Jueves, 21 de marzo de 2019

La adicción al juego “es un grave problema que condiciona la vida de quien la sufre y de sus familiares”

Asaljar demanda “más visibilidad social”, especialmente ante el aumento de casos de ludopatía entre los jóvenes, “los que interesan a las empresas de juego por vulnerabilidad y por larga proyección de vida”
La directora técnica y psicóloga de Asaljar, Luisa Ventola, conversa con Óscar, jugador rehabilitado, y su mujer

Tragaperras, bingos, loterías, apuestas deportivas, casinos virtuales, juego online... Tan accesible como adictivo, especialmente para los jóvenes, el colectivo más vulnerable. Precisamente el aumento de casos de adictos al juego entre la población más joven ha disparado las alarmas. “No es un tema menor, es un problema gravísimo que condiciona la vida de quien lo sufre y de sus familiares”, subraya Luisa Ventola, directora técnica y psicóloga de la Asociación Salmantina de Jugadores de Azar Rehabilitados (Asaljar). A la irrupción de las casas de apuestas, vinculadas sobre todo al ámbito deportivo, se suma el bombardeo publicitario de juego online (en 2017 se emitieron más de 2,7 millones de anuncios frente a los 128.000 de 2013) y las nuevas tecnologías como herramienta para “poder estar consumiendo juego las 24 horas de los 365 días del año”, y “cada vez más dirigido a los jovenes”, porque como añade, “son los que interesan a las empresas de juego por vulnerabilidad y por larga proyección de vida”.

Aunque la ludopatía no distingue entre edades, la Asociación Asaljar sí ha detectado que “ahora hay un nuevo perfil, varón, joven, en torno a los 18 años, de apuestas y de ruleta”, pero “como socialmente no está mal visto, no aceptan que tienen un problema y piensan que lo suyo es distinto”.

  “En las terapias hay más hombres, pero no se corresponde con la realidad”; en la mujer el estigma social es mayor

El juego es legal, y en España está socialmente aceptado, lo que erróneamente puede llevar a subestimar tanto los riesgos de engancharse al juego como el alcance real de la problemática de la adicción al juego o ludopatía. Y aquí radica una diferencia con otras adicciones, la “prevención social”, una asignatura todavía pendiente. “Hay que darle más visibilidad social”, apuntan desde Asaljar, “dada la situación de riesgo que es está generando”.

La adicción al juego tampoco es una cuestión de genero, pero la mujer sigue sufriendo una mayor estigmatización social que el hombre lo que deriva en que soliciten ayudan terapéutica con menor frecuencia. “En las terapias hay más hombres, pero no se corresponde con la realidad”. A la asociación Asaljar acuden a la semana entre 150-200 personas, y solo hay tres mujeres, ¿es la representación real? No, lo que quiere decir es que hay un doble techo de cristal, tiene connotaciones mucho más negativas, la adicción en la mujer es percibida mucho peor que en los hombres y no reciben tanta ayuda como ellos por parte de sus familiares”.

¿Cuándo jugar o apostar se convierte en un problema?

“Cuando pasa de un juego puntual o social a patológico, cuando ya no controlas la situación, y juegas sí o sí”. Todo ello acarrea “graves perjuicios en tu vida familiar, social y laboral”, y además, “para jugar se necesita dinero”, y esto puede derivar en “robos en la propia casa, los más jóvenes cogen las tarjetas de crédito o empeñan objetos de cierto valor de casa...”.

La labor de Asaljar

Asaljar, asociación que inició su andadura en Salamanca en el año 1992, presta ayuda, información y apoyo a las personas con problemas relacionados con el juego de azar y de apuesta y a sus familiares. “Normalmente vienen forzosos voluntarios”, porque el primer paso para pedir ayuda lo suele dar un familiar, en este caso, contactando con la asociación. La adicción al juego “te convierte es una persona que no reconoces”, y es al entrar en rehabilitación, como explica la psicóloga de Asaljar, “cuando empiezas a darte cuenta de la vida que has llevado”.

“Estamos hablando de una adicción que cursa sin sustancias, pero que afecta a las mismas zonas cerebrales que otras adicciones”, es decir, “no hay desintoxicación física, pero sí psicológica”, como explica Luisa Ventola. “Rehabilitarse no es solo dejar de jugar, hay que rehabilitar hábitos y daños colaterales (a nivel social, famliar, laboral...)”.

  La adicción al juego “te convierte en una persona que no reconoces”

Una vez que la persona adicta al juego acude a la asociación, “lo recibe un monitor de acogida, una persona preparada para asumir la posición de acogida y que entiende perfectamente el problema. A partir de ahí se le asigna un grupo de terapia de autoayuda”. Actualmente son  cuatro los grupos semanales, contando la asociación con dos psicólogas. “Tenemos una particularidad que no tienen en otros sitios, y es que asiste a terapia el familiar de ayuda. Esto permite al familiar entender el problema y aprender a manejarlo, dos cosas muy importantes, y por otro lado, servir de apoyo y de límites”.

“El adicto al juego tiene distorsiones cognitivas, una visión sobre la vida y la situación irreal”, sin embargo, “el familiar tiene mucho más claro cuál es la situación y sufren las consecuencias”.

¿El miedo a la recaída desaparece? “Como cualquier adicción, el miedo está ahí, pero si se hacen bien las cosas no hay que tener miedo, por eso es tan importante el generar nuevas pautas y hábitos, y eso requiere de un trabajo de rehabilitación”.

La adicción al juego en primera persona: Testimonio de un jugador rehabilitado