Las Arribes al día

Informe “desfavorable” del Consejo de Seguridad Nuclear a la mina de uranio en Retortillo

El Ministerio para la Transición Ecológica no podrá autorizar el proyecto promovido por Berkeley debido a que el dictamen del informe emitido por el CSN es vinculante  

Variante de la carretera entre REtortillo y Villavieja iniciada por Berkeley y que no concluyó ante la falta de permisos / JAIME GRANDES

Finalmente, después de varias prórrogas, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha dictado resolución respecto al proyecto de la mina de uranio que proyecta la empresa Berkeley en pleno Campo Charro, concretamente solo en el municipio de Retortillo después de que desistiera de una parte del proyecto en el término municipal de Villavieja de Yeltes.

Según publican varios medios nacionales,  el CSN ha emitido un informe negativo sobre el permiso de construcción de la planta de procesado de uranio solicitado por la minera. Esta resolución podría ser la sentencia definitiva al proyecto de la empresa australiana y que tanta controversia ha sembrado en la zona. En este caso, el dictamen del CSN, emitido por cuatro votos a favor y uno en contra, tiene carácter vinculante, por lo que el Ministerio para la Transición Ecológica no podrá autorizar el proyecto, según recogen varios medios digitales de ámbito nacional.

El pleno del CSN ha entendido que “existen riesgos con el tratamiento y almacenamiento de los residuos radiactivos que se generarían durante el procesado del uranio y cuya gestión se dejará a generaciones futuras”, señala El País en su edición digital.  Además, la misma fuente señala que “la mayoría del pleno del CSN ha considerado que existen suficientes dudas -fundamentalmente, las referidas a la hidrogeología de la zona y las posibles filtraciones de sustancias peligrosas a los acuíferos- como para no conceder la autorización de construcción de la planta”.    

De los cinco consejeros que forman el CSN, cuatro han votado en contra: el presidente, Josep Maria Serena i Sender, y de los consejeros Elvira Romera, Pilar Lucio y Francisco Castejón. Solo el miembro nombrado a propuesta del Partido Popular, Javier Dies, ha rechazado la opinión mayoritaria de sus compañeros y ha abogado por apoyar la concesión de la autorización, según fuentes de este órgano supervisor, que afirman que tiene pensado redactar un voto particular”.

“El voto negativo de la mayoría de los consejeros se ha visto reforzado por el informe redactado sobre el proyecto por el cuerpo técnico del CSN, que lleva más de cinco años analizando toda la documentación. Ese cuerpo técnico ha elevado al pleno una ‘propuesta de dictamen técnico’ desfavorable”, señala El País. La misma fuente asegura que el informe recoge “gran cantidad de deficiencias en la propuesta que la empresa ha presentado para el futuro almacenaje de residuos y respecto a la posible afección a los acuíferos por filtraciones por el emplazamiento de escombreras permanentes”.

Stop Uranio celebra la decisión del CSN

Por su parte, desde la Plataforma Stop Uranio, colectivo antimina, celebran la decisión del CSN por entender que “al Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico no le queda otra que denegar la Autorización de construcción de la planta de concentrados de uranio de Retortillo”.

Esta organización recuerda que “tras una década de movilizaciones vemos la luz al final del túnel, con una decisión fundamentada en criterios técnicos, por las elevadas incertidumbres y escasa fiabilidad de la empresa, cuando nos podíamos haber ahorrado sufrimiento y 2.000 encinas centenarias si hubiera habido más determinación en defender el territorio ante proyectos dañinos para nuestra tierra”.

Para Stop Uranio el proyecto minero en Retortillo “se ha estado utilizando de manera especulativa por parte de Berkeley hasta la semana pasada”; además añaden que  “el castillo de papel construido por Berkeley en torno a la posibilidad de extraer uranio en Salamanca ya estaba muy tocado desde hace tiempo, corroborado por la Ley de Cambio Climático y Transición Energética que prohíbe la ‘Investigación y aprovechamiento de yacimientos de minerales radiactivos’, con lo que el conjunto de lo que Berkeley ha llamado Mina Salamanca se había desmoronado ante la imposibilidad de abrir nuevas minas en nuestra provincia”.

Por último, desde el colectivo antimina preveen que “Berkeley no dé su brazo a torcer alegremente y plantee recursos en vía administrativa o judicial, pero evidentemente su tiempo ha pasado. Lo mejor que puede hacer la empresa minera es devolver a los ganaderos todo el terreno que había comprado y que ya no va a necesitar para construir la mina y planta de Retortillo”.