Martes, 22 de septiembre de 2020

Manteigas, a la conquista del corazón de la Serra da Estrela

Bajo el absoluto protagonismo del Valle Glaciar del Zêzere, encontramos un territorio bendecido por el agua y los aires de la montaña

Valle Glaciar del Zêzere/ Foto Miguel Serra

Manteigas no es un lugar de paso. Manteigas está en el corazón de la Serra da Estrela y aquí la naturaleza lo es todo.

Ya en la carretera que conduce a Manteigas desde Belmonte, descubriremos un paisaje cuya presencia se impone con más rotundidad conforme avanzamos por el pasillo dejado por una arboleda a orillas del río Zêzere.

El trayecto se vuelve cada vez más agreste, dando paso a un tramo de curvas que se prolonga más de 25 km hasta el punto más alto de la sierra. La subida es suave hasta Manteigas y más espectacular a partir de ella, llegando al final a Torre, situada a 1.993 metros de altitud.

La villa de Manteigas tiene unos 3.000 vecinos entre las dos parroquias que la conforman, la de San Pedro y la de Santa María. Junto con los pueblos de Sameiro y Vale de Amoreira, aglutinan una población de unos 3.500 habitantes, conformando un concejo típicamente serrano, por su fisonomía y por su estilo de vida.

Siendo Manteigas uno de los accesos a las cumbres de la Estrela, ya se advirtió al lector que no es un lugar de paso. Porque venir hasta el núcleo de la Serra da Estrela supone voluntad de descubrirlo y porque encontraremos en este entorno variantes tan atractivas para el amante de la montaña y tan oportunamente señalizadas, que probablemente decidamos entregarnos a alguna de ellas.

Al llegar tendremos la sensación de estar claramente en un pueblo de montaña, a pesar de encontrarnos a menos de 800 metros de altitud. Quizá sea porque Manteigas se sitúa en el extremo de un profundo y largo valle glaciar.

La fuerza de la naturaleza dejó aquí una marca eterna dando origen a paisajes sublimes, condicionando la presencia humana y obligando a todas las formas de vida a adaptarse. En Manteigas encontramos algunos endemismos.

Los expertos aseguran que las características geomorfológicas provocadas aquí por la última glaciación, convierten a esta tierra en el mayor valle glaciar del sur de Europa.

La totalidad de sus más de 100 kilómetros cuadrados se insertan en el Parque Natural Serra da Estrela. De los nueve concejos que abarca el Estrela Geopark Mundial de la Unesco, Manteigas es el único cuyo territorio se encuentra totalmente inserido en él.

Observamos manantiales por todas partes. Alguno de ellos dará lugar a los mayores ríos portugueses. Y además de agua de mesa, Manteigas tiene aguas termales, playas fluviales y lagunas.

El agua y las condiciones del terreno facilitaron la aparición de una agricultura de subsistencia y de la pastoricia, que propició la creación de la industria textil. La oveja bordaleira es la propia de esta sierra y la judía un exlibris de su gastronomía.

Al ser tan necesaria el agua en varias partes del proceso textil, hizo posible el surgimiento de los lanificios. Curiosamente, Manteigas sigue vinculada a la producción del tejido más tradicional de la Serra da Estrela, el burel, pero con la perspectiva del siglo XXI.

La valoración creciente de este tejido 100% lana, tanto nacional como internacionalmente, no solo ha permitido sobrevivir a las dos mayores fábricas del concejo, sino que ha posibilitado su internacionalización. Ambas tienen en Manteigas tienda abierta al público.

El burel ha encontrado en los diseñadores portugueses los mejores aliados para superar la crisis del sector. Presente en nuevos patrones alternativos a las tradicionales capas, abrigos y mantas, ahora es la estrella de complementos de moda. La arquitectura de interiores también ha puesto sus ojos en él y, así, lo encontramos en los mejores hoteles revistiendo paredes o tapizando el mobiliario.

