Sábado, 29 de enero de 2022
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La revolución de los niños
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La revolución de los niños

OPINIóN
Actualizado 30/01/2014
Juan Robles

Hoy es frecuente tener en la boca a los niños: o por razones de pederastia y abuso sexual, cuando no porque los hemos hecho víctimas de asesinato, o por razones de los problemas y deficiencias de escolaridad y de las prácticas o leyes inadecuadas de enseñanza. Por otra parte, sentimos la carencia de nacimientos de suficiente número de niños que sean capaces de compensar la fuerte mortalidad de nuestra población envejecida y de asegurar para el día de mañana una base de trabajadores que alimenten nuestra seguridad social y garanticen que los pensionistas tengamos medios suficientes para seguir viviendo con dignidad.

Y, sin embargo, los niños son nuestra esperanza de futuro, también como protagonistas y garantes del funcionamiento de nuestras sociedades decrépitas y en definitiva de nuestro mundo.

El domingo pasado, con motivo de la Jornada de la Infancia Misionera, la tradicional Santa Infancia, cerca de doscientos niños de varios colegios y parroquias de Salamanca se reunían en convivencia en la parroquia y Colegio de San Juan de Mata, y nos daban una maravillosa muestra de alegría y de seriedad responsable, tanto en la eucaristía celebrada para ellos, sus padres y los catequistas, como en los cinco talleres que les mostraban la forma de vivir humana y cristiana en los cinco continentes.

Y, cuando oímos hablar de las dificultades para que los niños permanezcan quietos y atentos en la escuela o en las catequesis y actividades extraescolares, nos encontramos con un modelo de atención, de interés y de aprovechamiento insospechados.

Ése es el gran descubrimiento del movimiento infantil misionero, que lleva el nombre de la Santa Infancia y que ha sabido descubrir en los niños la capacidad y disposición para interesarse por otros niños y de comprometerse en acciones de solidaridad que pueden mejorar nuestro mundo. Ése es el lema de la Santa Infancia, que este año se hizo también lema de la Jornada: "Los niños ayudan a los niños". Y ésa es la esperanza que nos infunden a los mayores si los dejamos actuar.

La idea de solidaridad, humana y cristiana, que se esperaba que los niños vivieran y expresaran este año, se había plasmado en un video titulado "La revolución de Jefferson". Los niños de España han conocido a un niño de centroamérica y a su familia, que tienen muchas necesidades de todo tipo y cuya pobreza les impide vivir con dignidad. Y han pensado que pueden conocerlos más a fondo y ayudarles a salir de esa situación de necesidad. Y se han puesto en marcha organizándose para viajar hasta el lugar de aquella familia y para llevarle algunas ayudas elementales y, sobre todo, su amor y su cariño. Han puesto en marcha una verdadera revolución, la revolución de Jefferson.

Y yo me pregunto: ¿Y si dejáramos a los niños ser protagonistas y organizar sus propias revoluciones para mejorar el mundo? Cuánto mejor nos irían las cosas a todos. Dejemos actuar a nuestros pequeños. Dejemos que ellos lleven adelante "la revolución de los niños".

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