Por vez primera en la historia del convento de clausura de las Hermanas Agustinas Recoletas, de Vitigudino, cantaron a la Dolorosa en la noche del Viernes Santo.
Pasaba ya de la medianoche cuando los cofrades de San Nicolás ordenaban a la Banda Ntra. Sra. de la Esperanza, de Valladolid, callar a sus cornetas y tambores. La Dolorosa se iba abriendo paso hasta situarse frente a la fachada del convento, hasta que de su interior comenzaron a surgir las voces de las monjas que por vez primera en su historia cantaban a la Madre Dios, vacía ya lágrimas.
La emoción de los cientos de feligreses que vivieron este momento se palpaba entre las túnicas de los cofrades que vestían la calle y las farolas que alumbraban la plaza del Convento, un momento especial para todos.
Concluida la canción, las Hermanas no podían reprimir su curiosidad, y se asomaban tras las rejas de las ventanas para despedirse de la Madre de Dios, con nostalgia, pero con alegría, como siempre.
La Procesión de la Soledad comenzaba a las 23.30 horas con salida de la iglesia hacia la calle Amparo y girar hacia la Reguerita. Tras la parada en la plaza del Convento, de nuevo la Banda de Cornetas y Tambores volvía a entonar su marcha Santa Ana arriba hasta llegar de regreso al templo y dar así por concluidos los actos procesionales de la Semana Santa en Vitigudino.