Un paseo por el pueblo

Damos con la Oficina de Turismo a las mismas puertas de la localidad, lo que facilita una primera toma de contacto y la mejor de las opciones para resolver dudas y salir bien informados.

Las calles son adoquinadas y empinadas. La arquitectura típica serrana está presente en algunas casas, con fachadas de piedra, ventanas de cuarterón y balcones cargados de flores. Entre ellas llama la atención el Solar da Casa das Obras, una casa solariega hoy convertida en hotel.

Siguiendo el ruido del agua nos depararemos con el arroyo que atraviesa el pueblo, cayendo desde su parte más alta. La pequeña villa posee un buen patrimonio religioso edificado, con las iglesias de San Pedro, de la Misericordia y la iglesia matriz de Santa María la Mayor, además de varias capillas.

Las tiendas de productos regionales de la calle principal son una buena opción para hacerse con provisiones para la excursión. Embutidos, pan de centeno, Queso Serra da Estrela DOC o queso de cabra, y los bolos de leite, sabrán gustosos en lo alto de la sierra.

Manteigas paso a paso

Hasta hace unas décadas, las poblaciones serranas atravesaban de lado a lado la sierra para acudir a fiestas y romerías, subiendo cumbres y descendiendo valles. Caminos también recorridos por los pastores, los mejores conocedores de la sierra.

Hoy existen 16 rutas señalizadas en el concejo, con diferentes niveles de dificultad, sumando unos 200 km en total. De ellas, 15 son circulares y una lineal, la que lleva a Torre (PR6, 17 km).

La Ruta de las Hayas (Rota das Faias, PR13) es una de las más espléndidas. Caminar entre el hayedo de São Lourenço es una experiencia reconfortante, que puede resultar particularmente estimulante en otoño, con el sendero y los árboles cubiertos de hoja roja. La ruta, de algo más de cinco kilómetros, atraviesa también tierras de pasto y cultivos.

Formado por castaños, pinos o abedules, el bosque de Manteigas es diverso.

Además de las pequeñas rutas, en Manteigas comienza la Grande Rota do Zêzere (GRZ o GR33), con 390 km de recorrido por entornos muy diversos, que se inicia aquí, donde nace el río. También atraviesa el concejo una variante de la Gran Ruta de las Aldeas Históricas (GR22).

Manteigas y el deporte

Ocho kilómetros antes de llegar a Manteigas, a la altura del pueblo de Sameiro, divisaremos desde la carretera una pista de esquí sintética, con un remonte. Se trata del Skiparque, donde es posible aprender a esquiar o perfeccionar la técnica en cualquier época del año. No es necesario traer nada, pues cuentan con todo el equipamiento. Dicen sus monitores que aprender a esquiar aquí es más exigente, pero tiene después su recompensa al pasar a la nieve.

Al lado, encontramos un paraje llano, sombreado y paralelo al curso de río Zêzere. Es una zona de recreo, con bares, alguna tienda donde adquirir productos regionales y un camping.

Un poco más allá, podremos extender la toalla sobre una de las rocas de la playa de Relva da Reboleira. Tiene socorrista y normas tendentes a mitigar la propagación del coronavirus. Así, este verano el aforo está limitado a 600 personas, siendo imperativo el distanciamiento físico con otros usuarios y la utilización de mascarilla y calzado en el área de servicio.

El paraje de Azinha (1.272 m) y el de Azinheira (1.035 m), uno frente al otro, son dos altos desde donde se realiza parapente. Esta zona es conocida entre los aficionados a este deporte, tanto en Portugal como en otros países, ya que aquí se celebran eventos de esta modalidad. Las condiciones frecuentemente existentes permiten realizar vuelos de larga distancia, a veces de más de 200 km, según asegura David Chaumet, fundador del Clube Vertical.

Las fragas graníticas del concejo son aprovechadas para realizar escalada. Los partidarios de la bicicleta de montaña encuentran en estos senderos kilómetros y desafíos.

