Viernes, 27 de noviembre de 2020

Andrés Ñíguez, un contador de historias en la Cafetería del Casino

“No hay reglas para las buenas fotografías, son solo buenas fotografías”

Ansel Adams

Una vez más el Muro de la Cafetería del Casino de Salamanca de la mano de Alberto Carreño, a la estela de H.S. Tomé  sigue demostrando la buena salud de la Fotografía Salmantina. Esta vez con la participación de un fotógrafo venido del Levante español y ya afincado en Salamanca Andrés Ñíguez, maestro de la Luz y del Retrato.

Andrés Ñíguez

 

Su exposición “Contadores de Historias” es una magnífica muestra de las personas que se mueven en otro Arte: el teatro. Su habilidad para contar historias en sus retratos, para ser un fotógrafo del alma de los actores es manifiesta, como, ya, nos ha demostrado en otras ocasiones y a través de las redes, por eso mi comentario de hoy  no lleva su título “Contadores de Historias” sino un juego de palabras “Fotos que cuentan historias”  y es que la ventana que os abre a través de sus fotos está abierta a la prospección  curiosa por saber de las historias de sus personajes.

                                                                                                 Cartel de la exposición

La búsqueda del gesto expresivo nos lleva o nos puede llevar a un retrato psicológico profundo y serio que bien pueden ser de los que dieron originalmente lugar a esos expresivos rostros que quedan encapsulados en las tomas fotográficas de Andrés

Fotografías en blanco y negro en una muestra de revelado hecho con mimo y técnicamente llevadas a la perfección para dar vida a los personajes.  En la contemplación de los retratos, que no poses, nos surgirán  preguntas acerca de sus historias, y es el silencio y el ojo de Ñiguez,  el que penetra, sin alterar el desarrollo de la historia en sus historias.

En medio de ese debate si blanco y negro o color esta exposición es a la medida del valor del blanco y negro

Para acercarnos aún más a su obra, he conversado con Ñíguez siendo las respuestas a mis preguntas, una lección de fotografía,  la conversación fluye con él con la expresión natural de  una persona humilde que hace de la fotografía vida y de la vida Arte

 

 

¿Blanco y negro o color?

Cualquiera de los dos procesos. Pero he de confesar que me siento más cómodo con la estética del blanco y negro. El color lo reservo para fotografía de paisaje y luces muy especiales para mí como es la luz del Mediterráneo. Los amaneces y atardeceres sobre el mar me pide el color aunque en ocasiones también me atrevo con el blanco y negro para esta temática.

Algunas personas que siguen mis fotografías en ocasiones me dicen “Esta fotografía en color tiene que ser…” o “Me gustaría ver esta fotografía en color”. Lo siento. Si es en color bien y si es en blanco y negro igual de bien.

También un par de amigos fotógrafos muy generosos me han dicho que cuando ven una foto mía en blanco y negro la identifican fácilmente por el tipo de procesado y por “los cielos”, incluso las llaman “fotos ñíguez”

 

 

¿El blanco y negro lo revelas tú?

Sí. Son ya muchos años experimentando con la técnica hasta alcanzar el estilo con el que actualmente proceso las fotos en blanco y negro y que sin duda sigue en proceso de mejora.

Cuando la fotografía debe ser impresa en papel me gusta preparar el archivo hasta los últimos detalles para que el laboratorio solo tenga que meterla en máquina y reproduzca fielmente lo que he querido expresar.

 

 

¿Qué debe tener una fotografía para ser considerada buena?

Realmente no lo sé. No hace mucho citaba a Ansel Adams: “No hay reglas para las buenas fotografías, son solo buenas fotografías”

Me gusta cuidar mucho el encuadre y la composición y sobre todo que el contenido de la fotografía despierte, al menos, una emoción en el espectador. Si consigo este objetivo, me doy por satisfecho, Esa foto ya es buena para mí.

 

 

¿Qué tipo de fotografía es en la que mejor te sitúas?

