Viernes, 27 de noviembre de 2020

Una plataforma portuguesa se moviliza para la eliminación de los peajes en las autovías que enlazan con Salamanca

Ya han conseguido una reducción del 30% para los vehículos de mercancías, en vigor a partir del 1 de enero de 2019. Pretenden la progresiva reducción hasta su completa desaparición aplicable a todo tipo de vehículos

Tramo de la A-23 Beira Interior/ Foto: Global Imagens

El interior portugués viene desarrollando una significativa movilización social, tendente a conseguir la cohesión territorial efectiva entre las diversas regiones del país, sobre todo, reduciendo las asimetrías entre el litoral y el interior. Esta actividad se refleja en el surgimiento espontáneo de asociaciones como la Plataforma para la Reposición de las SCUTs en la A-23 y la A-25, nacida a mediados de 2017 mediante la unión de 7 entidades pertenecientes a los distritos de Guarda y Castelo Branco, movidas por una misma causa: la abolición de los peajes en las vías que ligan el interior portugués con el litoral y con España.

La también llamada ‘Plataforma por la Abolición de los Peajes’ está formada por la Asociación Empresarial de la Beira Baixa, la Unión de Sindicatos de Castelo Branco, la Comisión de Usuarios contra los Peajes en la A-23, el Movimiento de Empresarios por la Supervivencia del Interior, la Asociación Empresarial de la región de Guarda, la Comisión de Usuarios de la A-25 y la Unión de Sindicatos de Guarda. “Nunca se creó en la región una asociación igual, estamos todos de acuerdo”, manifiesta José Gameiro, presidente de la Asociación Empresarial de la Beira Baixa.

La Plataforma por la Reposición de las antiguas SCUTs portuguesas (Estradas Sem Custo para o Utilizador/ Carreteras sin coste para el usuario) viene desarrollando medidas de presión frente al gobierno portugués con el objetivo de lograr la paulatina reducción de los peajes en las autovías A-25 Vilar Formoso-Albergaria-a-Velha (Aveiro) y A-23 Guarda-Torres Novas, utilizadas por los muchos salmantinos que transitan por el interior fronterizo, que se dirigen hacia el litoral centro-norte (Aveiro, Oporto) o hacia Lisboa.

La actividad de esta plataforma se ha basado en exigir al gobierno portugués el regreso al modelo anterior sin costes para el usuario. Para ello, han mantenido debates y acciones de protesta en los últimos meses, con manifestaciones acompañadas de ‘marchas lentas’ en las principales ciudades de la región, como Guarda, Covilhã, Fundão o Castelo Branco, así como por la A-23.

Toda esta movilización ya consiguió una reducción del 15% del coste de los peajes en agosto de 2017 y, en el verano de 2018, el compromiso del gobierno portugués de reducir en un 30% los peajes para los vehículos de mercancías, tanto nacionales, como extranjeros.

No van a darse por satisfechos, sin embargo, los promotores de esta plataforma, que piden garantías para que esta reducción se haga realmente efectiva el 1 de enero de 2019. Aunque la reducción de los peajes figura entre las medidas socioeconómicas y fiscales de discriminación positiva destinadas al interior, recogidas en los Presupuestos Generales del Estado para 2019, que han sido aprobados recientemente por el Parlamento portugués, en la Plataforma no están totalmente convencidos de que se vaya a cumplir este compromiso. Además, quieren que se fije un calendario de reducciones progresivas para todo tipo de vehículos de matrícula nacional y extranjera, hasta su completa eliminación, volviendo a la situación anterior a 2011. Por todo ello, el 27 de noviembre han enviado una Carta Abierta al primer ministro, António Costa, recordándole el compromiso que adquirió en este sentido durante un viaje a la región en el verano de 2017.