Termas, manantiales y el río Zêzere. Manteigas es agua

De los 48ºC a los que brotan las termas a los refrescantes manantiales a 6ºC, en Manteigas el agua abunda.

Cualquier punto cardinal hacia el que nos dirijamos nos proporcionará la visión de alguna naciente o la corriente en cascada de algún pequeño arroyo. A lo largo de los caminos, encontramos multitud de fuentes de agua potable donde saciar la sed.

El Zêzere y el Mondego, los mayores ríos portugueses, nacen en las cumbres de la Estrela, a pocos kilómetros de aquí, desembocando, el primero, en el Tajo, y el segundo en Figueira da Foz. Pero es el río Zêzere el protagonista absoluto en el escenario de Manteigas.

En la ruta que lleva hacia Covão d´Ametade (PR6) llegaremos a un paraje llano en altura que en otra época fue una laguna de origen glaciar, una especie de jardín salvaje con tapizado de cervunos bajo un entramado de árboles, que en primavera son verde puro, en verano sombra fresquísima y en otoño una paleta de colores. Su reflejo en el espejo de agua produce una imagen potente de contrastes en cualquier estación.

Es irresistible la atracción ejercida por el peñasco granítico que domina este ambiente. Es aquí, en el Cântaro Magro, donde ve la luz el Zêzere a 1.928 m de altitud, derivando en una precoz cascada, habitualmente congelada en invierno.

En Covão d´Ametade hay merenderos, bar y camping. Todo ello, a 1.420 metros de altura. De aquí parten otros senderos para seguir ascendiendo, como el que sigue hasta la Lagoa dos Cântaros, con impresionantes vistas.

Pero si en lugar de dirigirnos hacia el suroeste elegimos la parte oriental del concejo (PR1) llegaremos a un punto que también nos apabullará con su evidente fuerza telúrica. El sonido en el Poço do Inferno es ensordecedor durante el apogeo del deshielo, pero nunca pierde el poder de dejarnos hipnotizados, mirando desde el puentecillo la cascada que el arroyo Leandres deja frente a nuestros ojos o aventurándonos en el descenso por las escaleritas en roca hacia la garganta que abre.

El asfalto y los caminos de tierra batida zigzaguean en cualquier dirección. Siempre es bueno detenerse donde lo hacen los lugareños. Así, encontramos gente llenando garrafas en la Fonte de Paulo Luís Martins, de aspecto imponente, recogiendo las aguas que bajan furiosas de varios torrentes y son canalizadas en esta fuente cuya agua, a una temperatura de unos 6ºC durante todo el año, hay que beber.

A otra temperatura brotan las aguas sulfúreas de las Termas de Manteigas, procedentes de la cercana Fonte Santa y de otras nacientes, a unos 100 metros de profundidad, entre los 42 y los 48ºC. Están indicadas para dolencias músculo-esqueléticas, respiratorias y dermatológicas. En las instalaciones de las Caldas de Manteigas hay un hotel además del centro termal.

Agua para beber, truchas para comer y un postre con un ingrediente improbable

El Alto Zêzere es abundante en truchas. Escabechada, rellena, cocinada de diferentes formas, la trucha es un plato que nos ofrecerán en los restaurantes del concejo.

A las afueras del pueblo podemos ver cómo se crían y también comprar la trucha fario y la trucha arcoíris en el Vivero de las Truchas, que aprovecha las aguas del Zêzere para la piscicultura.

Como las alubias se dan bien en tierras altas con abundancia de agua, Manteigas es tierra de judías. La variedad propia de Manteigas es un judión aquí llamado feijoca. Se come guisada con diferentes carnes de cerdo y suele llegar a la mesa servida en pote de barro.

Pero la judía de Manteigas es también la gracia del Feijoqueiro o Pastel de Feijoca, un dulce elaborado con huevos, azúcar y judías, de paladar muy fino. Casará bien con el Zimbro, el licor elaborado con plantas de la sierra.

