Martes, 19 de febrero de 2019

Amor y matemáticas

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Desde hace días, semanas, meses intento encontrar una forma de explicar la relación entre el Amor y las matemáticas, estoy por concluir este pequeño artículo llegando  a la conclusión de que la mayor relación que existe es que los dos son la esencia de la vida. Mis hijas, conscientes de esa preocupación mía por encontrar todas las relaciones posibles me han regalado un libro de Daniel Tammet, titulado “La poesía de los números”, o como las matemáticas iluminan mi vida…Ya anteriormente pusieron en mis manos el libro que motivó el principio de  esta decisión:  “Amor y Matemáticas” de Edward Frenkel .

Posteriormente  para  buscar  dicha  relación  he ido  investigando  en  la literatura.  Aquí  encontré  la  mayor  relación  que  existe del amor  con  las  matemáticas.  No son  sólo  los  poemas  relacionados  con  las  matemáticas  (que también los hay), es  el hecho  de  que  ambas  disciplinas  tienen  un  método  de  trabajo similar, una búsqueda de lo universal, etc. Los matemáticos investigan y crean  nuevas  teorías  puramente  matemáticas  y  encuentran  en  ellas  belleza,  en  los razonamientos  lógicos,  en  los  teoremas.  Por  otra  parte  los  escritores  también, en muchos casos,  crean sus mundos de ciencia-ficción, mundos imaginarios en los que mediante su reflexión y una sucesión de frases enlazadas, consiguen llevar al lector a su irrealidad. El amor cuando busca a la literatura se encuentra con términos, elementos y conceptos matemáticos. En las matemáticas hay hechos mágicos, ecuaciones sin solución. Rectas que nunca se encuentran, personas que caminan paralelamente. Nada más hace falta la observación y encontrar la relación de dos mundos paralelos.

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En tercer lugar me mueve a este texto la pasión por las matemáticas, un profesor hace años me dijo las matemáticas son la mejor amante,  si la amas no te abandonará nunca y es verdad, la realidad… los teoremas… los signos… las proporciones… llenan todos nuestros espacios en el Arte, en la vida, en el mundo de las relaciones y se terminan haciendo compañeras de viaje, por siempre.

Un reto más se da cita en este trabajo, mi visión fotográfica de la realidad y de los espacios de la imaginación, de la mente. Poner imágenes a este artículo está siendo la aventura más trabajada, porque no existe fotografía matemática del amor ni fotografía del amor matemático. Todo resulta de un trabajo de la mente, de nuestra propia realidad fantástica y de la propia irrealidad imaginada

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Siempre  hemos  intentado,  -y  algunas  veces  lo  hemos  conseguido-, encontrar  que  hay  más  allá  de  nuestra  comprensión,  qué  se  oculta  en  los  laberintos  de  nuestra  mente.  Todos  los  hombres,  en  sus  diferentes  ramas  del conocimiento, han tratado de interpretar al universo tal cual lo perciben o como  lo  imaginan,  pero  ha  habido  algunos  pocos  que  lo  han  traducido  a  términos  abstractos  para  después  volverlo  a  interpretar  en  lenguaje  más  humano:  algunos de estos han sido los matemáticos y los poetas, dándose cita –como no- en las relaciones humanas y, por tanto, en las relaciones amorosas

La  mejor  manera  en  que  el  hombre  ha  interpretado  el  universo  ha  sido mediante   metáforas,   imágenes,   palabras;   formas   en   las   que   podemos entender  mejor el mundo  que  nos  rodea,  porque al  fin  y al  cabo,  el  mundo es como  lo  vemos,  o  como  creemos  verlo.  Tanto  las  matemáticas  como  el  arte, especialmente  la  literatura  y  la  poesía,  han  utilizado  estos  recursos  para interpretarlo,  para  darnos  una  mejor  idea  del  universo.  Permitirnos  apreciar  el mundo  tal  cual  es,  capturar sensaciones  y  crear  abstracciones  para  decir  lo  mismo con otras palabras: magia de la metáfora y la matemática.

Como nos dice el filósofo inglés Whitehead: la ciencia debe aprender de la  poesía- cuando  un  poeta  canta  las  bellezas  del  cielo  y  de  la  tierra  no manifiesta las fantasías de su ingenua concepción del mundo, sino los hechos concretos de la experiencia.

Gabriel Celaya (poeta  español  que  estudió Ingeniería  Industrial,  aunque  acabó  dedicándose  definitivamente  a  la  poesía)   escribió “Tablas  de  multiplicar” un  poema  en  el  que  da  su  propia  versión  de  la  tabla  de  multiplicar  de  una forma  irónica  y  llena  de  metáforas  como  “cero  por  cero  es  la  luz”  o  “cero  por dos,  el  amor”.

Antonio Carlos Jobim / Marini Pinto, escriben en su poema “Aula Matemática”

Que menos por menos da más amor.

Si van las paralelas al infinito a encontrarse,

¿por qué tardan tanto los corazones en integrarse?

Si infinitamente, inconmensurablemente,

estoy perdidamente enamorado de ti.

