Ciudad Rodrigo al día

 

El último habitante de un pueblo del Pirineo sube al escenario para contar su historia

Andrés de Casa Sosas rememora su vida en la última noche que pasa en su pueblo

En la misma tarde que Valquiria Teatro estrenó El día más feliz de nuestra vida recordando la historia de las cuatrillizas de Socuéllamos, Corral de García (nombre del Centro de producción y residencia que ha creado la compañía Viridiana Producciones, que ya ganó un Premio del Público en Ciudad Rodrigo, en el año 2014) propuso todo lo contrario en el Espacio Afecir con su montaje La lluvia amarilla: rememorar la última noche de vida de Andrés de Casa Sosas, el último habitante de Ainielle, un pueblo del Pirineo.

En concreto, lo que se presenta la obra es la última noche en el pueblo (que a la postre es la última de su vida) de Andrés de Casa, antes de verse obligado a abandonarlo. Ante ello, el protagonista narra en un duro monólogo los últimos años de la localidad y de sí mismo, presentándose todos los males imaginables: la soledad, la muerte, la desidia, la enfermedad, el odio, la alucinación y el tiempo. De este modo, Andrés de Casa Sosas hace balance de su soledad y desamparo en los umbrales de la muerte, mientras relata una manera de vivir que está llegando a su fin con el mismo.


Porque la problemática de la despoblación es como se puede intuir el trasfondo de la obra, que está basada en la novela también titulada La lluvia amarilla que publicó en el año 1988 Julio Llamazares, que está considerada como el primer trabajo que puso ‘rostro’ a este drama que afecta a gran parte del interior peninsular, como se puede comprobar con la colección ya no solo de casas en ruinas y abandonadas, sino de los propios pueblos vacíos como es el caso de Anielle.

En la obra teatral, el personaje de Andrés de Casa Sousas es interpretado por Pedro Rebollo, quién impactó con su dura interpretación al numerosísimo público congregado en el Espacio Afecir. El relato del protagonista estuvo acompañado con varias apariciones en escena de una especie de ‘fantasma’ de su vida, interpretado por Alicia Montesquiu. Asimismo, también se empleó durante la representación el videomapping como recurso audiovisual.