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Jueves, 4 de marzo de 2021
Las Arribes al día

El protocolo de vacunación de Atención Primaria no coincide con las recomendaciones del Hospital para dependientes y cuidadores  

El protocolo de AP establece la vacunación a personas dependientes y mayores de 80 años, pero excluye a los cuidadores y personas convivientes de los primeros, también cuidadores

Informe hospitalario en el que se recomienda la vacunación de la enferma y sus cuidadores

Confusión, impotencia, malestar, desazón y miedo. Esos son algunos de los sentimientos que invaden estos días a cuidadores y personas convivientes con grandes dependientes, en la Zona de Salud de Vitigudino, ante la proximidad del momento de vacunación para las personas dependientes.

Y es que, según han denunciado ante este diario personas convivientes con personas dependientes, el protocolo de vacunación de Atención Primaria, al menos en la Zona Básica de Salud de Vitigudino, excluye en la próxima fase de la vacunación, dirigida a grandes dependientes, a cuidadores y personas convivientes con los enfermos, a la postre también cuidadores.

Uno de estos casos lo sufre la hija y la cuidadora de una mujer, residente en uno de los municipios de la zona, que sufre las secuelas de la quimioterapia tras haber sido tratada de un mieloma múltiple. A pesar de que en el informe hospitalario “se recomienda vacunación COVID-19 cuando esté disponible la vacuna para su grupo de riesgo (dependiente e inmunodeprimida), así como la vacunación de sus cuidadores principales (hija y cuidadora)”, desde el centro de salud de Vitigudino le señalan que el protocolo de vacunación establece, en esta fase inmediata, la vacunación de personas dependientes y mayores de 80 años, por lo que tanto su cuidadora como la hija conviviente, y también cuidadora de la persona enferma, no serían vacunadas. “Mi madre figura en la lista de vacunación, pero ni a la cuidadora ni a mí está previsto que nos vacunen”, señala la hija, que ha pedido a LAS ARRIBES AL DÍA permanecer en el anonimato por ser una persona muy conocida en la zona.

Su no vacunación, como la de la cuidadora, teme que ponga en riesgo a su madre enferma, por lo que entiende que se da la misma circunstancia que en las residencias de mayores, donde además de los usuarios han sido vacunadas sus plantillas de trabajadores. En su caso, además, su profesión como comercial la obliga a un permanente contacto con la gente, lo que aumenta el riesgo de contraer la COVID-19 y “tengo miedo por mi madre, no por mí”, añade.   

En cuanto a la fórmula de vacunación que pretende poner en práctica el Sacyl, y que consiste en que las personas incluidas en esta fase deberían trasladarse al centro de salud de Vitigudino, recuerda que su madre pasa los días “de la cama al sillón y del sillón a la cama porque no puede desplazarse con las piernas”, por lo que desconoce cómo se procederá a su vacunación. “Lo lógico es que el equipo de vacunación se desplace hasta el pueblo porque no disponemos de medios propios y, además, requiere de un vehículo especial adaptado para su traslado, pero de momento no nos han dicho cómo lo van a hacer”, asegura.

Ante esta situación, sus temores, como los de otros muchos vecinos de la zona que se encuentran en una situación similar, están más que justificados, pues las únicas respuestas que encuentran se reducen a protocolos que pocos o nadie comprende.

Por su parte, desde la Junta de Castilla y León han señalado a este diario que en este caso se sigue la estrategia nacional de vacunación, y que establece la aplicación de la vacuna a personas dependientes y mayores de 80 años.