Jueves, 21 de marzo de 2019

“Crees que puedes dominarlo, pero el que te domina es el juego”

El relato de cómo la adicción al juego puede controlarte, porque “la línea del control al descontrol es muy fina”, y también un ejemplo de superación

“La línea del control al descontrol es muy fina”. Así lo asegura Óscar, jugador rehabilitado desde hace más de tres años, y cuyo testimonio es también un ejemplo de superación, el de haber sido capaz de plantar cara a la ludopatía. Empezó con “aquellas monedas que en días sueltos” echaba a las máquinas tragaperras y terminó cruzando la línea. “La enfermedad te va poseyendo y la necesidad de jugar te domina, una necesidad diaria”, y en esta lucha siempre ganaba el impulso incontrolable de jugar. “Crees que puedes dominarlo, pero el que te domina es el juego”, subraya. “Necesitaba jugar, llegué a ese punto, y hacía lo que fuera para encontrar dinero para jugarlo”.  

“Sé que es difícil de entender, pero no puedes parar, es imposible”, reconoce, “mi cabeza necesitaba jugar”. Al principio ganar “es un subidón”, pero “luego es un sufrimiento, nos autoengañamos y engañamos a los demás”, hasta el punto de perder el control de tu vida. “Tienes una doble vida. La que mostramos a los demás y la que llevamos por dentro, que es la peor, porque es algo que te va comiendo, mientes y lo das todo para el juego”. Incluso, como añade, “te ves incapaz de pedir ayuda”.

La ludopatía o adicción al juego no es tan visible como otras adicciones como el alcohol o las drogas, por lo que “puede pasar mucho más tiempo hasta que se descubre”, tal y como señalan desde la Asociación Salmantina de Jugadores Rehabilitados (Asaljar).

“Sabes que algo pasa, pero no sabes el qué, y llegas a pensar cosas mucho más raras, entre comillas, y en mi caso no conocía a nadie que tuviera esos comportamientos por ludopatía”. Quien habla es quien ha sido, y es, el mejor apoyo de Óscar durante todo el proceso de rehabilitación, su mujer. “Cuando ya tuvo que confesar le dije, a mí me viene grande y tengo que pedir ayuda”. Una ayuda que encontraron en Asaljar.

“Seguir viniendo a la asociación es, como nosotros decimos, nuestra medicina, es una autoayuda”, añadiendo que “es muy importante venir para seguir llevando unas pautas, porque no podemos olvidar nuestro pasado”.