Apaga la cerilla y enfréntate al viento y la nieve

Las comunicaciones en la esfera digital generalmente se encuentran mediadas por la economía de la brevedad. Se esconde más de lo que se muestra. O sin que esa sea la voluntad expresa se deja en el tintero más de lo que queda sobre la superficie del soporte comunicativo. Mas tal condición parece operar en el grueso de la interrelación humana. No llegamos a decirlo todo. Se quedan cosas dentro que no alcanzan a salir. Dejando a un lado la intimidad necesaria, debida de respeto y de silencio, a veces no logramos comunicar el mensaje que desearíamos encontrar suspenso en nuestras palabras.

No logramos llegar al otro lado, donde se construye el sentido en la comunión con nuestro prójimo. Hoy en nuestro año 2021 eso además se encuentra mediado por el fatal contratiempo del coronavirus. La vida, tan plena en sus elementos al alcance de nuestras manos, se nos ofrece envuelta en un plástico ya debido a los obstáculos para emerger de la voz de las personas, ya debido a las naturales condiciones de la comunicación electrónica. Por eso necesitamos abogar por el ser humano. Debemos recordarlo en su expresión plena de vitalidad e ilusión. Debemos traerlo a nuestro presente con su suma de eternidad y de tiempo. En las manos de nosotros lectores de la prensa se encuentra el compromiso de abrir nuestra mirada al horizonte, si no ya para ir al encuentro de nadie más, al menos sí para lanzarle la mirada como signo de reconocimiento y de valor. Ese interés regresará sobre nosotras y nosotros.

Debido a lo anterior, presento el trabajo de Esperanza, 黄晓倩, estudiante del Departamento de Español de Soochow University en relación con los sueños y la realidad. Con base en un estudio literario, la autora devela ante nosotros una galería de imágenes organizadas bajo el motivo de ayudarnos a reflexionar sobre qué parte de nuestra vida se apoya en la ficción de lo irreal y qué parte en la verdad de la realidad palpable. Nos remueve nuestros adentros y nos estimula a llevar una luz a esas zonas de nuestra alma donde en ocasiones preferimos no mirar. Con su lenguaje elegante y puntual nos acerca con tacto y comprensión profunda a un universo donde lo humano se valora de un modo pleno y transparente. A una edad joven, Esperanza tiene entre sus talentos no solo un español equilibrado y sencillo, sino también una madurez adonde llegan todos los rayos del sol.

 

♦  ♦  ♦


Apaga la cerilla y enfréntate al viento y la nieve

 

Esperanza, 黄晓倩
Soochow University
Departamento de Español
18 de diciembre de 2020

 

En cuanto a los sueños, la gente siempre siente curiosidad por esta existencia que parece estar fuera de nuestro control y no se puede tocar. En China, quizás la historia sobre sueños más famosa se llama "La mariposa del sueño de Zhuang Zhou". Se trata de un hombre llamado Zhuangzi que un día soñó que se convertía en una mariposa y después de despertar del sueño, se dio cuenta de que todavía era Zhuangzi, por lo que preguntó: "¿Sueño con la mariposa de Zhuangzi o con Zhuangzi que soñaba con la mariposa?"

Esta historia es muy similar a la obra La noche boca arriba, de Julio Cortázar. En ella, el protagonista se entrelaza entre la realidad y el sueño, y los lectores también seguimos al hombre para viajar de un lado a otro en el hospital moderno y la Guerra Florida. La genialidad del autor es que al comienzo de la obra, deja que el hombre aparezca como un herido de un accidente de tráfico en la sociedad moderna. Esto parece implicar al lector que este mundo es el real. Sin embargo, al final, el lector y el protagonista de repente se dan cuenta de que lo cierto es que él es un moteca capturado por los aztecas, el supuesto sueño es realidad y todo en la sociedad moderna es sueño. Las dos historias, en conjunto, plantean una pregunta filosófica: ¿cómo reconocen las personas la realidad? Si los sueños son suficientemente reales, los hombres no tienen la capacidad de saber que están soñando. ¿Entonces cómo pueden elegir entre el sueño y la realidad?

No necesitamos responder la primera pregunta. Afortunadamente, siempre podemos distinguir bien nuestros sueños y la realidad, porque los sueños suelen ser muchos pequeños fragmentos, que son ilógicos y están llenos de lagunas, de modo que a veces cuando estamos en un sueño, nuestra mente subconsciente incluso puede decirnos: "No te preocupes, esto es solo un sueño". Entonces, en esencia, el problema que realmente debemos enfrentar es "cómo elegir entre los sueños y la realidad".

¿Quizás has leído los cuentos de hadas de Andersen? ¿Quizás todavía recuerdas a la niña que murió en la fuerte nevada, con una luz debilitándose lentamente por la última cerilla? Cuando era niño, viendo esta historia, suspiraba la magia de las cerillas que permite que la gente vea lo que quiere ver: gansos asados, pan, árbol de Navidad e incluso la abuela fallecida. Creo que esta es una historia muy hermosa, y el final también es hermoso, la niña, con rostro radiante y sonrisa en la boca, deja este mundo con su abuela. Pero lo que se esconde bajo la belleza innata de los cuentos de hadas es una completa tragedia: la niña, como se entregó al calor que traen las cerillas, finalmente murió en un rincón desconocido, sobre un pedazo de nieve blanca.