Estos son algunos de los temas que persigue el objetivo de mi cámara: el espacio, especialmente urbano, la acción cotidiana en la calle, el retrato y todos aquellos eventos en los que el ser humano se manifiesta como es y se recrea en su cultura.

 

 

¿Hay algún fotógrafo que sigas especialmente?

Me encanta la obra de Sebastião Salgado tanto por las temáticas que aborda como por la realización técnica de la misma.

También me atrapa la originalidad de Chema Madoz y la capacidad que tiene para elevar a obra de arte los elementos cotidianos de la vida.

Sigo muy de cerca la obra de mi buen amigo y también cartagenero Juan Manuel Díaz Burgos del que he aprendido mucho a través de su dilatada trayectoria y en los buenos ratos de amena conversación en los que revela la trastienda de muchos de sus proyectos y fotografías.

 

¿Qué opinas de la fotografía actual española y particularizando a Salamanca?

Sigo con cierto interés todo aquello relacionado con la fotografía, pero mi nivel de fotógrafo aficionado no me permite lanzarme a opinar con criterio sobre el mundo de la fotografía actual. Sé lo que me gusta, lo que no me gusta y lo que me deja indiferente.

 

¿Sigues algún lema en tu fotografía?

Sí. Ante todo, trato de disfrutar de la fotografía como afición, aunque en momentos pasa a la categoría de pasión. Pasión por encontrar y hacer esa foto maravillosa con la que soñamos y que todavía está por hacer.

 

 

¿Qué es la fotografía para ti, acaso afición o guarda otros significados… como Amistad… Emoción … Sentimiento…?

La fotografía para mí es afición, pasión, curiosidad, suma de sentimientos, satisfacción por compartir mi particular forma de mirar a mi alrededor con todos aquellos que quieran acercarse a mis fotografías, aprendizaje y creación de mi particular colección de instantes parados en el tiempo que no se repetirán.

 

Entiendo que tu fotografía de retratos refleja vida es en alguna manera este tipo de fotografía reflejo del alma de lo que se fotografía?

 

El retrato es sin duda una de las disciplinas en las que más a gusto me encuentro.

El otro día en Zamora fotografiando en una “recreación histórica” sobre el “Milagro de Empel” uno de los protagonistas me preguntó por qué solo sacaba rostros y no la acción completa de la propia representación. Me vino a la mente el conocido refrán de “la cara es el espejo del alma”. Trato de llegar a través de las expresiones y los gestos a los sentimientos del sujeto. No sé si lo consigo, pero al menos lo intento.

 

¿Qué elementos consideras claves a la hora de fotografiar.?

De niños nos enseñaron y luego también hemos enseñado que toda oración gramatical debe tener Sujeto, Verbo y Predicado. Salvando las distancias creo que la fotografía como lenguaje comunicativo también debe tener estos elementos para transmitir su esencia. Si al mirar una fotografía sentimos que todo está en su sitio habremos acertado en nuestro empeño.

En nuestro quehacer, la mayoría de las veces contamos con escasos segundos para mirar, ver, identificar al sujeto, encuadrar, componer en nuestra mente y en el visor la historia que queremos contar, seleccionar parámetros, controlar luces y sombras, enfocar, disparar la cámara y esperar que la foto sea la deseada, porque de lo contrario no habrá forma de repetirla. La destreza en el dominio de estos elementos son los que día a día nos van dando la categoría de fotógrafo.

 

 

Nuestra charla podría durar horas y horas, siempre con el espíritu dispuesto a aprender de su experiencia y su trabajo pero los quehaceres cotidianos nos llevan a otros lugares.

Tenemos que dar las gracias porque la Pared de la Cafetería del Casino siga demostrando una vez más el tesón de Alberto por que sea una ventana abierta al Arte Fotográfico y también a personas como Ñíguez que con su forma de hacer nos hagan sentir el placer de la fotografía cuando tiene alma y estilo personal