Martes, 18 de febrero de 2020
Ciudad Rodrigo al día

Pregón íntegro de Lauren Risueño para la Asociación Cultural Carnavaldeltoro.es

El pregón fue pronunciado a última hora de la tarde del jueves en el Teatro Nuevo Fernando Arrabal

Ilmo. Sr. Alcalde, Autoridades, Junta Directiva del Carnavaldeltoro.es. Señoras y señores. Buenas noches.

Hace algún tiempo en una conversación mantenida con un conocido mío, de Badajoz, me preguntó cómo era el Carnaval de Ciudad Rodrigo. Conociéndome como soy, los encomios no faltaron; pero, ahora, al recordarlo y como si de una inspiración se tratara, el pensamiento se me resiste a dar una relación enumerada de todos los momentos más atractivos de nuestros días de fiesta,  porque sería pormenorizar un festejo más.

Para nosotros, que esto lo llevamos muy adentro, el Carnaval se hace un conjunto de sensaciones y emociones que es muy difícil de describir. Pero son sentimientos que rebosan alegría, diversión, alborozo, júbilo, ilusión… y nos abocan a la amistad, a complacer,  a dar hospitalidad. Son manifestaciones muy hondas que se dan en estos días de fiesta, por nuestra identidad, por nuestra naturaleza. Somos mirobrigenses y, lo que Miróbriga da, LLEGA AL CIELO.

Sí, es esto que les digo. Aunque para entenderlo mejor sea preciso entrar de lleno en el gran teatro que es El Carnaval: cita obligada de unión entre la alegría, el humor, la picaresca y el buen tino. Encuentro en el que cada persona tiene la posibilidad de interpretar el personaje con el que se vea más identificado, en los múltiples escenarios posibles que a cada hora ofrece nuestra ciudad, con un único límite… la imaginación.

Pero lo que hace a nuestro Carnaval algo único, el elemento fundamental que lo sustenta con arraigada contundencia emocional,  es el TORO.

Es emocionante sentir la conjunción del disfraz y la excitación del bravo, la alegría y el respeto, la diversión y la dignidad. Dos aspectos de la vida  que conforman, no ya una manera de ser y de sentir, sino una enseñanza vital para todos los días de nuestra vida.

Disfrutar de todo lo que nos aporta nuestra fiesta, no cuesta valentía. Tampoco hay peaje artístico. Las sensaciones se nos revelan nada más estar en el escenario de la fiesta, sin otro bagaje que el simple estar, el contagioso bullicio hace el resto, haciéndonos actuar, que no esperar, y  ser actores, que no meros espectadores.

Desde muy pequeño, me he sentido muy CARNAVALERO. 

Los golpes para los primeros hoyos y las primeras barreras, suponían aldabonazos emocionados dentro de nuestros corazones; era pura música…; y la llegada de atracciones, tan golosas para los niños como el carrusel tiovivo, los coches chocones, las barcas, las casetas del tiro… se confabulaban con los grupos musicales y las murgas como la de Las Tres Columnas, a las que seguíamos a todas partes.

Y así llegaba la primera corrida de toros –la benéfica del sábado-, y el domingo, el primer encierro para entrar de lleno en una fiesta que multiplica exponencialmente la alegría, porque el carnaval de Miróbriga es de TODOS y para TODOS.

Así que desde que yo recuerdo, todos deseábamos que el carnaval no acabase. Prueba de ello era la insistencia con la que los mozos, el martes por la tarde, clamábamos porque nos concediesen “Cenizos”, para continuar la fiesta un día más..

De pequeños y desde un balcón privilegiado, mi hermana y yo contemplábamos y, en ocasiones compartíamos, con Agustín Triguito aquel teatro de la plaza convertido en ruedo, y desde donde repartía para todos la singularidad de su encanto y contagiosa alegría; viendo la llegada del encierro, las capeas con todos sus actores, Cholas con su simpatía, Tirichi con su pijama, Cahova, Guta con su repollo, Chan, Florindo, Carolina y Cascarilla y la charanga de Triguito: con Resiste a la dulzaina, Dionisio con el bombo y el platillo, Triguito con el redoble, dirigidos por Tiquio, actores que interpretaban y que hacían llegar el regocijo a la ciudad.

El  gracejo y la diversión eran en verdad contagiosos, porque lo de Triguito era la personificación de la esencia de un Carnaval donde no existe ni el tedio, ni la desgana; tampoco la desmesura, ni otra seriedad mal entendida.

Porque cuando la chispa, el gracejo, su personal seducción, un cordial gancho nos empapa, lo que hay es FELICIDAD. Y por eso era natural que siguiéramos a rondallas y murgas, allanando el camino con alegre música, pasacalles con letras de altos vuelos, que nos llevaban en volandas con la sonrisa (y la risa) por las calles, y a todo los sitios que fuera menester, incluyendo parada y fonda; así los de las Tres Columnas, Ecos del Águeda, Pozo Airón, La Fresca y muchas más, que con el buen tinto, no faltaban para darnos buenos aires de carnaval con sus canciones.

