Jueves, 22 de agosto de 2019
Las Arribes al día

La necesidad de cuidar nuestro patrimonio

CARLOS JAVIER SALGADO FUENTES / Doctor en Ciciencia Política y de la Administración por la Usal

[Img #407570]Caminando por nuestros pueblos uno se pregunta frecuentemente a qué se debe el penoso estado de buena parte de nuestro patrimonio monumental, que no valoramos como lo que es, la memoria de nuestra tierra, un libro abierto sobre nuestro pasado cuyas piedras nos relatan de dónde venimos. El exacerbado individualismo que padece la sociedad de este pequeño rincón terráqueo también se refleja en buena parte de las actitudes respecto al patrimonio, no resultando extraño oír el comentario “para lo que sirve…” refiriéndose a nuestros monumentos, aquellos que levantaron con menos medios y en peores condiciones gentes que pisaron nuestros pueblos siglos atrás.

Ciñendo la mirada a mi ámbito geográfico más cercano, he de señalar que hace casi dos años se derrumbó la mitad de la fachada principal del hospital de Guadramiro, un edificio del siglo XV que en tiempos ejerció funciones sanitarias y que actualmente mantiene esparcidas por el suelo buena parte de sus piedras, abandonadas al paso del tiempo. La misma suerte parece que correrá la alhóndiga del pueblo, del siglo XVIII, antiguo depósito municipal de cereales, que está viendo abrirse poco a poco su tejado ante el abandono, amenazando con desplomar en unos años también sus imponentes arcos interiores, que ya registran deterioro.

Otro tanto ocurre en el vecino Cerralbo con el antiguo convento, edificación que se puede observar desde la carretera que une Lumbrales y Vitigudino, mostrando el deterioro paulatino al que le está sometiendo el paso del tiempo y que, con su melancólica estampa parece implorar a los conductores que pasan por la vía aledaña una ayuda para continuar en pie, para recuperar parte de su esplendor pasado, el derecho a seguir existiendo. Lo mismo se puede decir del castillo, por el cual frecuentemente han mostrado preocupación los vecinos de dicha localidad pero que, desgraciadamente, no ha cambiado la posición de la Junta (titular de las competencias de patrimonio), que continúa haciendo la vista gorda sobre su deterioro, ignorando el revulsivo que podría suponer en materia turística para Cerralbo la restauración del castillo y el convento, que podría complementar el atractivo polo que supone el castro de Yecla, y al cual podrían sumarse los monumentos de Guadramiro, en una especie de triángulo turístico que podrían formar estos tres pueblos vecinos entre sí.

Afortunadamente, en parte de nuestros pueblos (especialmente en los de la Ribera) ha habido una mayor preocupación por conservar los monumentos y señalizar su presencia, hecho que dota de un mayor interés a la zona para todo aquel turista que desea visitar el Parque Natural de Arribes, parte integrante de la Reserva de la Biosfera “Meseta Ibérica” reconocida por la UNESCO.

 

En nuestras manos está legar en buenas condiciones a nuestros descendientes la memoria monumental de esta tierra

 

En el conjunto del partido judicial, los castros de origen vetón han sido los que más han preocupado a las administraciones, hecho por el cual se ha realizado la marca turística 'Territorio Vetón' y se han señalizado y arreglado dichos monumentos, testigos de la historia de esta tierra antes de la llegada de los romanos. No obstante, también hay indicios de la existencia de castros que ha apuntado la historiografía y que no han sido expuestos a una exploración arqueológica, entre los cuales, por ser los casos personalmente más cercanos, indicaría el de “Los Castillos” en Gema, el del “Picón de la Mora” en Picones y el del “Teso de San Cristóbal” en Guadramiro, lugares donde no se han realizado catas arqueológicas para descubrir si se conservan restos de dichos castros. Es evidente que el nivel del suelo con el paso de los siglos aumenta y, quién sabe si podrían darse hallazgos interesantes en ese sentido. Las catas arqueológicas que se hicieron en el castillo de Cerralbo mostraron la pervivencia de muros interiores y suelo de dicha fortificación bajo una amplia capa de tierra, siendo deseable que fuese excavado por completo y adecentado su entorno para poder observar mejor sus torreones y muros, hecho para el cual se necesita una importante inversión que el propio consistorio cerralbino no puede acometer, aunque sí seguir insistiendo en solicitar ayuda a otras administraciones con más medios económicos.

Esta tierra, en todo caso, tiene mucho potencial por explotar, nuestros pueblos poseen una amplia muestra de arquitectura tradicional que les otorga carácter y belleza, pese a que el número de ejemplos de la misma va claramente en retroceso. Asimismo, hay bastantes monumentos que no se conservan como debieran y que, en algunos casos, están expuestos totalmente al abandono (entre los que cabe incluir todos los relacionados con la vía férrea de La Fuente-Barca D’Alva, que han visto mitigada en parte su situación de abandono por la gran labor realizada por la asociación Tod@vía).

En todo caso, de la conservación de nuestro patrimonio monumental depende hacer más atractivas nuestras localidades, en nuestras manos está legar en buenas condiciones a nuestros descendientes la memoria monumental de esta tierra, debiendo darse por aludidos especialmente aquellos que son propietarios de edificios históricos, pues poseer una propiedad lleva aparejada la responsabilidad de cuidarla.

Sea como fuere, parece imprescindible la señalización de nuestros monumentos, porque difícilmente puede visitarlos alguien si desconoce de su existencia. Asimismo conviene realizar una descripción de ellos en que se detallen sus orígenes y antiguos usos, para que no se pierda la memoria de nuestros pueblos. Un dicho sostiene que quien olvida sus raíces pierde su identidad, y en ello estamos en estas latitudes, tumbando cada resquicio de lo que fueron nuestros pueblos, sin valorar lo que fuimos y, como consecuencia, sin valorar lo que podría llegar a ser esta olvidada zona si nos lo propusiésemos.