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Lunes, 1 de marzo de 2021

Portugal vuelve al confinamiento domiciliario a partir del 15 de enero

La principal diferencia con el confinamiento de marzo y abril es que se mantendrá la presencialidad en todos los niveles de enseñanza

El primer ministro de Portugal, António Costa, ha anunciado a última hora de esta tarde en rueda de prensa la vuelta al “deber de recogimiento domiciliario” de todos los portugueses, que entrará en vigor a las 0:00 horas del próximo viernes 15 de enero y previsiblemente se mantendrá durante un mes.

“Sería ilusionar a los portugueses decir que en 15 días podremos aliviar estas medidas. Más bien vamos hacia un horizonte de un mes”, ha afirmado Costa.

La regla general es nuevamente “quedarse en casa”, siendo solamente excepción salir para ir a trabajar, a comprar alimentos, a clase o para dar “paseos higiénicos”, ha dicho el primer ministro.

El teletrabajo será obligatorio siempre que sea posible. Habrá multas por violar la norma general de teletrabajo, que imperará sin necesidad de acuerdo previo entre la dirección de la empresa y el trabajador.

Asimismo, se duplica la cuantía de todas las multas hasta ahora previstas para los casos de incumplimiento de las normas socio-sanitarias relacionadas con el control de la pandemia, para evidenciar la obligatoriedad  de su cumplimiento, ha anunciado el primer ministro.

En respuesta a una cuestión específica sobre las fronteras, Costa ha dicho que “en cuanto a las relaciones transfronterizas se mantendrá la situación como hasta ahora”, es decir, se entiende que la frontera continuará abierta en todos sus puntos, pero con controles, pues la movilidad está condicionada perimetralmente tanto en Portugal como en las comunidades autónomas españolas fronterizas.

El punto donde ha habido más controversia ha sido la conveniencia o no de mantener la educación presencial. Los especialistas médicos defendían mayoritariamente el cierre de los centros de enseñanza y el regreso a la modalidad digital. De hecho, hasta el día de ayer, el Gobierno parecía inclinarse por una solución ‘híbrida’, manteniendo la enseñanza presencial hasta los 12 años (primer y segundo ciclo en Portugal) y a distancia a partir de ahí.

Sin embargo, finalmente se ha optado por mantener la versión presencial en todos los niveles de enseñanza, teniendo en cuenta la experiencia vivida en la parte final del curso pasado, que según Costa tuvo “consecuencias irrecuperables para el proceso educativo; no podemos volver a repetir la enseñanza no presencial”.

En la misma comparecencia pública el primer ministro ha dicho que “las medidas económicas serán reforzadas” y las empresas que tengan que permanecer cerradas podrán acogerse nuevamente al lay-off simplificado, la fórmula económica portuguesa que compensa los efectos de la pandemia y que es similar a los ERTE españoles. “Tengo conciencia de lo que significa [el confinamiento general] para todos, en especial para los que viven la angustia de perder el empleo o de mantener su negocio en funcionamiento” ha dicho Costa. Cerrará todo el comercio no esencial así como la hostelería salvo en la modalidad de servicio a domicilio o para llevar. 

Las cifras relacionadas con el impacto de la COVID-19 en la sociedad portuguesa han batido récords durante los últimos días, rondando los diez mil nuevos casos de contagio diarios y el número de fallecimientos alrededor de los 150 cada 24 horas.

Por eso, respecto al nivel de adherencia que pueda tener la población frente a este nuevo confinamiento, similar al de marzo y abril, ha dicho António Costa: “No hay cansancio que nos permita asumir estas cifras de más de 100 muertos diarios, no es aceptable, el precio es insoportable”.


La vuelta al “deber de recogimiento domiciliario” era un escenario anunciado durante los últimos días en Portugal, asumiéndose que a él se volvería más pronto que tarde. Así quedó patente después de las palabras del ministro de Economía, Pedro Siza Vieira, la semana pasada cuando adelantó que el Gobierno estaba estudiando la vuelta al confinamiento de las actividades económicas no esenciales.

La toma de la decisión se aplazó hasta la reunión de todos los grupos políticos, Gobierno y expertos celebrada ayer martes en la sede de INFARMED en Lisboa, como viene sucediendo periódicamente desde el inicio de la pandemia.

Tras ella, los especialistas alertaron que la “fortísima dinámica de crecimiento” de la incidencia de COVID, tanto en contagios, como en fallecimientos, como en ingresos hospitalarios, aconsejaba la toma de una decisión que no se podía dilatar más.

En Portugal está vigente el estado de emergencia desde el pasado 9 de noviembre, que es revisado cada 15 días.

El país se enfrenta a un nuevo confinamiento estricto que estará en vigor cuando llegue la fecha prevista para las elecciones a la Presidencia de la República el próximo 24 de enero, con una campaña electoral totalmente afectada por la situación generada por la Covid. El propio presidente y candidato a la reelección, Marcelo Rebelo de Sousa, dio positivo en coronavirus el pasado lunes por la noche, dando resultado negativo en los dos test posteriores que le fueron practicados. Con todo, el presidente estará confinado en casa hasta el día 23.

Subiendo desde primeros de año

Los expertos ayer presentes en INFARMED alertaron para una fase muy complicada hasta aproximadamente el 9 de febrero, durante la cual se espera que se produzcan unos 12.000 nuevos contagios diarios y alrededor de 150 fallecidos cada 24 horas.

En el ámbito de esta reunión generó polémica el tornarse público que entre el 24 y el 29 de diciembre habría habido en Portugal unos 5.000 casos de contagio no identificados debido a una bajada en el número de test realizados. Esto habría desembocado en miles de rastreos epidemiológicos por concluir, en los que se demoró entre tres y seis días el seguimiento de los contactos directos y dio como resultado unos datos de contagio mucho más bajos de los reales.

Portugal superó este miércoles el medio millón de personas contagiadas y alcanzó el séptimo lugar de los países de la UE respecto a la tasa de óbitos por millón de habitantes.

Boletín Epidemiológico Covid-19 del 13 de enero de 2021 de la Direção Geral de Saúde (DGS):

10.556 nuevos casos (507.108 acumulados)

156 nuevas muertes (8.236 acumuladas)

4.460 nuevos recuperados (382.544 acumulados)

116.328 casos activos

4.240 personas hospitalizadas

496 personas ingresadas en UCI