, 26 de abril de 2026
Volver Salamanca RTV al Día
Vuelta al ruedo para Javier Castaño en Zaragoza
X

CORRIDA CONCURSO

Vuelta al ruedo para Javier Castaño en Zaragoza

Publicado 27/04/2014

El salmantino compartió cartel con Antonio Ferrera, ovación y silencio; y Paulita, palmas y vuelta al ruedo

[Img #18079]

Tarde interesante en Zaragoza. Con matices. En las corridas concurso se exige tanto a los toros en el caballo que es medio imposible que respondan igual de bien en la muleta. O al menos que tengan la fuerza suficiente para permitir hacer el toreo. Llegan con tres o cuatro puyazos, muy sangrados y en el límite de fuerzas para perseguir la franela.

Así les ocurrió a los toros deAlcurrucen, Adolfo Martín, Fuente Ymbro y Cuadri, que a la postre se llevaría el trofeo al mejor toro de la tarde por un ejemplar de imponente lámina y seriedad. De estos, cada uno con su singularidad, fueron al caballo desde lejos. Tanto el de Cuadri, el de Adolfo y el de Alcurrucén galoparon francos a la pica desde distancias muy lejanas. Cuando se producía el choque no se empleaban. El de Fuente Ymbro no fue desde tan lejos, pero cuando llegó al caballo se entregó metiendo la cara abajo. Derribó a la cabalgadura en el cuarto embite. Fue tal la fuerza que desbordó al picador que este cayó al suelo llevándose, arrastrando, consigo al equino hasta el albero.

Luego, los ya citados, se pararon en la muleta. Antonio Ferrera, que recogió el premio al mejor lidiador, no pudo hacer nada con un cárdeno que a punto había estado de cornearlo en un apretado par al quiebro. Se libró de milagro el ibicenco. Una vez que se quedaron solos toro y torero no hubo manera de extraer alguna embestida por la terquedad del animal en no pasar más allá de donde le dictaba la paciencia de Ferrera, que lo mimó. Media estocada y un descabello para recoger silencio.

Con el de Cuadri se las vio Castaño. Fue un toro con peligro sordo, que sabía lo que se dejaba atrás y que miraba con una viveza que parecía que en cualquier momento iba arrancarse a hablar con el torero. No bajó en ningún momento su actitud de gallardía frente a la muleta. Miraba por encima del hombro a lo que le proponía el coleta y nunca se decidió a ir por la muleta de verdad. Con la izquierda lo intentó Javier Castaño ganándole un pasito, pero nada. No había remedio. Espadazo con habilidad y dos descabellos. Silencio.

El de Alcurrucén se encontró con Paulita, que después de que el toro tomara cuatro puyazos, dejó un quite por chicuelinas con gusto, cogiéndolo en corto. Se fue a los medios a brindar al cielo y con las arrancadas hacia el caballo en la imaginación nos la prometíamos felices en la muleta. Nada. Media estocada y palmas para el torero. Pitos en el arrastre.

Zalduendo envió un toro que era todo hondura. Agresivo por delante, era muy serio en conjunto. 505 kilos de buenas hechuras. Se durmió en el peto. Y no tuvo clase suficiente en la muleta. Le sobraban ganas de embestir y persiguió el engaño con motor y genio. La virtud de Ferrera fue que no le tocara los trastos en ningún momento. Faena de capacidad. Con el capote dibujó una muy buena media en el saludo. El toro lo espero en la suerte suprema, y topándose el torero con un muro de cuernos y carne, no pudo pasar. Aún así dejo una estocada entera. Ovación para ambos.

El de Fuente Ymbro fue el mejor de la tarde. Por su pelea en el caballo y por como embistió durante toda la lidia. Metía la cara y se deslizaba. Ofreció un buen tercio de banderillas con el que se desmonteraron David Adalid y Fernando Sánchez, el cual había arriesgado antes con el de Cuadri. Con la muleta y la montera calada, Castañose topó con un toro, que de haberse cuidado un poco más, hubiera sido cumbre en la muleta. Duró poco. Tenía una querencia latente por las tablas que salió a la luz. Cantó la gallina y se paró de manera radical. No pasaba. A lo mejor si lo hubiera sacado más del tercio hubiera pospuesto ese momento. Antes había dejado buenas tandas. Los muletazos no eran de calidad, pero había disposición en el animal y en él. Calentó al público lo suficiente y pegó un estoconazo ejecutando la suerte. Pero tardó en morir el animal y hubo de utilizar el descabello por tres veces. Se difuminó cualquier atisbo de trofeo y dio una vuelta al ruedo. Palmas en el arrastre.

Paulita tenía para sí uno de Ana Romero que se derrumbó en banderillas y vio el pañuelo verde. Una pena. Porque era una lámina y había hecho las cosas bien. El suplente era de Alcurrucen también y entró solo dos veces al caballo, lejos de la arrancadas de su hermano. Buenas fueron las verónicas que le recetó el maño. El toro en la muleta no decía nada. Muy soso, hizo caso a los toques como si aquello no fuera con él. Lo intentó Paulita pero sin calar en los tendidos. Fulminó al animal con una buena estocada que le valió para dar una vuelta al ruedo. Silencio para el toro.