La noche atrapada en un sueño de literatura latinoamericana

La actividad letraherida —probablemente todos aquí lo sepamos bien—, implica un posicionamiento frente al mundo antes de verter esa sustancia intelectual en la hoja en blanco. Existe un paso previo a la escritura, ubicado en la inteligencia del autor, o incluso antes de hablar de esa inteligencia, ubicado en la voluntad. Una voluntad, si bien no deslindada de la inteligencia, que mueve al escritor a su creación literaria. El producto final, la página impresa, refleja con más o menos claridad ese impulso inicial que lo llevó a uno a sentarse al escritorio.

   Otras posturas señalan una perspectiva si bien no opuesta, por lo menos sí muy distinta. Hablan de la necesidad de la escritura para finalmente conocer, a través de ella, eso que no existía antes, y que ahora se encuentra ahí en ese espejo de tinta. Me parece recordar una entrevista a una escritora ahora no sé si española o de otro país europeo hablando de su proceso de creación letrada en esos términos. Ella al inicio no sabía qué era lo que quería escribir. Lo escribía para descubrirlo.

   Como ejemplo de la primera estética, en el párrafo que da inicio a nuestra columna, podemos citar a Jorge Luis Borges, para quien la composición artística requería un diseño previo a su puesta en página (el amable lector disculpará la falta de la cita requerida; como podrá suponerlo, no cito al autor del cuento El Sur con base en un documento frente a mi vista, lo cito de memoria, algo que, por supuesto, no está del todo bien). Pero bueno, importa la idea, no la persona. En este caso, la poética de conocer la materia en primer lugar, para trabajarla a continuación.

   En otros casos, finalmente, coexiste una narrativa complementaria, donde la planificación inicial se enriquece con base en desarrollos más profundos que suelen derivar en modificaciones del itinerario planteado de antemano. Eso sucede con las investigaciones científicas. Y eso puede suceder con la literatura. De una forma u otra, en seguida lo apreciaremos en la experiencia académica y vital de la autora 刘希辰, Aurora, por su nombre en español.

   Tanto en su desarrollo personal como profesional, la experta en español de origen chino se ha encontrado en las antípodas en relación con su manera de acercarse al mundo.

Tengo que admitir que antes de aprender español, yo era un completo pragmático, ya que era estudiante de ciencias en la escuela secundaria y estaba obsesionado por un valor altamente pragmático. En ese momento consideraba que la literatura se utilizaba principalmente para aliviar el aburrimiento y no veía en ella una asignatura útil en absoluto.

 

Suzhou en verano
Fotografía de la cuenta de WeChat de Soochow University

 

   Al cabo de los estudios básicos, Aurora decidió continuar su formación universitaria en la licenciatura en español. En ese momento fue cuando se vio por primera vez confrontada con la necesidad de leer cantidades de literatura. Y eso la llevó a cambiar su perspectiva sobre el hecho literario.

No he leído mucha literatura española, pero con estas pocas [obras, en su mayoría latinoamericanas] he podido apreciar profundamente la energía bruja de la literatura latinoamericana [...] Márquez habla con bravuconería de lo imposible; Pedro Páramo de Juan Rulfo está embrujado de principio a fin y es bellamente variado en estilo [...] Cien años de soledad es un libro que me mostró lo que la literatura puede hacer con la realidad de una manera que la historia y las ciencias sociales no pueden [...] Pese a que la historia y la ciencia pueden hacer comprensible el mundo, sólo la literatura puede hacer que el mundo cobre vida.

   La literatura hispánica cambió su visión de la realidad. Apareció por sorpresa, sin anunciarse. No se dejó sentir mas cuando ya se encontraba ofreciendo su suministro enigmático a la sustancia intelectual y vital de su autora. Ella tenía diseñado un camino para sus pasos por la existencia, pero apareció ese algo letraherido del arte y modificó su rumbo. Como la autora de la entrevista señalada arriba, ella ahora escribe para descubrir realidades nuevas, al tiempo que como Borges sabe adónde quiere llegar, o sabe cómo no llegará adonde piensa ir, pues todo se ha revestido de una magia y una inexactitud que llenan de sentido, realidad y perfección las cosas de la tierra. El ensayo de Aurora tiene como punto de partida el cuento de Julio Cortázar “La noche boca arriba” (1955).

