Lunes, 30 de noviembre de 2020
Las Arribes al día

De Masueco a Argentina y el regreso a través de la memoria

Teresa Egido ha logrado reunir parte de la historia de aquellos que un día decidieron abandonar su pueblo y sus familias en busca de un mejor futuro

Teresa Egido junto a parte del trabajo recopilatorio realizado de la historia de decenas de masuecanos que emigraron a Argentina / CORRAL

Desde el pasado domingo 16 de agosto, el bajo del edificio donde se encuentra la actual Casa Consistorial de Masueco acoge una interesante exposición que narra parte de la historia reciente de esta localidad arribeña, y que ha permanecido olvidada para la mayoría.

Teresa Egido Sánchez muestra en esta exposición la historia de 40 familias de masuecanos que tuvieron que abandonar su pueblo en distintos momentos de los siglos XIX y XX, coincidiendo siempre con momentos difíciles en nuestro país, la desamortización de terrenos comunales, graves crisis económicas y guerras.

El inicio de esta aventura por la historia reciente de Masueco comenzó para Teresa Egido con un viaje de vacaciones a la Patagonia tras su jubilación, zona sur del continente americano y que se distribuye entre Chile y Argentina. Cuatro años después de su recorrido por el país del tango decidió aceptar la propuesta del Ayuntamiento de realizar una exposición para estas ‘no fiestas’ del Toro y de San Bernardo.

Así que hace poco más de un mes comenzaba a establecer contactos con vecinos que tenían familia en Argentina. El objetivo era indagar sobre esta parte desconocida de la historia de los masuecanos y realizar una exposición que documentara el éxodo de muchos vecinos que un día decidieron abandonar sus casas en busca de un mejor futuro para sus familias, un “trabajo arduo y la vez emocionante” con el que ha conseguido, de alguna forma, que aquellas personas que se marcharon hace más de un siglo hayan visto cumplido su deseo de regresar al que por siempre fue su pueblo por muy lejos que estuviesen, aunque haya sido a través de la memoria de sus descendientes.

Teresa cuenta emocionada cómo ha conocido la historia de personas y familias que se asentaron en torno a la pampa, en ciudades hoy muy importantes como el mismo Buenos Aires, Córdoba o Tucumán y donde contribuyeron a su desarrollo comenzando como jornaleros en el campo para posteriormente tener sus propios negocios, entre los que recuerda una fábrica de jabón.

En este trabajo de investigación ha contado con la colaboración de Alexandra Pedraz Mero, argentina descendiente de masuecanos, “su abuela era de Masueco”, y que le ha facilitado fotografías e información de muchas de las familias que emigraron a Argentina, historias de las que también surgieron las de aquellos que siendo niños se quedaron en el pueblo con sus abuelos o tíos, como el caso de Gabriel Sánchez Merino, “al que conocimos siempre como el ‘Tío Segundo’ y que no pudo nunca conocer a sus padres“, lamenta Teresa.

La emigración de masuecanos a Argentina tuvo tres momentos principales, en la década de 1870, y las de 1920 y 1940, aunque en esta última “solo se fue una familia”, detalla Teresa Egido. Entre las fotos y documentos que se exhiben en esta exposición, y cuyo montaje “hubiera sido imposible sin la ayuda de Transi Egido”, destaca un billete del viaje en barco a nombre de Francisca Sánchez, “la abuela de Alexandra”, expedido en el puerto de Vigo el 11 de septiembre de 1919, para su embarque tres días después, y por el que pagó 383,75 pesetas para llegar a la ciudad de Buenos Aires, con escala en Santa Cruz de Tenerife y transbordo en los puertos de Cádiz y Montevideo. Sin bultos.

La exposición comprende tres partes, la historia de las oleadas migratorias a Argentina, una segunda dedicada al viaje realizado por Teresa Egido hace cuatro años a la Patagonia, y una tercera en la que se pueden ver fotografías de masuecanos que emigraron al país que se enamoró de Carlos Gardel, así como una breve reseña de su historia.

La muestra puede visitarse en horario de la mañana y tarde hasta el próximo fin de semana.

  • Billete de barco a nombre de Francisca Sánchez Hernández expedido por la Compañía Trasatlántica de Barcelona el 11 de septiembre de 1919