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Viernes, 15 de enero de 2021
Las Arribes al día

La actividad cinegética se resiente por la escasez de piezas de caza menor

Desde el sector se reclama a la Administración ayudas económicas, el inicio de un proyecto de vacuna contra la mixomatosis y vírica del conejo, y otras actuaciones de campo

Al contrario que la caza menor, la caza mayor va en aumento

Las poblaciones de especies de caza menor están sufriendo un retroceso sin precedentes, al contrario de los que sucede con especies de caza mayor como el jabalí el corzo, situación influenciada por el abandono del campo en el medio rural y la falta de ayudas de la Administración regional a los clubes de cazadores para poder hacer frente al problema que supone el descenso de la caza menor, apartado que ha identificado a la actividad cinegética en Castilla y León a diferencia de en otras comunidades, en las que la tradición venatoria ha venido más marcada por la caza de especies de mayor.

El sector cinegético reclama ayudas económicas y técnicas a la Administración para poder hacer frente a la reducción de especies cinegéticas de menor, principalmente perdiz, conejo y liebre, y que están sufriendo la regresión como no se conocía. A este respecto, desde los clubes de caza se critica que la Junta de Castilla y León únicamente se ocupe de cobrar licencias de caza y matrículas de coto sin que nada de esos ingresos repercutan en la caza más que la guardería para las Reservas de Caza que, además, explota la Junta con algunos de los pueblos donde se ubican, pero nada repercute en la caza menor, que es nuestro origen.

Recuperación de las ayudas

El descenso de las poblaciones de conejo, casi desaparecidas en la mayoría del territorio castellano y leonés, tiene otra consecuencia directa, y es la reducción de perdices y liebres por un exceso de presión de la predación ante la escasez de conejos. Tras el intento fraudulento de la Real Federación Española de Caza por crear una vacuna recombinante contra la mixomatosis y la hemorrágico vírica, ninguna administración ha movido un solo dedo para iniciar un nuevo proyecto en este sentido, una vacuna que volviera a recuperar las poblaciones de conejo en aquellos lugares en los que ha desparecido. Y “querer es poder”, que se dice. Como muestra reciente de ello es la proliferación de vacunas contra el covid-19, pues en un tiempo récord, menos de un año, la población mundial dispondrá de una veintena de vacunas contra este virus.

Desde el sector cinegético se reclama la recuperación de ayudas para la mejora de hábitats y que desaparecieron en 2010 con la llegada de la crisis económica. Esta línea de subvenciones permitía a los clubes de cazadores realizar siembras, crear refugios para la fauna, la limpieza de fuentes o la instalación de bebederos y comederos como refuerzo a lo que da el campo.

Pero además de estas acciones llevadas a cabo por los cazadores y que en su mayoría se han suprimido por la imposibilidad de hacer frente al coste íntegro de las actuaciones, los cazadores reclaman a la Administración regional acciones que únicamente están en sus manos, tales como la realización de repoblaciones en aquellos lugares donde, por ejemplo, el conejo ya es historia, reintroduciendo ejemplares de otras zonas en las que se ha demostrado han superado las enfermedades que los exterminan. 

Alarmante descenso de perdiz                                                                             

El descenso de conejos y, derivado de ello, la excesiva presión que recibe la perdiz roja por parte de aves rapaces y carnívoros oportunistas como el zorro, además de meloncillos e incluso jabalíes, además de la actividad cinegética, está llevando a la reina de la caza menor a una situación inédita hasta estos momentos. Pero estas no son solo las causas, las principales se estriban en cambios del hábitat. El descenso de cultivos tradicionales, la utilización de herbicidas y productos fitosanitarios que incumplen la normativa vigente, el uso de técnicas agresivas y nuevos cultivos en sustitución de los tradicionales, unido a un aprovechamiento excesivo del campo a través de la ganadería y cultivos intensivos, están llevado a la perdiz roja a su desaparición si nadie lo remedia.

Y como está sucediendo con el conejo, la liebre se dirige por el mismo camino como consecuencia de la mixomatosis, enfermedad que está reduciendo poco a poco las poblaciones de este lepórido, especialmente en aquellos lugares con una mayor densidad, pues los contagios se multiplican más rápidamente. La solución, como en el conejo, la creación de una vacuna contra esta enfermedad.

Los enemigos de la caza

Pero el sector cinegético no solo tiene que luchar contra enemigos naturales, también debe hacerlo contra un sector minoritario de la población que tilda a esta actividad de retrógrada y a sus aficionados de asesinos, sin conocer lo más mínimo de su práctica y de los beneficios que comporta la actividad cinegética en el ámbito rural y en la naturaleza.

Baste decir sobre esto último, el incremento de accidentes de circulación como consecuencia del aumento de especies de caza mayor durante este año de pandemia, hasta el punto de que la comunidad de Castilla-La Mancha haya solicitado ayuda al sector cinegético para reducir los daños provocados por la fauna salvaje en accidentes de tráfico y a la agricultura, pues las restricciones en cuanto a movilidad ha impedido la práctica cinegética a miles de cazadores procedentes de distintas comunidades autónomas y que cazaban en Castilla-La Mancha, como lo hacen también en Castilla y León, especialmente en monterías al jabalí y otras especies de caza mayor.

La última en sumarse a esta cruzada contra la caza ha sido una de las salas del Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León. Este tribunal ha fallado, entre otras cuestiones, contra la modificación de la Ley de Caza de Castilla y León para la inclusión de la relación de especies cazables en esta comunidad, modificación que ha puesto fin a los problemas planteados cada año por grupos ecologistas a la Orden anual de vedas. Finalmente, estas  sentencias han sido corregidas por el Tribunal Constitucional a favor de la Junta de Castilla y León y de la caza.

                                                                                                                                                                                                                    

OPINIÓN / EL ENCUENTRO

SOS por nuestra caza

En contra de lo que muchos creen, la caza no solo redunda en el sector cinegético, junto a esta actividad giran otros sectores como la hostelería, la automoción, gasolineras, alojamientos rurales, etc., que sin la caza, algunos de ellos, verían comprometida su continuidad. Los cazadores son los principales interesados en que haya caza, sin especies cinegéticas en el campo no hay caza, lo que llevaría inexorablemente a la desaparición del cazador.

La caza repercute de manera fundamental en la conservación de la naturaleza, en un equilibrio racional de las especies que de otra manera sería imposible dada la evolución que ha experimentado la actividad humana en las últimas décadas. Sin el apoyo al campo de la actividad cinegética, la supervivencia de especies depredadoras de interés medioambiental, y que se están viendo amenazadas por la ausencia de piezas, estaría en entredicho.

Por tanto, en esta reducción de especies nada tiene que ver la caza, sino todo lo contrario, pues son los cazadores los únicos que velan porque en sus cotos haya caza suficiente para todos, aunque difícilmente lo logran dadas las dificultades con las que se encuentran, tanto desde la Administración por inacción, como por un aprovechamiento excesivo de los usos agrícolas y ganaderos del campo. Aunque tal vez el peor enemigo de la caza sean algunos cazadores, o más bien los conocidos como ‘llenaneveras’.