Miro esta historia ahora, en mis ojos, esa nevada ya no es una nevada natural sino un cierto momento difícil en la realidad y la luz de la cerilla también se ha convertido en nuestro sueño, el cuento de hadas nos dice que podemos escapar, a través de su relato, del frío de la realidad, ver lo que queremos ver. Pero lo que los cuentos de hadas no nos dicen directamente es que la luz de la cerilla eventualmente se apagará,y si elegimos entregarnos a esta falsa calidez, finalmente podemos ser recibidos por el colapso del mundo real. Podemos escondernos de los sueños y buscar el calor por un momento, pero la razón por la que los sueños son irreales es porque son falsos y se acabarán. El pollo asado y el pan en los sueños nunca llenará nuestro estómago. Por lo tanto, la única opción correcta es enfrentar nuestra realidad, tal vez de esta manera podamos hacer de nuestra vida una existencia hermosa y feliz como un sueño. Debemos saber que también existen deliciosos pollos asados y pan en la realidad, que podemos conseguir con trabajo duro.



¿Crees que los sueños son solo algunas historias y escenas que automáticamente se reproducen en nuestro cerebro cuando nos acostamos en la cama todas las noches con los ojos cerrados? No, no solo existen en nuestro cerebro, sino que también tienen sus entidades en nuestra realidad. En otras palabras, cuando esta es la guerra sin cesar en algunos países de Oriente Medio, el sueño es una sociedad pacífica en que los niños sostienen en las manos globos en lugar de pistolas de metal; cuando la realidad es que el niño de algunas zonas pobres no obtienen oportunidades para la educación, y se ve obligado a trabajar temprano en una fábrica para ganarse la vida, el sueño es sentarse en un aula, preocupándose por cuántas tareas hay hoy; cuando la realidad es nuestro mundo recorrido por un virus, el sueño es un mundo que no ha sido infectado por el virus, no hace falta que uses una máscara todo el tiempo, no necesitamos estar cercados en casa y podemos citar a un amigo para tomar una taza de café de vez en cuando... La elección entre el sueño y la realidad es a veces simple. Sí, por ejemplo, cuando este sueño es una escena creada automáticamente en nuestro cerebro cuando dormimos (el sueño terminará cuando nos despertamos y ni siquiera necesitamos tomar una decisión) ¿te enredarás como Zhuangzi sin saber si eres una mariposa o una persona solo por haber sido una mariposa en tu sueño de anoche?

Pero cuando este sueño también tiene entidad en la realidad, la elección se vuelve difícil. A lo largo de la historia, podemos ver los enredos y las elecciones de muchas personas. Llevemos el tiempo a hace más de cuatrocientos años, cuando apareció en la tierra de Europa el género literario de la literatura barroca, que tiene dos características: fantasismo y naturalismo. Estas son dos opciones diferentes. El fantasismo es buscar refugio en un mundo bello para escapar de la triste realidad, se trata sin duda de una actitud ante la vida y te resultará muy cómoda si quieres. Correspondiente a lo que estoy hablando ahora es enfrentar algunas imperfecciones, guerras, pobrezas y enfermedades en este mundo... elige cerrar los ojos y no mirar, tejer un sueño para ti mismo, pretender que el mundo en el que vives es impecable que no se necesita mejorar.

Pero nuestro mundo no es como nosotros. A veces, cuando nos resfriamos, no necesitamos tomar medicamentos porque podemos curarnos lentamente con nuestro propio sistema inmunológico, pero la enfermedad de este mundo no se curará por sí sola, porque somos su sistema inmunológico, entonces cuando nos mantenemos con los brazos cruzados, solo empeorará. Por otro lado, el naturalismo, en aquel momento, es el resultado de la desilusión. La gente se dio cuenta de que era inútil mantenerse con los brazos cruzados y comenzó a volver la mirada hacia algunos rincones realmente oscuros del mundo. Las novelas de vagabundos son un ejemplo. Correspondiente, es optar por abrir los ojos y mirar el mundo real, mirar la tierra ensangrentada, las manos embarradas, la gente luchando en las camas de los hospitales... Entonces nos daremos cuenta de que bajo el hermoso sueño se esconde un mundo tan real que necesita mejora, y para cambiarlo también deberíamos hacer algo.



De hecho, encontraremos que no importa cuál elijamos al principio, al final enfrentaremos la realidad, porque los sueños siempre se rompen y la realidad es nuestro verdadero y permanente hábitat. Es solo que algunas personas no entendieron esto al principio. Espero que ellos no se despierten demasiado tarde, no en medio de una hoguera, boca arriba, listos para recibir el cuchillo. 


 

♦  ♦  ♦


 

Xalapa-Equez., Veracruz, México
28 de agosto de 2021
Juan Angel Torres Rechy
torres_rechy@hotmail.com