Suzhou (China) en La noche boca arriba de Cortázar. La luz violeta de mi vida

Tres semanas atrás hablábamos del cuento de Julio Cortázar La noche boca arriba y de los estudiantes del Curso III del Departamento de Español de Soochow University (China). Ellas y ellos en las aulas del edificio Yifu de la fotografía de la publicación anterior (https://bit.ly/3cxJsMx), en el campus Tiancizhuang, en Suzhou, habían cursado la asignatura de Lectura Extensiva IV y habían iniciado la redacción de un ensayo sobre la pieza del autor argentino en el semestre de septiembre-enero 2020. En esa columna anterior mencionábamos cómo publicaríamos uno de los trabajos, con base en una decisión consensuada. Lo anterior, entonces, constituye la sustancia del contenido presente.

   El escrito de Violeta se ofrece tal como lo redactó. En nada hemos intervenido. Tal decisión se debió al deseo de compartir con nuestras lectoras y lectores el documento original de la estudiante china. Desde luego, en la base de nuestro criterio se encuentra un orgullo fuerte por su capacidad letrada, y un entusiasmo por partes iguales festivo y (paradójicamente) resignado: festivo por ver impresas sus palabras en nuestro periódico salmantino, y (tristemente) resignado por solo ver las suyas y no las de sus demás compañeras y compañeros, pues el nivel excepcional en el desempeño de Violeta no se aprecia solo en ella al cabo de sus tres años de estudio del español, sino también en otros no pocos estudiantes más.

   Para nosotros los editores de la obra del día de hoy, el caso nos deja un sabor agridulce, por el mérito de los jóvenes cuyos nombres no figuran entre estos renglones. Sin embargo, confiamos en el fuerte apego a la idea de unidad y de esfuerzo y de éxito compartidos del pueblo chino reflejado en el espíritu de los estudiantes apoyando y celebrando el valor del grupo en la persona de Violeta.

 

La luz violeta de mi vida

 

潘紫珂 Violeta

Una lámpara violeta velaba en lo alto de la pared del fondo 
como un ojo protector.
Julio Cortázar


Palabras clave: tiempo elástico, selvas impenetrables, la luz violeta

 

1. Tiempo elástico

“Cada vez que se acuerda del nombre de Julio Cortázar, la primera palabra que emerge en la mente es: fascinante.” 
En el relato La noche boca arriba, existen dos distintos grupos del tiempo y el espacio: el protagonista va y viene entre una ciudad contemporánea y las selvas precolombinas. Tras un accidente, él es desplazado al hospital, donde tiene la operación y cae en un desmayo. Sin proponérselo, en sus sueños, se convierte en un indio moteca que está huyendo de unos cazadores aztecas, y acaba por ser el próximo sacrificio a los dioses de los aztecas. Constantemente sueña olores curiosos a que muestra miedo, corre con todas las fuerzas en las selvas, escapando del olor a la llamada guerra florida. Despierta y vuelve a la fantasía con cada vez más frecuncia, hasta que el moteca está a punto de verse en peligro de ser sacrificio de las guerras referidas. En todo el cuento se contrasta la realidad con el sueño, la contemporaneidad con la historia precolombina, la muerte y la vida, la oscuridad y la luz. Recorriendo los dos mundos, las historias paralelas se reflejan entre sí, y él se hace cada vez más consciente de la creciente oscuridad de cada uno. En ambos lados, termina de espaldas, boca arriba, cuando alguien se le acerca con un cuchillo, sea un bisturí o un de piedra.

   En el relato, el tiempo se vuelve desordenado y elástico: se adelanta, retrodece, da vueltas y el destino del protagonista se enmaraña, se profundiza y se aleja en cambios fantásticos de los tiempos y espacios. Tras unas palabras de suspense, nos damos cuenta de que el hombre no va a despertar esta vez sobre el altar, porque su vida como moteca resulta la realidad, y la en la ciudad, un sueño. Así, de esta manera, el autor, con su toque sobrio y preciso, con su descripción fina y fascinante, nos deposita en una enorme abertura entre lo verdadero y lo falso, y nos encarcela en su narración mágica. Ponemos todos empeños en acertar con una puerta de escapada, pero estamos destinados a atraparnos en los tiempos y espacios creados por él. En forma resumida, esto, se podría concebir como lo extraordinario de este cuento.

 

2. Selvas impenetrables

Como es sabido de todos, América Latina, con sus selvas impenetrables, con sus montañas inaccesibles, sus mares tormentosos, es una tierra de prodigios naturales y de confluencias culturales. En ella han nacido cultura maravillosa, literatura vigorosa, y etnias grandiosas. Sirviendo como entorno principal en que sigue perseguido el protagonista moteca, las selvas, junto con las marismas y los tembladerales, parecen llenas de miesterios y peligros potenciales. Siempre me da la sensación de que en este tipo de sistema ecológico hay una plaga de fieras e insectos venenosos que pueden ser fatal. Esto, se puede considerar como el factor natural que “mata” al moteca.