Las Peñas Doradas y otros miradores con ‘buena estrella’

Uno de los puntos más buscados en Manteigas es Penhas Douradas, un paraje a 1.475 metros, donde antiguamente acudían pacientes con enfermedades respiratorias para realizar ‘curas de altura’.

Desde el Mirador de Fragão do Corvo obtenemos una amplia vista sobre el pueblo de Manteigas y podremos apreciar las grandes dimensiones del Valle Glaciar del Zêzere y el poderío de la Fraga da Cruz. Aquí las rocas parecen estatuas clavadas en la tierra.

En el ascenso hacia Torre divisaremos una virgen esculpida en granito en un rincón resguardado de los vientos llamado Covão do Boi. Si seguimos las escaleritas zigzagueantes entre rocas llegaremos hasta Nossa Senhora da Boa Estrela, un bonito nombre para la virgen a la que se encomiendan los pueblos del valle.

El camino es el fin, pero en el destino al que llegan los muchos senderos que parten de Manteigas, el caminante creerá en su buena estrella, que le condujo hasta estos lugares.

Valle Glaciar del Zêzere: el protagonista absoluto de esta historia

El original paisaje dejado aquí por la última glaciación se muestra imponente en los 13 km de extensión del valle, cuya largura se aprecia a la perfección desde los miradores existentes en la carretera que sube a Torre.

Quien quiera saber más sobre los aspectos geológicos y biológicos de la glaciación, encontrará mucha información en el Centro Interpretativo do Vale Glaciar do Zêzere (CIVGLAZ), a las afueras de Manteigas, al lado del Vivero de las Truchas, en el que podremos sobrevolar el valle virtualmente mediante un simulador.

La prueba de que Manteigas es un destino apreciado por los amantes de la montaña es la amplia oferta de alojamiento que tiene, a pesar de ser el concejo más pequeño del distrito de Guarda. Hay cerca de 40 casas de turismo rural, un hotel de cinco estrellas, tres de cuatro estrellas, dos hoteles de tres estrellas y algunos hostales. Muchos de estos alojamientos son bicycle friendly.

Superado el concepto clásico de época alta invernal, ahora Manteigas es un destino muy vinculado con el retorno a lo natural, el autocuidado y una forma sosegada de viajar, donde todo lo autóctono es protagonista, desde las plantas del té que bebemos, hasta los alimentos que ingerimos o los aceites del masaje que recibimos. Un nuevo concepto de lujo ligado a la sencillez de la naturaleza en estado puro.

Unos 200 km separan Salamanca capital de Manteigas, a la que accedemos por la A25 en Vilar Formoso, siguiendo por la A23 a la altura de Guarda hasta la salida 33 dirección Belmonte-Manteigas-Serra da Estrela. A partir de ahí, unos 30 km atravesando un paisaje y unos pueblos cada vez más serranos, acompañados ya por el río Zêzere hasta llegar a Manteigas, suficientemente dentro de la civilización y oportunamente fuera del mundo.

Reportaje Gráfico: Miguel Serra, Ricardo Costa, Sérgio Delgado y Municipio de Manteigas

  • Parapente en Manteigas/ Foto Miguel Serra
  • Cântaro Magro
  • Covão da Ponte
  • Cântaro Gordo
  • Fábrica de "burel"/ Foto Miguel Serra
  • "Trilhos Verdes" en Manteigas
  • Por los "Trilhos Verdes" de Manteigas
  • Lagoa do Peixão
  • Villa de Manteigas
  • Parque da Várzea
  • Poço do Inferno/ Foto Sérgio Delgado
  • Valle Glaciar del Zêzere
  • Playa fluvial de Relva da Reboleira/ Foto Guia das Praias Fluviais
  • Villa de Manteigas
  • Valle Glaciar del Zêzere