Jueves, 27 de enero de 2022
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Carnaval
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Carnaval

OPINIóN
Actualizado 06/03/2014
Juan Robles

En estos días nos encontramos todos sumergidos en cantidad de acontecimientos carnavalescos, desde el gran carnaval de Ciudad Rodrigo hasta los más modestos de la mayor parte de nuestros pueblos, y el sencillo e ingenuo carnaval de los disfraces de gran parte de nuestros colegios.

¿Qué es el carnaval? ¿Sabemos lo que celebramos? ¿Qué buscamos con esas prácticas? Para unos es una fiesta de disfraces que expresa nuestro deseo de ser lo que realmente no somos. Se trata de idealismos, disimulos y ensoñaciones. Otros pretenden hacer desaparecer u ocultar su propia personalidad, quizá intentando transgredir las leyes o las prácticas correctas, pretendiendo vivir algún espacio de libertad que normalmente no se nos permite encontrar, porque la libertad humana tiene sus límites y condiciones que no se pueden traspasar.

Si nos volvemos a los orígenes del carnaval, expresión de las fiestas paganas llamadas lupercales, que tenían lugar entre los romanos como manifestaciones que celebraban la llegada de la primavera y los signos de explosión de vida propia de la misma, hacían referencia a la presencia y triunfo del fauno Luperco, amigo de la loba que amamantó a los fundadores de Roma Rómulo y Remo.

Viniendo más a las cercanías de nuestro tiempo, aunque sean ya siglos de práctica pagana, tendríamos que recurrir al significado de la palabra carnaval, que deriva de la expresión griega "carna-balo", paralela a la latina de "carnes-tolendas", es decir, en uno y otro caso, se trata de las prácticas que preceden a la retirada del consumo de carnes propio de la cuaresma, ya que inmediatamente, con la celebración e imposición de la ceniza en el miércoles de ceniza, comenzaban, y comienzan todavía en ambiente de buenos y practicantes cristianaos, los ayunos cuaresmales, que invitan a la austeridad, a la renuncia al consumo de tantas cosas innecesarias, al dominio de las tendencias concupiscentes y carnales de nuestro propio cuerpo, como práctica de salud corporal y espiritual, confiando que doña cuaresma venza a don carnal, y así podamos estar bien preparados para recibir el triunfo de la Resurrección de Cristo con la llegada de la Pascua, la fiesta máxima de los cristianos.

El carnaval termina, viva la cuaresma y la Pascua. La renuncia y la austeridad a favor de la solidaridad y de la vida para todos. No disimulemos nuestras vergüenzas con disfraces, salgamos de nosotros mismos y entreguémonos a la ayuda a los más necesitados, aquí o en el tercer mundo, los que no pueden ayunar libremente, porque ya ayunan por necesidad todos los días.

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