 

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La noche atrapada en un sueño de literatura latinoamericana

 

刘希辰, Aurora
18 de diciembre de 2020
Soochow University


I. Breve introducción del contenido y la guerra florida

La historia de Julio Cortázar, titulada La noche boca arriba narra la historia de que un hombre iba tranquilamente cabalgando en moto por una ciudad, disfrutando del paisaje fascinante y del ambiente relajado, cuando de repente un terrible accidente le sucedió, el cual lo dejó inconsciente y lo trasladaron en una ambulancia en donde comenzaba a tener múltiples sueños sobre las antiguas guerras floridas.
   
   En su sueño se vio representado como un moteca que estaba perseguido por los aztecas, que lo querían capturar con propósito de sacrificarlo. Pero luego el hombre se despierta y se dio cuenta de que se hallaba en un hospital, sintiéndose sumamente cómodo en comparación con el protagonista en su sueño. Posteriormente, se metía una y otra vez en la confusión entre los sueños y la realidad. En su segundo sueño, fue capturado y atado, llevado a la tribu enemiga y en el tercero, se encontraba en medio de los cuerpos ya sacrificados. Simultáneamente, se dio cuenta de que alguien se le había acercado con un cuchillo en la mano y también fue en esta vez cuando concluyó que el sueño era el otro, el del hospital, que ese sacrificador era real y que iba a morir. 
   
   A mi juicio, Julio Cortázar nos procura mostrar la historia de la guerra florida, en la cual se cree que millones de personas murieron por los aztecas debido a sus creencias. Se trata de una guerra librada para conquistar las tierras y ofrendar sacrificios a los dioses aztecas con el fin de que estos les diera bendiciones. El ritual del sacrificio contemplaba la extracción del corazón de la víctima, con la ayuda de un cuchillo de obsidiana, tendiendo al guerrero cautivo boca arriba, a la luz de la luna. El hecho de que el hombre atacado por los aztecas sea el hombre verdadero nos llena el fondo de dolor y simpatía. Tal vez lo que pasó en el hospital fue exactamente la ilusión sobre su futuro, o sea, su próxima vida, en la cual la pobre víctima se entretenía antes de morir.

   Cortázar nos pone en la piel de las víctimas de los rituales de sacrificio que los pueblos aztecas efectuaron a sus dioses; nos hace sentir, oler y ver su sufrimiento y el miedo como si estuviéramos en presencia. Cortázar critica la crueldad ejercida por el sistema religioso azteca, donde las personas sacrificadas se encontraban reducidas al mero papel de la complacencia de los dioses. Se trata de una fuerte crítica de los sistemas religiosos que existían en esa época , y del realpolitik que manipulaba el destino de los hombres común y corrientes a fin de obtener el beneficio de la minoría, o sea, la autoridad. 

 

La guerra florida


   He oído hablar de un comentario sobre Cortázar “Cortázar es una combinación de García Márquez, Jorge Luis Borges y Vargas Llosa.” No podría estar más de acuerdo con esto, porque los temas a que se refieren estos prominentes escritores del Boom literario también se reflejan claramente en la obra de Julio Cortázar, como por ejemplo la preocupación por la historia, la soledad de América Latina, y con particular énfasis, la fantasía.

 

II. La confusión entre los sueños y la realidad

La noche boca arriba nos da incertidumbre de la confusión en que no sabemos cuál es el sueño y cuál es la realidad. Confundiendo el sueño y la realidad, el protagonista se hallaba en un constante estado de confusión entre dos vidas totalmente diferentes, una era tranquila y la otra, estimulante e intimidante. Normalmente contamos con nociones preconcebidas, y en consideración de que se trata de una fantasía que comienza con el hombre en la moto, naturalmente tomamos lo que sucede en el hospital como la realidad y los sangrientos y horribles eventos históricos como un sueño. Sin embargo, lo inesperado es que no es hasta el final que nos damos cuenta de que la historia de ser perseguido y secuestrado como un sacrificio es lo que realmente sucedió, y viceversa, el hospital, el accidente y los pacientes vecinos constituyen el sueño, lo cual es de veras un enorme retroceso. Hasta entonces, nosotros, como nuestro protagonista, estamos atascados en un lío de realidad y sueños. 

