Lunes, 6 de julio de 2020

Vuelve el “deber cívico de recogimiento domiciliario” a 19 barrios de la periferia de Lisboa

Desde el 1 de julio para controlar el incremento de contagios ocurrido en esta zona durante las últimas semanas
Campaña de concienciación juvenil frente a la propagación de la COVID-19/ CML

El gobierno portugués ha decretado el regreso del “deber cívico de recogimiento domiciliario” en 19 barrios pertenecientes a cinco municipios del área metropolitana de Lisboa, incluido uno de la capital.

La medida fue adoptada ayer jueves por el Consejo de Ministros, entrará en vigor el próximo 1 de julio y regirá durante 15 días, tras los cuales será analizada la situación. Con esta decisión el ejecutivo pretende dar una respuesta al aumento de casos de contagio que está sufriendo la región de Lisboa durante las últimas semanas.

Se trataría de un ‘confinamiento moderado’, ya que se podrá salir de casa para ir a trabajar, realizar compras o ir al médico, permitiéndose el desplazamiento a otras localidades por estos motivos. Las reuniones de personas se limitan a un máximo de cinco personas.

Está prohibido el consumo de bebidas alcohólicas en la calle, salvo en las terrazas, y se prohíben los mercadillos.

Los establecimientos comerciales no podrán permanecer abiertos más allá de las 20 horas, excepto supermercados, hipermercados, farmacias, clínicas, gasolineras, funerarias e instalaciones deportivas; podrán abrir hasta las 23 horas los restaurantes pero solo para el servicio de cenas y comida para llevar, no para dispensar bebidas alcohólicas.

Estas nuevas reglas, que supone un retroceso en el proceso de desescalada iniciado el 3 de mayo, son una continuidad a las medidas excepcionales que ya rigen en esta populosa zona de la periferia lisboeta desde el martes 23 de junio; surgen fruto del acuerdo entre los alcaldes de Amadora, Odivelas, Sintra, Loures y Lisboa y el gobierno portugués. Los cinco concejos concretan el mayor número de nuevos contagios desde hace varias semanas.

Estas medidas afectan a Amadora y Odivelas en su totalidad y a algunos barrios de Sintra y Loures, concejos situados al norte y noroeste de Lisboa. En la capital solo afecta al barrio de Santa Clara.

El gobierno ha anunciado que se incrementará la presencia de las fuerzas de seguridad en la calle con el fin de garantizar el cumplimiento de estas normas. Todo para conseguir frenar un contagio que desde finales de mayo no deja de propagarse en estos barrios superpoblados.

Las multas oscilarán entre los 100 y los 500 euros si el incumplimiento fuese cometido por una persona física y los 1.000 y 5.000 euros si se tratase de una persona jurídica.

Paralelamente, se ha anunciado la inyección de 10 millones de euros, principalmente dedicados al incremento del 90% en la oferta de transporte público colectivo, sobre todo, de los autobuses.

Los transportes públicos se han convertido en motivo de máxima preocupación en relación a estos brotes, tanto para los expertos sanitarios como para los ejecutivos. La población de estos ‘barrios y ciudades dormitorio’ de Lisboa se desplaza de forma masiva hacia la capital diariamente usando el transporte colectivo.

Al mismo tiempo, se desarrollará el programa ‘Barrios Saludables’, articulado con asociaciones vecinales, que incluye una campaña dirigida a los jóvenes para que tomen conciencia de su responsabilidad frente a la trasmisión del coronavirus.

La decisión gubernamental de reponer el “deber cívico de recogimiento” surge después de la última reunión periódica celebrada en la sede de la Autoridad Nacional del Medicamento (Infarmed) el pasado miércoles. Gobierno, resto de grupos políticos y técnicos vienen manteniendo estas reuniones desde el inicio de la pandemia para evaluar su evolución en Portugal.

Al término de esta cita, algunos diputados de la oposición calificaron de “segunda ola” lo que está ocurriendo ahora en Lisboa. Los expertos sanitarios, sin embargo, creen que no se trata de una segunda oleada sino de varias cadenas de trasmisión que se han descontrolado, pero consideran que la situación es reversible.

El presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa, afirmó al fin de la reunión en Infarmed que “no hay descontrol” y que Portugal adopta ahora medidas específicas en el marco de una “actuación rápida” para impedir la propagación.

El manejo de la pandemia en Portugal ha sido merecedor de elogios en muchas partes del mundo, particularmente por otros países de la Unión Europea. La trayectoria de la curva en Portugal ha sido más lenta y menos pronunciada que en otros países europeos.

A pocos días de reabrir sus fronteras (el 1 de julio) Portugal quiere hacer todo lo posible para que los brotes de Lisboa no empeoren la imagen de control proyectada en el exterior, que podrán empañar su consideración de país seguro.

Las cifras de nuevos contagios no consiguen mejorar, en parte, debido a las cadenas de trasmisión de la región de Lisboa y Vale do Tejo. En el resto del país han descendido, salvo brotes localizados.

De los 65 brotes registrados en los últimos días, 53 se han producido en Lisboa. De los 451 nuevos casos reportados en el boletín epidemiológico emitido por la Dirección General de Sanidad este viernes, 339 pertenecen a la región de Lisboa y Vale do Tejo (75%).

La mayoría de nuevas cadenas de trasmisión en el conjunto del país surge en residencias de ancianos, de la celebración de eventos sociales o vinculada al puesto de trabajo, principalmente en el sector de la construcción y algunas fábricas.

Los territorios del Portugal continental darán la bienvenida al mes de julio con tres situaciones diferentes de excepcionalidad, de menor a mayor nivel de restricciones: estado de alerta, de contingencia y de calamidad.

En estado de alerta se encontrará prácticamente la totalidad del país. Es la situación que sigue al estado de calamidad vigente desde el 3 de mayo, que a su vez siguió a la de emergencia decretada a mediados de marzo. En esta fase está prohibido el consumo de alcohol en la vía pública, salvo en terrazas; se mantienen las limitaciones relativas a aforo y horarios, así como las normas de higiene, distancia física y uso de mascarilla; las reuniones están limitadas a un máximo de 20 personas.

Según el primer ministro, António Costa, ésta es la situación que regirá en Portugal hasta el fin de la pandemia, una vez conseguida una vacuna.

El estado de contingencia se mantendrá en la región de Lisboa con las mismas normas del estado de calamidad vigente en los 19 barrios, salvo que se permiten reuniones de hasta 10 personas.

El estado de calamidad se mantendrá en esos 19 barrios con las normas anteriormente mencionadas.

Según el boletín de la Dirección General de Sanidad (DGS) Portugal registra este viernes 451 nuevos casos de COVID-19, lo que supone el peor dato desde principios de mayo. Hay seis fallecidos más en las últimas 24 horas.

Se mantienen 12.678 casos activos, 7.290 de ellos en la región de Lisboa (58%). Hay 427 personas que permanecen hospitalizadas, 67 de ellas en cuidados intensivos.

Desde el inicio de la pandemia se han contabilizado 40.866 casos, 1.555 fallecidos y 26.633 personas curadas.