LA DEFENSA DEL TORO

La aparición en estos últimos años de personas, asociaciones y organismos antitaurinos en el territorio nacional, nos han hecho estar en guardia para poder defender lo que en nuestra tierra no ha sido nunca motivo de culpa por lo que ocurre en otros lugares.

Ciudad Rodrigo siempre ha defendido la fiesta de los toros y la seguirá defendiendo, ya que es nuestra primera seña de identidad. Tanto los festivales como las novilladas, siempre se han regido por el Reglamento Taurino que lo hace valer la presidencia del festejo. Y en lo que respecta a los festejos más populares como encierros, capeas y desencierros, yo no conozco ciudad o pueblo que en el ejercicio de estos tres momentos, se trate con más cuidado y respeto al toro: cuidando el desarrollo de su bravura para que los valientes puedan disfrutar de su arte, de su pericia, de su atrevimiento, etc.; y por supuesto, de todos es sabido que si estamos hablando de una capea, tan pronto el toro esté cansado, de inmediato se cambia por otro más fresco, y así sucesivamente.

Fíjense que durante muchos años fueron los ganaderos de la Socampana los que daban los toros para el Carnaval (¡cuantas corridas se cerraron en el Café Moderno, entre concejales y ganaderos!) en el recorrido; algunos los espantaban y los volvían a espantar, esto formaba parte de la fiesta, hasta que los encerradores se hacían con ellos, siempre jugando con el toro, sin maltrato alguno. Tanto es así, que esos toros tenían y podían regresar en el desencierro a sus fincas.

He querido hacer este comentario sobre el trato y la defensa del toro en nuestra ciudad, porque NO en todos los sitios es igual. De sobra es sabido las argucias y trampas que en multitud de festejos le hacen a los toros, disminuyendo sus capacidades y jugando siempre con la innatural ventaja de aficionado, malogrando con ello el debido respeto a un animal que ha sido, es y será, motivo de orgullo para quien le reta en lo que debiera ser una lid lo más igual a igual: el toro y su bravura, el hombre y el  oficio en su valentía.

Hoy podemos defender lo nuestro con hechos. Hechos que vienen de años y de saber hacer. Hechos que nos han dado fama en el mundo de lo que es el Carnaval del Toro. Por eso hay que perseverar dando al toro del carnaval lo que es suyo, para que nada ni nadie nos pueda sacar ningún tipo de extraños subterfugios referidos a otros comportamientos con animales, cuya indecencia –sabemos que existen- nada tiene que ver con la tauromaquia. Y si alguna vez aparecieran esas exigencias provocadoras con su falta de conocimientos, hacerles aviso de que hay prioridades que se desatienden, soledad, pobreza, el desamparo, injusticias, etc., que se perpetran a las personas; ya que de lo contrario sería una grave incoherencia de sentimientos, difícil de entender.

Cuando comenzaron los encierros con toros de casta, fuimos testigos de algún desencuentro que no se debe recordar. Si en un encierro se llama a un toro en sentido contrario del natural o pretendes pararlo, luego el toro puede no ir, y lo que viene después puede ser desagradable. Llevamos varios años muy bien y no dudo que los corredores están concienciados para que el encierro entre, y todo vaya por el conducto normal.

VOLUNTARIOS, CARNAVALDELTORO.ES Y CHARANGAS

Yo estoy completamente convencido de que lo que hace más importante a una ciudad, es la implicación del mayor número de personas a la misma. Por ello nuestra ciudad puede estar orgullosa de las muchas personas comprometidas en diferentes asociaciones, grupos, peñas, cofradías, instituciones, etc. y también a nivel personal por la vocación de voluntariado en los diferentes eventos en los que son necesarios.

Son muchos los actos que se celebran a lo largo del año en nuestra ciudad, donde es imprescindible la aportación ciudadana, y siempre estar donde hay que estar. La última prueba de ello ha sido la cantidad de personas que acudieron a la misa y procesión de San Sebastián, atendiendo a la llamada, para rendir tributo al patrono y mantener en alza lo que históricamente tanta categoría ha dado a nuestra ciudad, el obispado.

Sería muy largo, y posiblemente podría caer en alguna omisión, si pretendiera enumerar todo lo que se celebra y sus protagonistas. Pero estoy seguro que lo compartimos todos. Quiero dejar patente nuestro agradecimiento por la generosidad demostrada y el amor a Ciudad Rodrigo, y por dejar parte de su tiempo en beneficio de la ciudad.

Cuando llevamos tantos años de carnaval y llegan las fechas, la alegre ansia nos hace esperar con avidez el programa que generalmente se repite. No nos quita la sonrisa. Pero sabemos que la vida es un continuo proceso de renovación y progreso, cuyo desarrollo se establece con mayor impulso en la edad joven, y, esta  juventud demuestra que además de lo que tenemos puede aportar algo más, y así ha sido.