 

La guerra florida
Fuente: https://www.cultura-azteca.com/wp-content/uploads/2017/09/Las-guerras-floridas.jpg
 

   Y por el otro lado, se hablan de la guerra florida, que en realidad, se efectúan, con objeto de procurarse ofrendas suficientes para los dioses. El autor nos mete en la piel de las víctimas de los rituales de sacrificios humanos que los indios precolombinos hacían a sus deidades. Para realizar este propósito, algunos pueblos indígenas nunca muestran ninguna simpatía ni bondad, lo que pone en evidencia la crueldad de los ritos religiosos sin respetar la vida humana. En una palabra, en aquella época, debido a la adoración irracional a las divinidades intangibles, y al poco aprecio asignado a los seres humanos de la vida real, el sendero para escapar que sigue el protagonista en las selvas resulta interminable, y el hueco que él encuentra entre la realidad y la fantasía será imposible de rellenar. De este modo, el autor, con sus descripciones imaginativas y un toque delicado, nos quisiera expresar una profunda acusa contra lo inconveniente de la guerra mencionada.

 

3. La luz violeta

“Una lámpara violeta velaba en lo alto de la pared del fondo como un ojo protector.”

Se trata de la frase que me gusta más en el cuento. Primero, desde el punto retórico, se manifiesta un símil exacto y apropiado, que de inmediato nos ofrece una escena con precisión: una estrella violeta aparece pesadamente, permanece allí, sin acercarse ni apartarse de nosotros. Las luces que lanza son tiernas y temblorosas, pero nunca morirán. Y en lo que se concierne a la expresión “como un ojo protector”, me da una seguridad y certidumbre emocional, como si fuera un guía, un maestro, un amigo que posee mi confianza, quien siempre me acompaña y alienta a luchar. En efecto, cada cual deberá contar con su propia “lámpara violeta”, para que le ilumine y señale el camino del futuro, aunque en las selvas llenas de amenazas ocultas, no nos perderemos bajo su protección.

   Además, yo quisiera mencionar la palabra “violeta”, en que tengo interés. A pesar de mi limitado vocabulario español, palabras que pueden significar el similar color comprenden morado, lila, lívido, púrpura, etc., y el autor elige la “violeta” para modificar la lámpara protectora, lo que me impresiona con su exactitud y belleza. En un poema de Borges se dice, “un libro y en sus páginas la ajada violeta”, vemos que también se usa esta palabra. En algún libro he leído unos conceptos de los diferentes colores, entre los cuales leí que el color violeta puede simbolizar madurez, misticismo, melancolía, reflexión y resignación. Esta definición hasta ahora recuerdo, no solo por los finos sustantivos utilizados para interpretar el color, sino también porque después de leer “la ajada violeta” de Borges, junto con “la lámpara violeta” de Julio Cortázar, los dos gigantes literarios procedentes de Argentina me han liberado la mentalidad y la inspiración, y me enseñan el profundo significado de este color. Y ahora sé que cuando exprese un sentimiento o una emoción, está bien mostrarlo con un término abstracto como color. Una metáfora refinará la manifestación.

   Hace un año, en el curso II, leí un libro titulado La casa en Mango Street por Sandra Cisneros, en que se presenta la vida de una niña mexicana que crece en un barrio inmigratorio de Chicago, EE. UU. Se llama Esperanza. Su infancia en aquel barrio era algo sin cuidados, agradable, pero también con tristeza poética, tanto por las constantes burlas lanzadas por otros niños blancos, como por la desigualdad social que sufren los inmigrantes hasta hoy día. La niña nunca ha dejado de soñar con esforzarse por ganar la gloria y regresar allá a ayudar a los inmigrantes. Este deseo es su luz violeta. Ciertamente lo realizó. Redacté un ensayo para esta colección de cuentos y poemas, pero en chino. En él, estimo que es un libro del color violáceo pálido: los variados mujeres y niños, las lágrimas de Esperanza, las pesadillas que la desvelan, la casa ideal fuera de Mango Street... Todo está envuelto en un velo del mismo color, que simboliza una amargura dulce. Se trata de una sensación inexpresable, un conjunto de sombrío y brillo, pesimismo y optimismo, suavidad e intensidad... De todas formas, colores tienen la capacidad de comprender todo y a todos. La casa en Mango Street y La noche boca arriba, los dos cuentos son parecidos en cuanto a los sentimientos para mí. A lo mejor, el destino de cada cual se ha determinado en un principio de su vida, lo que podemos hacer no es más que hacer todo lo posible, corriendo en las selvas durante toda la existencia, sea corta o prolongada. Y siempre lo que sucede consiste en una luz violeta suspendida en lo alto, como un ojo protector, para que no caigamos en la desaliento. 

 

La casa en Mango street
Fuente: http://cn.bing.com/th/id/OIP.Jd-eYPR5CRwfN9UmWo_BAHaKC?pid=Api&rs=1

 

Conclusión

En este momento, todas las cosas que anteriormente he leído, que he aprendido, se relacionan, se acercan una o otra, y se encuentran en un punto determinado de mi proceso de adquirir conocimíentos. Y yo, después, los recojo, los digiero y explotaré más. Y eso, podría ser el secreto maravilloso de mi aprendizaje de una lengua extranjera. Eso, es mi propia luz violeta. 
   También en este momento, siento más trascendencia de mi nombre español. Lo tengo no solo porque hay un carácter con el mismo significado en mi nombre chino, sino también porque en el fondo, probablemente será la luz de mi vida estudiantil, e incluso, mi vida entera.
   En forma resumida, será todo lo que aprendo del relato de Julio Cortázar.

 

Soochow University
 

 

27 de marzo de 2021
Xalapa, Veracruz, México
Juan Angel Torres Rechy
torres_rechy@hotmail.com