Las SCUTs y la cohesión territorial de las regiones fronterizas de Europa

Las antiguas SCUTs portuguesas son vías rápidas, -no autopistas-, que vertebran todo el interior portugués y fueron construidas con fondos europeos precisamente para apoyar la movilidad en estos territorios deprimidos y fronterizos, aumentar la seguridad vial y reducir los desequilibrios producidos por la baja densidad demográfica.

Dejaron de existir hace aproximadamente una década, cuando el gobierno portugués, argumentando razones basadas en la crisis económica, decidió que el usuario contribuyese a su mantenimiento a través de un sistema de peajes electrónico. Por eso, ahora que parece afianzarse la recuperación económica en el país, los habitantes del interior reclaman que las condiciones se retrotraigan a la situación anterior a 2011.

“No ha primado el interés de los ciudadanos, sino el negocio”, añade José Gameiro, representante de la patronal de la Beira Baixa, que afirma que los peajes han sido la causa del cierre de varias empresas en la región durante estos años y que si se redujesen solo un 50%, muchas personas dejarían de circular cotidianamente por carreteras secundarias alternativas y pasarían a usar la red de peaje, compensando con más usuarios las pérdidas por la reducción de tasas. Preocupa el aumento de la siniestralidad en vías secundarias, muchos portugueses las utilizan a diario para evitar los peajes, pero a veces no tienen buenas condiciones de mantenimiento.

El representante de la patronal de la Beira Baixa coincide con Luís Garra, coordinador de la Unión de Sindicatos de Castelo Branco, cuando afirma que “debe haber una renegociación de las colaboraciones público-privadas”, en clara alusión a las empresas concesionarias del servicio, en el caso de la A-23, la española GLOBALVIA.

El turista español y el peaje electrónico

El peaje electrónico no acaba de contar con la adherencia de los usuarios españoles. Después de 7 años, exceptuando los profesionales del transporte, el viajero español que accede a la red de carreteras de Portugal sigue sin considerar asequibles los mecanismos de pago, que habitualmente implican cierta previsión del viaje. Habiendo voluntad de pagar, no se tiene claro el cómo si ya se ha iniciado el camino.

Para los que realizan frecuentes visitas a Portugal la mejor opción es adquirir un dispositivo electrónico (Vía T, Vía Verde) en una entidad bancaria. Otra opción es mediante tarjeta de débito o crédito en los puntos de recepción de turistas extranjeros. Esa tarjeta quedará vinculada a la matrícula durante un mes y en ella cargarán todos los importes de los arcos de peaje por los que se pase. A 11 km de la salida de Vilar Formoso, ya en la A-25, encontramos donde realizarlo, en el Puesto de Atención a Vehículos Extranjeros del Alto de Leomil. Hay otro en Vilar de Santo Antonio (para acceder a la A-22), en la frontera con Huelva, uno en Viana do Castelo (A-28) y otro más en Chaves (A-24), ambos en el paso con Galicia. Pero si accedemos a cualquiera de las vías con peaje electrónico desde otros puntos del territorio español, no encontraremos la posibilidad de pagar de esta forma. A través de la página web www.portugaltolls.com es posible realizar el prepago de los peajes para un itinerario definido. La página cuenta con un simulador para calcular el coste y otras formas de pago como la compra de tarjetas de prepago por valor de 5, 10, 20 y 40 euros o la realización de un pago único de 20,74 € para viajes a Portugal de no más de tres días.


Sin embargo, por desidia o por desinformación, muchos españoles acceden cada día a las carreteras portuguesas sin la vinculación a ningún método de pago, lo que acarrea frecuentes multas. Al principio, había cierta falta de coordinación, pero la empresa concesionaria ha perfeccionado el sistema de control sobre vehículos extranjeros y hoy la impunidad no existe. Actualmente se triplica la cantidad que se recaudaba en 2011.

“Es injusto que al turista salmantino que viene a pasar un día le salga más caro el peaje que la comida”, afirma José Gameiro. La Plataforma considera que los peajes no solo castigan a los habitantes de estas zonas, económica y demográficamente más desfavorecidas, sino que lo hace también a todos los turistas que entran en Portugal por carretera.

