Domingo, 16 de diciembre de 2018

Los tratantes de ganado en los años 20

Hacia ellos había cierta admiración y respeto, además, solía ser un oficio que se transmitía de padres a hijos

[Img #454910]Uno de los oficios tradicionales en nuestra ciudad era el de "tratante de ganado". Había que tener unas características muy especiales, capacidad de persuasión, saber apreciar la calidad del ganado, y tener temple para no 'calentarse'; todo ello eran características de la personalidad, difícil de aprender en ese mundo tan difícil.

Hacia los tratantes había cierta admiración y respeto, solía ser un oficio familiar que se transmitía de padres a hijos. A los mercados acudían ganaderos con el deseo de vender. Comprador y vendedor iban informados de los precios antes de entrar en trato. El vendedor por lo general pedía una cantidad superior a la del mercado, y el comprador enumeraba los defectos del animal ofreciendo una cantidad menor.

A veces el comprador se retiraba para hacer otros tratos; mientras tanto el vendedor también se informaba si era buena la oferta que le había hecho. 

El comprador volvía, y vuelta de nuevo al regateo hasta que llegaban a un acuerdo y el trato se cerraba con un apretón de manos que tenía más validez que un contrato, no había vuelta atrás, entre ellos se conocían y si alguno faltaba a su palabra "podía ir dejando el oficio".

Los tratantes se pateaban los caminos y eran una fuente de información de primera mano de lo que pasaba en el mundo.

FOTOGRAFÍAS:

  • PRIMERA: Mercado de cerdos (1927). Foto: Antonio Passaporte. Fuente: Salamanca en el ayer.
  • SEGUNDA: Mercado caballar, con la ciudad al fondo. "Autor desconocido". Fuente: Salamanca en el ayer.
  • TERCERA: Tratantes de cerdos a orillas del Tormes (Autor y fecha desconocidos).
  • CUARTA: Tratante en la cuadra con el ganado  (Foto familiar). 1953