La agrupación de jóvenes que conforman La Asociación Cultural Carnavaldeltoro.es,  realizaron y realizan una serie de actos que están dando un fuerte impulso al Carnaval. Así pues, promueven coloquios con el fin de cambiar impresiones y mejorar  aspectos del Carnaval; celebran su pregón cada año, abriendo esa semana cultural del precarnaval; muy importantes las retransmisiones en directo de los actos, que si para todos es bueno, aún lo es más para los que no pueden asistir o se encuentran fuera de la ciudad. El CAMPANAZO, algo espectacular, impensable, que se ha convertido en el arranque del motor de Carnaval, para mantenernos esperando el toque de la campana, durante todos los días de la fiesta. El TORO DEL ANTRUEJO, el encierro infantil, la rifa del antruejo, el concurso fotográfico y el calendario carnavalero completan su aportación.

Es cierto que vienen trabajando desde años atrás, pero ¡no me digan que no es un buen momento para felicitarlos y animarlos a seguir creando nuevas formas para potenciar nuestras fiestas!

Las charangas son la alegría, pero de ellas ya se ha hablado en el homenaje que le acaban de tributar.

Sólo quiero decir ¡qué suerte tuvimos en Ciudad Rodrigo con las charangas que tanto nos animaron! Mi personal agradecimiento a todos. Nunca entenderé cómo Triguito y sus muchachos, con un redoble, un bombo y platillos y una dulzaina, nos pudieron tener bailando durante todo el Carnaval!.

CIUDAD RODRIGO

Y finalmente algo sobre nuestra ciudad. Yo nací en enero de 1943 y nunca me he movido de aquí. Tuve la suerte de tener personas cerca de mí que me enseñaron a querer a mi ciudad. Primero a mis padres y mis tías Adelaida y Amalia. Más tarde a don Jesús Sánchez Terán. Y, finalmente, a un enamorado de Ciudad Rodrigo: Agustín Moriche.

A lo largo de los años, he vivido y he sentido los diferentes aconteceres  en nuestra ciudad. A modo de ejemplo, les diré que la década que acaeció entre los sesenta a los setenta fue muy próspera; el comercio era floreciente, había trabajo, la comarca poblada, daba vida a la cabecera comarcal y desde aquí se surtían todos los pueblos. En aquella década tuve la oportunidad de cambiar de trabajo tres veces, y siempre mejorando.

El tiempo fue pasando y Miróbriga iba logrando mayor prosperidad. Pero después pasaron más y más años, que deberían haber servido para fortalecer más la economía, la vida de las personas y de los pueblos, pero no fue así. La nueva era, la evolución de la vida, la tecnología tal vez, llevó a las personas a pensar y a vivir de otra manera. El deseo de abandonar los pueblos para vivir en la ciudad, internet, el comercio on-line etc… Todo esto nos ha debilitado habiéndonos dejado en situación muy delicada.

Con la comarca despoblada, nuestra ciudad se ha visto afectada en el aspecto económico de forma alarmante, pues una buena parte de la generación de recursos, procedían de ahí. Establecimientos cerrados, descenso de la población y muy escasa vida activa de los ciudadanos.

¿Qué hacer?, pues reconociendo que es muy difícil revertir esta situación, lo que no podemos es esperar. Tenemos que reaccionar a la contra y tratar de parar esta sangría. Y me permito hacer una sugerencia de las muchas que se pueden hacer, que es estudiar muy a fondo dónde están nuestras más importantes potencialidades para que, trabajando por ahí, poder obtener los mayores frutos.

En este pregón, no me atrevo a decir más que la ciudad se la ve más bonita de día en día. Pero se debe completar lo que queda, que ya no es tanto, pero debe ser una obsesión para nuestros dirigentes y para nosotros también, pues una ciudad bien cuidada y tan bonita como la nuestra, siempre da réditos.

Desde hace años las corporaciones municipales han trabajado y han hecho todo lo que han podido por mejorar nuestra ciudad habiendo acometido importantes intervenciones.

En la actualidad veo una voluntad decidida para seguir trabajando por lo que soñamos, y les agradezco que sigan estando abiertos a las sugerencias de los que queremos y quedamos en esta tierra.

La muralla con sus fosos, glacis, etc., debe terminarse de forma total. Hay que tener en cuenta que esta fortificación, con su adarve completo, sus vistas y su castillo nos hacen una ciudad distinta, diferente. El palacio de la Marquesa de Cartago debiera ser un museo más para nuestra ciudad. Sería muy interesante crear un ejército napoleónico como existen en otras ciudades con idéntica historia. Y sobre todo, y de capital importancia, que se trabaje con denuedo para procurar atraer empresas que puedan dar trabajo a esta comarca tan deprimida. Bueno, esto no es más que una pequeña muestra de lo mucho más de lo que se puede hacer. No dudo que se conseguirá.

Con estos deseos optimistas quiero terminar. Solo espero que estos días de fiesta sean un tiempo de alegría, entusiasmo y afecto para todos: mirobrigenses y forasteros. Así ha sido siempre el Carnaval en Ciudad Rodrigo. Así seguirá siendo.     

¡Feliz Carnaval para todos!

¡Viva Ciudad Rodrigo!