La movilidad y la despoblación

Las carreteras A-25 y A-23 son las más caras del país. Circular por ellas cuesta unos 7 céntimos el kilómetro. El territorio más deprimido de Portugal soporta los peajes más caros.

Según el Instituto Nacional de Estadística de Portugal (INE), el 50% de la población del país se localiza en 33 municipios del litoral, que representan solo el 11% del total de municipios portugueses. Esto lleva a que los recursos y servicios se concentren en la franja costera. A excepción de Lisboa, la riqueza media por habitante en Portugal está por debajo de la media de la Unión Europea.

La desertificación demográfica veloz del interior ha provocado el surgimiento de un espíritu reivindicativo, que tiene el afán de visibilizar los problemas concretos de la población en su día a día, exigiendo incentivos que palíen las diferencias económicas y sociales entre los propios portugueses dependiendo de su lugar de residencia. “Los peajes son un obstáculo para el desarrollo del interior” ha dicho Luís Garra, el representante de los sindicatos.

La despoblación fue el eje sobre el que giró la última Cumbre Hispano-Portuguesa, celebrada el pasado 21 de noviembre en Valladolid. “Habría sido bueno que en la Cumbre Ibérica se hubiesen recogido medidas concretas para discriminar positivamente a las empresas que tributan en el interior peninsular”, opina José Gameiro, presidente de la Asociación Empresarial de la Beira Baixa. Admite Gameiro que no tienen la certeza de que la prometida reducción del 30% para vehículos pesados vaya a aplicarse ya en enero y se lamenta de que el descuento no sea para la generalidad de los vehículos de una empresa y para los trabajadores que se desplazan diariamente. “La movilidad tiene que ser movilizadora”, afirma, recordando que los fondos europeos con que se construyeron estas vías rápidas tenían como finalidad el desarrollo del interior peninsular.

La Plataforma para la Reposición de las SCUTs en la A-23 y la A-25 ha enviado una Carta Abierta a António Costa el pasado 27 de noviembre, firmada también por la Comunidad Intermunicipal de la Beira Baixa (CIMBB), por la Universidad de la Beira Interior (UBI) y por la Comunidad Intermunicipal Beiras y Serra da Estrela (CIMBSE).

En ella recuerdan al primer ministro los compromisos adquiridos con el interior durante la reunión de trabajo con empresarios de la región, mantenida en julio de 2017 en Covilhã, en la cual “creó legítimas expectativas a las empresas, instituciones y a las gentes de la Beira”, manifestando en ese momento públicamente su decisión de reducir progresivamente el importe de los peajes en la A-23 y en la A-25 hasta su abolición.

A la espera del cumplimiento de este compromiso y de una calendarización de las reducciones, han paralizado temporalmente la caravana de decenas de autobuses hacia Lisboa que tenían previsto realizar en diciembre y para la que ya habían obtenido el respaldo de los 21 ayuntamientos de la región. “Por ahora, no se va a realizar, a la espera de verificar si se cumple el compromiso de reducción a principios de año y porque conseguimos que la Secretaría de Estado para el Desarrollo del Interior se descentralice y se ubique en Castelo Branco, lo que esperamos que facilite las conversaciones”, afirma Luís Garra, presidente de la Unión de Sindicatos de Castelo Branco.

Afirma, además, Luís Garra que “la reducción debería ser calendarizada y para todo tipo de vehículos nacionales y extranjeros, pero no hemos impuesto condiciones en cuanto a tiempos, lo que importa es que haya un compromiso de progresiva reducción”.

Los representantes de la Plataforma por la Abolición de los Peajes en la A-23 y la A-25 han manifestado encontrarse abiertos a la incorporación de organizaciones empresariales, sindicales y ciudadanas de Salamanca a esta causa, con el objetivo de ejercer una mayor presión hacia el gobierno portugués, que propicie la progresiva reducción de los importes de peaje hasta su desaparición.