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¿Por qué este título?

¿Por qué este título?

OPINIóN
Actualizado 28/10/2013
José Javier Muñoz

Sí, también sexo. A este rincón de internet voy a traer cada semana ideas, opiniones y experiencias sobre alguna de las muchas cosas que me interesan. Hablaré de comunicación, de fútbol, de cocina, de arte, de viajes, de personas que valen la pena y de hechos despreciables. Contaré anécdotas de mi pasada labor como periodista y profesor (estoy jubilado), y sucedidos y curiosidades como escritor. Opinaré acerca de lo que me pete. De sexo, también. Además de origen de la vida, el sexo es uno de los motores más poderosos y gratificantes del comportamiento. Desde que venimos al mundo nuestros objetivos se resumen en sobrevivir y disfrutar.

¿Por qué este título? | Imagen 1

Lo que no haré es revestirme de toga y birrete para sermonear ni dogmatizar. Iré a mi bola, a menudo contra corriente. Siempre he procurado pensar por mi cuenta y actuar después según mi criterio, muchas veces equivocado, claro, y no por la opinión de los mandamases ni las mayorías. Aborrezco la política de siglas, partidos e ideologías. Los seres humanos no nos dividimos en izquierdas y derechas, aunque lo sigan diciendo unos personajes tan intocables como los reyes absolutistas e infalibles, como los papas de antes de la abolición del infierno. Aunque se rasguen las vestiduras los progresistas que caminan hacia atrás como los cangrejos y los conservadores que tienen poco que valga la pena conservar. Las personas nos diferenciamos por la intención y la forma con que aplicamos nuestros actos. Hay gente de natural inteligente y tonta, sabia y necia, fuerte y débil, ágil y torpe, rica y pobre, simpática y antipática, optimista y pesimista. Individuos habitualmente honrados y otros que tiran a sinvergüenzas. Encima, tales factores son cambiantes a lo largo del tiempo y podemos llegar a ser en un mismo día una cosa y la contraria. Incluso lo de altos o bajos, guapos o feos, gordos o flacos es algo relativo en función de con qué lo compares.

Y el que se pique, que se rasque. Quien piense que esta expresión es ordinaria puede comprobar en los libros de Historia, o en su defecto en Google, que era ni más ni menos la divisa del duque de Orleans y Luis XII, rey de Francia: Qui s'y frotte s'y pique.

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