Martes, 17 de septiembre de 2019
Las Arribes al día

La Bufa ahuyenta los malos espíritus en Aldeadávila

Pequeños y mayores ataviados con sacos de arpillera, cencerros y otros instrumentos, ahuyentaron con su ruido a la Urga y al Judas

Los más pequeños disfrutaron con las carreras tras la Urga y el Judas / SILVESTRE

Los más pequeños, por conocer lo que han escuchado, y los mayores por acompañar a los primeros o recordar lo que un día les contaron, en Aldeadávila de la Ribera se reunían esta tarde para revivir La Bufa, primera mascarada de invierno que tenía lugar en la provincia charra en la víspera de San Antón, un rito ancestral de influjo pagano que sobrevivió a la cristianización por medio de su trasformación.

Así, los bufadores se concentraban en el Centro Cultural para asistir a una breve explicación de los orígenes de La Bufa, este año a cargo del grupo de teatro Lombó y cuyos componentes darían vida después a la Urga y al Judas, personajes malignos que animarían entre los más pequeños el pasacalles posterior hasta la plaza del pueblo.

Con voces a todo pulmón, puños de paja y cintas mágicas, niños, madres y padres ayudaban en el menester de ahuyentar a la Urga y al Judas para así garantizarse buenas cosechas y la salud de los animales.

Tras el convite en el bajo del Centro Cultural, para mañana domingo está prevista la misa en honor a San Antón y la tradicional bendición de animales.

Los orígenes de La Bufa

Muy pocos hoy recuerdan las correrías de los niños por las calles en penumbra de Aldeadávila haciendo sonar sus cencerros atados a la cintura con una rosquilla entre sus manos, seguramente procedente de la bandeja puesta en convite por el mayordomo de San Antón, encargado de presidir cada acto en la víspera y el día del Santo. Ángel Arroyo fue el último mayordomo de La Bufa de San Antón, hace 44 años, pues corrían días de 1975.

Desde entonces la fiesta de La Bufa había dejado paso al vacío de un tiempo muerto, un intervalo hasta que hace nueve años esta celebración, de orígenes prerromanos, resurgió de sus cenizas gracias a la labor documental llevada a cabo por el etnógrafo Daniel Cruz Sagredo.

La Bufa es la única mascarada de invierno que se celebra actualmente en la provincia de Salamanca, y comparte orígenes con otras que se celebran en provincias como Zamora o regiones como la extremeña, en todas ellas con el denominador común del intento por ahuyentar al ‘maligno’ o a los malos espíritus que deambulaban entre sus animales y tierras con la llegada de las noches de solsticio. Más adelante estas costumbres paganas fueron acogidas por la Iglesia ante la imposibilidad de su erradicación, pues de las gentes emanaba con fuerza las creencias de sus ancestros.

En palabras del etnógrafo e historiador Bernardo Calvo Brioso, y que hace siete años recogía LAS ARRIBES AL DÍA tras su paso por esta localidad como pregonero de esta mascarada, La Bufa es “el tesoro más antiguo de Aldeadávila, seña de identidad y estandarte más representativo, una revista a la forma de vida de los antepasados, un patrimonio cultural inmaterial que hay que conservar”.

Ver más imágenes: