Martes, 17 de septiembre de 2019
Ciudad Rodrigo al día

EL Bolsín, un brindis a la institución

Hoy, obnubilados por Ponce, El Juli y cía, los chavales ponen en escena unas faenas interminables, olvidándose que las base del toreo es la contraria a la que ellos practican y, de esa forma, aburren a la gente
El Bolsín taurino vistió de luces por primera vez en carnaval/ Foto: Adrián Martín

Ahora, cuando la torería avalada por la prensa pesebrera y triunfalista, confunde al público –no a la afición- con la enorme tontería de que se torea mejor que nunca, resulta que tenemos la peor cantera de novilleros que se recuerda en mucho tiempo. Y todo fruto de que los chavales se fijan en las supuestas figuras para copiar sus manías y, por ende, sus trampas.

 

El festejo del sábado de Carnaval fue un perfecto escaparate de todas las trampas y rémoras de la torería actual, junto al añadido del desastre de las espadas. Hoy Domingo, obnubilados por Ponce, El Juli y cía, los chavales ponen en escena unas faenas interminables, olvidándose que las base del toreo es la contraria a la que ellos practican y, de esa forma, aburren a la gente. La aburren hasta echarla de las plazas, porque además ellos regalan el recital tan habitual las trampas del toreo y la falta de pureza tan habitual, aunque un sector se empeñe en proclamar que hoy se torea mejor que nunca.

Al primer torero, llegado de San Sebastián de los Reyes y con un vestido para parecía un príncipe, propia de una figura del toreo, se le torció la tarde nada más saludar de capa a su primero y levantarse una ventolera, que acabó desarmándolo. De ahí para adelante, frente a un novillete corretón, hubo de todo en su faena, aunque no como en botica, sino más bien de baratejas chinas dentro de una faena donde mostró su falta de sitio y también evidentes carencias.

Con buen oficio resolvió el portugués Leonardo Passareira, de la vecina villa de Nave de Haber y hecho en la escuela de Salamanca. El chaval, que es resolutivo, recuerda –por su baja estatura e interpretación- a aquel valiente matador maño llamado Jesús Gómez ‘El Alba’ y en ocasiones, cuando tira de arrebato a Miguel Márquez, pero son únicamente parecidos, además ya se sabe que las comparaciones son odiosas. Fácil en el manejo con los engaños tiene la virtud de llegar pronto a la gente y, el feliz añadido, de andar facilón con la espada, lo que de por sí es una garantía.

Alberto Buriel mostró buenas mimbres frente a un novillo que se dejó, aunque su labor discurrió entre buenos momentos y otros donde se le apegaba la bombilla para resolver, al intentar a amanerarse y perder su propia personalidad. Con los aceros, al igual que ocurrió a sus compañeros –menos al portugués fue un desastre-.

Ilusionó mucho Jesús García con un correoso novillito al que saludó con una larga cambiada, antes de buscar los lances, que remató como mejor pudo. Ahí hizo un vistoso quite Diego García Porras, una especie de quite del perdón tras su desastrosa labor. De ahí en adelante, el titular, ofreció su versión de estar ‘en novillero’, algo hoy muy perdido y comenzó, con ambas rodillas en tierra, su trasteo, para continuar con muletazos y mandones sobre la diestra aprovechando las embestidas del eral. Fue un abismo, porque enseguida, al interpretar el toreo fundamental abrió el maletón de las trampas y el ventajismo, tan habitual en muchas de las actuales llamadas figuras. Y después, para que nada faltase, puso fin con esas socorridas manoletinas, antes de ofrecer otro desastre en la suerte suprema.

Fue la tarde del llamado ‘domingo gordo’ de Carnaval, la habitual del Bolsín en estas fiestas que homenajean al toro, la institución taurina mirobrigense que merece todos los honores y jamás cesa en su labor de ofrecer oportunidades a los nuevos valores del toreo. Después una cosas es que valgan y otra no, porque en el campo se distinto a ver al de los ‘rizos’. Pero el Bolsín como institución merece todos los honores, además del máximo respeto por ser, también, una cantera de aficionados. Vaya mi olé y mi apoyo para que algún día cercano sean distinguidos con la Medalla a la Tauromaquia de Castilla y León, al igual que el Premio Nacional de Tauromaquia. Lo merecen por muchas cosas, la principal por su promoción de las bases.

FICHA DEL FESTEJO

Ganadería: Se lidiaron erales de Santis Alcalde, justo de romana y de juego desigual. 

Diego García Porras –de San Sebastián de los Reyes (Madrid)-: Cinco pinchazos y estocada. Silencio tras aviso.

Leonardo Passareira -de Nave da Haber (Portugal): Estocada. Dos orejas.

Alberto Burdiel -de Pozuelo de Alarcón (Madrid)- : Atravesada que hace guardia, pinchazo, estocada caída, pinchazo y cuatro descabellos. Silencio tras aviso.

Jesús García Iglesias –de San Martín de la Vega (Madrid)-. Tres pinchazos, casi entera pescuecera y seis descabellos. Silencio tras aviso.

Plaza casi llena en tarde ventosa y de buena temperatura.

Reportaje gráfico: Adrián Martín