Lunes, 17 de enero de 2022
Volver Salamanca RTV al Día
De Papas

De Papas

OPINIóN
Actualizado 02/05/2014
Juan Robles

El domingo pasado vivimos con admiración la canonización de los dos Papas Juan XXIII y Juan Pablo II. Pudimos admirar la solemne y grandiosa ceremonia de la proclamación de la santidad de estos dos grandes hombres de nuestro siglo XX. Ceremonia seguida por millones y millones de personas a través de las televisiones de todo el mundo.

Algunos se preguntarán si era necesaria una manifestación de tanta grandeza, o si no hubiera sido más conveniente hacer una sencilla ceremonia, que por otro lado hubiera estado más de acuerdo con la sencillez de un Juan XXIII, e incluso hubiera estado más a la medida del estilo que suele mostrar permanentemente el mismo Papa Francisco. Para algunos bien merece la canonización el buen Papa Juan, pero no ven la misma conveniencia en la canonización del Papa Juan Pablo II.

Lejos de esas diferencias y legítimas críticas, a nosotros nos interesa más hacer una sencilla aproximación a la faceta o dimensión misionera de estos dos buenos Papas.

[Img #20753]

Juan XXIII fue Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias de Italia en Roma, y después ejerció la carrera diplomática como representante pontificio en un país pagano y musulmán como es Turquía, y ahí conoció la necesidad de una apertura e inteligente diálogo de la Iglesia Católica con las otras religiones. La evangelización universal fue una básica preocupación en el ejercicio pastoral de su pontificado. Finalmente la convocatoria del Concilio Vaticano II fue la manifestación de su interés por hacer de la Iglesia una familia abierta al mundo y dispuesta a dialogar con todos los estamentos del inmenso mundo. Ésta fue la orientación de su pensamiento y su disposición ecuménica y dispuesta a encontrarse con los hombres de su tiempo bajo aquella doble pregunta: "Iglesia, qué dices de ti misma. Cómo ves tu relación con el mundo.

A Juan Pablo II, que había nacido y crecido bajo los comandos de la guerra fría y atenazado por la fuerza de los muros del telón de acero, se le quedaba chico aquél mundo, y enseguida se relaciona con el mundo exterior y con las autoridades e instituciones de influencia, que pueden hacer evolucionar la política y las relaciones sociales hacia un camino de libertad y de paz en todo el mundo. Aspectos que profundizará más desde el momento en que fue elegido Papa --un Papa venido de oriente, de la otra Europa-- que él vería luego como una de las dos alas o de los dos pulmones que constituyen la única Europa.

[Img #20754]

El mundo entero fue el destino de su acción pastoral, dedicándose a la aplicación del propio Concilio Vaticano II. Dos prácticas suyas marcaron especialmente su pontificado: En primer lugar, los abundantes viajes por todo el mundo, llevando los mensajes de Jesucristo a todos los países y sociedades, aproximándolas hacia el reconocimiento de su propia identidad, como en el caso del mensaje emitido por él desde la cátedra de Santiago de Compostela: "Europa, vuelve a tus orígenes, recupera tus propias raíces cristianas". La segunda práctica fue la institución de los Sínodos continentales. Una práctica que busca la descentralización y una cierta apertura y visión universal, que pretendía escuchar a todas las Iglesias, sus pastores y sus gentes. Como conclusión, nos hizo ese gran regalo de su gran encíclica misionera Redemptoris Missio, "La Misión del Redentor", a los veinticinco años del gran acontecimiento misionero, regalo del Concilio, el decreto Ad gentes.

Vemos, pues, la labor misionera universal de estos dos Papas recientemente canonizados. Tarea que ahora profundiza, fortalece y dinamiza el papa Francisco, invitándonos a salir hacia las periferias y hacia los desheredados del mundo entero. No nos faltan estímulos para ponernos a disposición de la acción misionera, tarea esencial encomendada por Jesucristo a todos sus apóstoles y discípulos, y a todos los que a lo largo de los siglos somos los creyentes en él y sus seguidores fieles.

Comentarios...