Sábado, 15 de junio de 2019

Pascua de Resurrección en Castilla

Esa vieja manera de ser hombre con libertad y de mirar la vida con esperanza, que hizo que Castilla fuera “un islote de hombres libres” y pudiera ir más allá de sus territorios está pendiente de ser proyectada en estructuras sociales, culturales, religiosas y políticas

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Te confieso, querido lector, que comienzo a dar forma a esta reflexión con sentimientos encontrados. Te diré que es posible que el título no lo aceptes leyéndolo en un medio salmantino. Hay personas que, a lo más, lo aceptarían si en lugar de “Castilla” se dijera ”Castilla y León”. Y hay otras que para nada admitirían, en estas tierras salmantinas, el término “Castilla”, sino el de” León”. Te pido disculpas, si te molesto.

Por otra parte, con este mismo nombre publiqué en el ya desaparecido “Diario Regional” de Valladolid y en la Revista “Iglesia en Castilla”, que por aquel entonces la dirigía José Velicia, una reflexión sobre la vivencia de la Pascua de Resurrección en Castilla y su repercusión en la articulación de la sociedad. Esto fue a finales de los [Img #274071]setenta.

Por ello, señalo que hay sentimientos encontrados; de una parte, el término “Castilla” y por otra parte, desde esa publicación poco hemos ido avanzando; es cierto que una mejora del entramado social se ha producido, pero todavía tenemos síntomas de muerte más que de vida.

Déjame explicar por qué empleo el  término “en Castilla”. Cuando se habla de la Semana Santa para referirse a estas tierras del norte y sobre todo en paralelismo a Andalucía, se dice, con frecuencia, “Semana Santa en Castilla”. Por otra parte, cuando se quiere hablar de ciertas ideas del pasado, o del regeneracionismo, o de estructuras políticas y sociales un tanto arcaicas frente a una supuesta España moderna, se emplean los términos “Castilla”, o “castellano”. Así que no usan la expresión “Castilla y León”, sino simplemente “Castilla”, y yo, deseo mostrar otra cara de Castilla.

Quiero reivindicar, ya, otra forma del ser de Castilla, bastante lejos de las populistas y oficialistas que ciertos intelectuales, entre los que destaco la generación del  98 y una parte de la izquierda y derecha, han hecho de Castilla. Pero de ello podremos hablar en otro momento.

Con particular atención he seguido los pregones de la Semana Santa que en las poblaciones de Castilla y León se han proclamado este año, así como las crónicas, comentarios, presentaciones, narraciones,… televisivas o radiofónicas que se han ofertado en las distintas emisoras o cadenas.

Sin ningún pudor ni matización, se sigue hablando en términos que conllevan connotaciones de sequedad, austeridad, sombría, lúgubre, campesina, pobre; de ascetismo y misticismo con sentido de negación y mortificación de sentimientos, y de una religiosidad lejos de la realidad de la vida. A pesar de estar en el año de Santa Teresa, no se ha calado en el profundo sentido de estas dos palabras –ascético, místico-  que hacen que en la vida diaria nos ayuden a priorizar lo importante, y a encontrar sentido a nuestra vida.

Te animo, amigo lector, que puedas acercarte desde las crónicas de hoy, Pascua de Resurrección, a los [Img #274070]comentarios y descripciones de los actos que este Domingo de Pascua Florida tienen lugar en nuestras tierra. Esos mismos autores y cronistas, que estos días atrás nos presentaban los distintos actos y procesiones con términos limitantes y oscuros, no darán el paso a expresar el significado de la Pascua con términos abiertos y claros, de vida y de luz.

Detrás de todo ello está, ciertamente, una realidad de Castilla, pero también una interpretación de la misma. Una Castilla austera, pobre, seca, profunda, silenciosa, sentida, sobria,… Hay algo de realidad, claro está; tenemos, por ejemplo, en Castilla y León, menos población que en 1900. Nuestros jóvenes se marchan y  se sigue produciendo una emigración sangrante. Nuestros intelectuales siguen sin decir una palabra de y con compromiso con la realidad castellano y leonesa; nuestros dirigentes políticos, sindicales, sociales, religiosos no realizan un discurso nacido y encarnado en la nuestra realidad vital. En su pensamiento está todavía la Castilla universal que sabe salir de mí misma para entregarse a los demás. Emplean a Castilla y León como escalera a puestos de mando y de poder para ocuparse, eso sí, de quienes hablan, gritan, lloran o patalean, que no de los habitantes de esta tierra.

Pero también existe otra realidad más esperanzada, más posible que puede ser proclamada desde los estrados de los diversos estamentos sociales. Jóvenes comprometidos con realidades rurales para poder mantener estructuras que posibiliten vida, agentes sociales sosteniendo el pábilo de vida de multitud de ancianos de los que hemos heredados la llama de una forma de entender y estructurar la vida llena de coherencia y significado. La Castilla de una tierra que sabe cuidar y mantener su esencia siempre abierta y acogedora aunque ignore el provenir.

Frente a una Castilla de “Semana Santa” también hay una Castilla de “Pascua” o de Resurrección. Una nueva forma de otear el horizonte, de construir sociedad y de hacer realidad la vida en común de todos los habitantes de Castilla y León es posible. Esa vieja manera de ser hombre con libertad y de mirar la vida con esperanza, que hizo que Castilla fuera “un islote de hombres libres” y pudiera ir más allá de sus territorios está pendiente de ser [Img #274069]proyectada en estructuras sociales, culturales, religiosas y políticas.

Para quienes además nos consideramos cristianos y articulamos nuestra vida en términos de fe es compromiso con la Vida, que hoy Domingo de Pascua Florida, se hace más visible. Es la Castilla de hombres comprometidos con su tierra que la hicieron posible y grande, y que ofertaron a otros pueblos  el vivir en común.

Interesa a muchos –momentos preelectorales- mantener la Castilla de la Semana Santa y no la Castilla de la Vida, de lo posible frente a lo imposible, de lo nuevo,… La Castilla que cuando “se decía, todos se esforzaban”. La Castilla de quien nadie es más que nadie, la Castilla de la igualdad, del Concejo Abierto.

Para dar este mensaje se necesita corazón nuevo, creer en las personas y no en las estructuras que mantienen el poder. Se necesita recrear el castellano como lenguaje abierto que exprese una nueva realidad posible.  Esto es la Pascua de Resurrección. No es solo el sepulcro vacío, es sobre todo una nueva forma de expresar la Vida.

¡Feliz Pascua Florida!

Por Jesús Corral Carranza, director de Los Maristas

En las imágenes, de Alejandro López, de SALAMANCArtv AL DÍA, paso del Flagelado, almendros en flor del Valle del Jerte, hermana de la Cofradía de la Vera Cruz y Cristo del Amor y la Paz de la Hermandad del Arrabal