   Esto me permite acordarme de una novela que acabo de leer, llamada Niebla. En esta obra, el protagonista Augusto está atrapado en la niebla de la vida, en la que sigue buscando su existencia sin cesar. La última parte de Niebla guarda una gran semejanza con “La noche boca arriba” —la confusión entre la realidad y la fantasía. La novela Niebla introduce en la obra al escritor Unamuno como un personaje del libro y organiza un diálogo entre él y el protagonista Augusto, discutiendo la cuestión de la vida, muerte y existencia del supuesto papel principal. En su diálogo Augusto sugiere que el autor, Unamuno, tampoco es más que un personaje de ficción en la vida de la creación de Dios. Borges dijo una vez: "Si la gente de una obra puede convertirse en lectores o espectadores, es posible que nosotros, a su vez, como lectores y espectadores, nos convirtamos en personajes de ficción". Al pensar en eso, no puedo dejar de sentir un sudor frío. Si los personajes del libro son reales, ¿es real o es un sueño nuestra vida?  ¿Son los sueños que hemos tenido la existencia real de otra vida, como la del hombre de “La noche boca arriba”?

 

La confusión entre los sueños y la realidad


   Lo real y lo irreal ha sido un jugoso tema discutido con frecuencia en la literatura latinoamericana y en la moderna. Múltiple gente se ha enamorado de la literatura latinoamericana por su misterio y confusión. Desde mi punto de vista, esta discusión de la realidad y la ficción es en esencia una exploración de la cuestión de la existencia humana. La realidad representa la existencia, mientras que la ficción es un vacío sin limites. 

   Somos individuos, pero estamos aquí por nuestra conexión con la sociedad y los demás. Cabe mencionar una cita de la famosa película Coco: "La muerte no es el final, la verdadera muerte de una persona es cuando sea olvidada por todos". Tengo la plena convicción de que existimos en la realidad porque contamos con amigos, familia y seres queridos; no estamos metidos en la soledad y el miedo como Augusto, el héroe de Niebla; tenemos metas y aspiraciones; nos esforzamos al máximo por mejorar cada día de una vida real.

 

III. La magia y la realidad de la literatura latinoamericana

Tengo que admitir que antes de aprender español, yo era un completo pragmático, ya que era estudiante de ciencias en la escuela secundaria y estaba obsesionado por un valor altamente pragmático. En ese momento consideraba que la literatura se utilizaba principalmente para aliviar el aburrimiento y no veía en ella una asignatura útil en absoluto.

   Después de entrar en la universidad, al principio me vi obligado a dedicarme a una gran cantidad de literatura hispanoamericana, pero luego me sentí atraído por ella y me sumergí voluntariamente en la lectura de la literatura latinoamericana. No he leído mucha literatura española, pero con estas pocas, he podido apreciar profundamente la energía bruja de la literatura latinoamericana, o sea, las historias hechiceras y mágicas. Márquez habla con bravuconería de lo imposible; Pedro Paramo de Juan Rulfo está embrujado de principio a fin y es bellamente variado en estilo; Todos los fuegos el fuego de Cortázar oscila entre los cambios de persona, el viaje en el tiempo, las perspectivas a la deriva, y el "agobio de la realidad por la ilusión vacía". Todo esto tiene un elemento mágico que no se encuentra en ninguna otra literatura.

   Pero al mismo tiempo, al leer estas obras, puedo sentir que la literatura latinoamericana ha llevado la realidad al extremo. Cien años de soledad es un libro que me mostró lo que la literatura puede hacer con la realidad de una manera que la historia y las ciencias sociales no pueden, y por primera vez sentí que las figuras y eventos históricos pueden ser reproducidos en mi mente de una manera u otra, y que las grandes realidades de América Latina pueden tener una conexión real con el lector individual. En cuanto al famoso realismo mágico, su característica más importante consiste en que utiliza la magia para escribir la realidad, lo que significa que el punto de partida sigue siendo la realidad.

   La literatura latinoamericana no es el privilegio reservado de los amantes de la imaginación; los que están convencidos de pragmatismo también deben profundizar en ella. Pese a que la historia y la ciencia pueden hacer comprensible el mundo, sólo la literatura puede hacer que el mundo cobre vida.

 

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17 de julio de 2021

Xalapa-Equez., Veracruz, México

Juan Angel Torres Rechy

torres_rechy@hotmail.com