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Primavera teresiana

Primavera teresiana

OPINIóN
Actualizado 27/03/2015
Juan Robles

Acabamos de entrar en tiempo de primavera. La primavera evoca siempre vida, renovación, luz, comienzo de nueva etapa. Aparte de la renovación meteorológica, este año la primavera nos trae evocaciones de comienzo, de vida, de renovación, que son diferentes y marcan momentos generadores de ilusión y de esperanza: la invitación a la renovación de la vida religiosa en el año de la vida consagrada, el avance y puesta a punto de nuestra asamblea diocesana y, sobre todo, el curso del año teresiano que avanza y nos compromete, y nos ofrece la alegría de celebrar, precisamente mañana, sábado, día 28 de marzo, los quinientos años del nacimiento de Santa Teresa. Alguien ha ofrecido celebrarlo con quinientas velas.

Precisamente en el comienzo de esta semana se realzaba el recuerdo de esta efemérides al inaugurar, con la presencia de la Reina Sofía, el gran evento de las Edades del Hombre, en Ávila y Alba de Tormes. Una exposición, la número 20, que interesa, atrae e ilusiona, según la experiencia de las ediciones anteriores. La exposición refleja precisamente el contexto histórico de la época de Santa Teresa, ciertamente, pero, sobre todo, presenta el ser y la obra de la gran santa mujer.

Desde luego, la época de la santa marcó una verdadera e histórica primavera: política, con el desarrollo y la moderna organización del reino, de la justicia, de la administración y hasta de la vida religiosa. La política por obra, sobre todo, de la reina Isabel, la Católica, y del gran Carlos V de Alemania y primero de España. Ellos mismos promovieron, junto con el Cardenal Cisneros y la multitud de santos del momento, la reforma de la Iglesia (luego llamada contrarreforma por oposición a la de Lutero) y en particular la reforma de la vida religiosa, a la que colaboran Teresa de Jesús y Juan de la Cruz con las dos renovadas órdenes de los padres y las madres carmelitas descalzos.

Esa primavera política y religiosa, que incluye el descubrimiento y la evangelización de América, va acompañada de otros aspectos renovadores, como el renacimiento del humanismo cristiano, o el de las artes flamencas, italianas y castellanas, así como el avance literario de nuestro siglo de oro.

En todos estos aspectos participa y se destaca la madre Teresa de Jesús. La actual exposición de las Edades del Hombre tiene el título de "Teresa de Jesús, Maestra de oración". Teresa contribuye a la renovación primaveral de su tiempo en varios de los anteriores aspectos. Participa en el humanismo renacentista de la espiritualidad centrándola en el tratamiento íntimo con la persona humana de Cristo, el amigo con el que tratar en la oración. Participa en la renovación de la vida de los hombres y mujeres consagrados con su reforma carmelitana. Participa en el avance y la perfección de la lengua y literatura de su tiempo, con los maravillosos escritos que nos brinda. Y hasta está presente en la vida política con las relaciones conocidas de su correspondencia con Felipe II, con la duquesa de Pastrana y con otros nobles, especialmente mujeres influyentes de sus días.

Y finalmente es la mujer libre y empresaria que es capaz de entrar en las mayores profundidades de la espiritualidad, y en las realidades humanas más terrenales y humanas. El conocimiento de la experiencia de la vida interior y la capacidad de su comunicación a través de sus escritos, le dan un reconocimiento por parte de los sabios y los santos de su tiempo y de todos los tiempos, y hasta por los hombres prudentes y destacados de todos los tiempos y e todas las religiones.

No faltaron los rigurosos fríos de los inviernos de la Inquisición, que tuvo que sortear inteligentemente, o de los embates del luteranismo y de las corrientes iluministas. Sin embargo, estuvo por encima de todos esos rigores invernales y contribuyó maravillosamente al desarrollo de las nuevas dimensiones primaverales.

Será bueno acercarse en peregrinación a los lugares santos teresianos de su nacimiento, fundaciones y muerte, con la presencia del sepulcro en Alba de Tormes ahora al alcance de la mano a través de la exposición complementaria llamada "Carmus" que se puede visitar en el monasterio de las Madres Carmelitas.

Mañana estaremos con nuestro obispo y las fuerzas vivas de la diócesis en la campa anterior de la nueva basílica, cuya maqueta se puede visitar ahora en el interior de la misma en la proximidad de las Edades del Hombre, y lo haremos con una solemne Eucaristía de cumpleaños a las 12 del mediodía. Que la Santa nos comunique y contagie sus grandes valores humanos y religiosos y nos introduzca en un nuevo y deseado ambiente primaveral para nuestro atormentado y decadente mundo.

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