el apóstol Santiago. Ni creemos en el apóstol y, generalmente, ni siquiera en el Dios que da sentido y garantía de apoyo al apóstol y a sus secuaces. Ya ni la fiesta del apóstol Santiago es tal fiesta, con celebración solemne y descanso del trabajo, en todos los lugares de España, manteniéndose sólo como patrono de la autonomía gallega y de la ciudad de Santiago.

Es curioso, sin embargo, que siga habiendo multitud de devotos que, con fe religiosa o con sentimientos ancestrales, recorren cada año con más abundancia el llamado camino, o los diversos caminos, de Santiago. ¿Podremos encontrar todavía alguna protección, que falta nos hace, en el apoyo misterioso del santo apóstol? Que Santiago nos proteja y nos proporcione la suficiente cordura y paz en estos tiempos en que tan necesitados andamos de ellas.

Comentarios...