 

“Hay un mundo secreto ahí fuera. Un universo oculto, paralelo, de belleza y elegancia, intrincadamente conectado con el nuestro. Es el mundo de las matemáticas. Y a la mayoría de nosotros nos resulta invisible”

 

Bertrand Russell expresa la belleza matemática con estas palabras:

    "La matemática posee no sólo verdad, sino también belleza suprema; una belleza fría y austera, como aquella de la escultura, sin apelación a ninguna parte de nuestra naturaleza débil, sin los adornos magníficos de la pintura o la música, pero sublime y pura, y capaz de una perfección severa como sólo las mejores artes pueden presentar. El verdadero espíritu del deleite, de exaltación, el sentido de ser más grande que el hombre, que es el criterio con el cual se mide la más alta excelencia, puede ser encontrado en la matemática tan seguramente como en la poesía."

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La experiencia más intensa de belleza matemática para la mayoría de los matemáticos viene de adentrarse activamente en las matemáticas. Es muy difícil disfrutar o apreciar las matemáticas de manera puramente pasiva -no existe una analogía real del papel de espectador, audiencia o público-

Creo que esos ideales existen la percepción del hecho del enamoramiento, para un enamorado la experiencia más intensa también se realiza cuando la relación que pudo ser casual se convierte en razón de vida, tomando parate activa.

Cerrad los ojos. Imaginad un espacio sin límites

Imaginad a Shakespeare descubriendo el número 0 y las dimensiones de una ausencia…

Imaginad a Shakespeare escribiendo su soneto 38, escrito sobre la relación  que tiene con su amada musa cuando compara la pareja con un diez, el poeta es el cero y su amada el uno.

Musa décima, diez veces mas valiosa

que las nueve a que aluden  los poetas

quien te invoque produzca eternas rimas.

 

Solo en la asociación amanecida de lo imposible, el diez es final de un camino, pradera donde galopa, inclemente, celestial, la matemática.

 

“En determinada medida, al menos, me parece que el secreto del amor es  el  resultado  de  una  operación  matemática  relativamente  simple:  sumar  un deseo indefinido y un cuerpo adecuado, multiplicar el resultado por un número variable de espejismos, sacar la raíz cuadrada de todo eso y, finalmente, dividir el resultado por la suma de esa otra atracción a la que llamamos Realidad; dos abstracciones,  dicho  sea  de  paso,  que  tienen  la  facultad  de  ir  poniendo  las cosas en su sitio

El poeta matemático, el matemático poeta siempre encontrará la forma de expresar su amor según un algoritmo expresado a modo de poema

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Reconozco que el amor y las matemáticas no son precisamente dos aliados naturales. Sé que la emoción del romance no se puede reproducir en una simple sucesión de ecuaciones… afirmamos en muchas ocasiones que las matemáticas  rigen prácticamente toda nuestra existencia y la de todo el universo, pero para muchos, sé que,  esta afirmación puede no ser real.

 

Las Matemáticas Del Amor

El amor no se calcula
Como si fuera simple álgebra
Como si fuera un solitario exponente
En un calculo  tan complicado,
Como la pasión.

El amor se debe  tratar
Como una multiplicación de variables
De momentos,
De miradas,
De palabras sumadas
En un mundo que a veces
Resta.

El amor no se debe dominar
Por la división de sus componentes.
El amor se tiene que alimentar
De la suma de los abrazos,
De las sonrisas,
De esos besos
Que en fracciones de segundos
Se penetran a lo mas profundo.

El amor no debe de ser sobre estimado como matemática
Esa  es la simple solución del amor,
Dejarlo nacer,
Dejarlo crecer....
Al fin,
El destino lleva mas de una,
Respuesta.

 

Sí,  creo que las matemáticas son fuente de un conocimiento profundo y atemporal que llega al corazón de las cosas y nos une a números, tal vez porque sentimos  que es lo único que se mantiene igual en un mundo en constante cambio. Para los pitagóricos los números eran tangibles, inmutables, eternos  a la vez que menos amenazantes que Apolo o Zeus.

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Las matemáticas representan la ordenación del caos y la belleza resulta de la proporción aurea, por tanto el amor, como caos ordenado o como divina proporción  podría definirse a través de una ecuación matemática. A muchos sorprendería que matemáticos han tratado de dar una fórmula del amor , así como la existencia de una poética matemática

Esfera ceñida de esferas que no pueden

escaparse de la esfera única.

Manos esféricas ciñéndose a unas piernas

que se abrazan redondas, perfectísimas.

Si esta esfera que soy ya, que fui yo siempre,

desgajara un anillo y lo arrojara,

Se caería

cogido por su extremo, prolongándose

hasta pisar el polvo.

 

Pero siguiendo con la ecuación matemática del amor, sirva este relato base de la película “Rites of Love and Math”

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                                                                                       Fotograma de la película "Ritos de Amor y Matemáticas

 

El matemático está enamorado de la bella japonesa Mariko. A medianoche, se presenta en casa de su amada, y le explica que intentan arrancarle el secreto de su fórmula. Percatándose de que ese será su último encuentro, pasan una noche de amor apasionada, al final de la cual el científico tatúa la fórmula sobre el hermoso cuerpo de Mariko. De este modo su amor y su hallazgo pervivirán para siempre.

Ficción, relato romántico de amor, sobre el propio amor, sobre el deseo de unir dos pasiones, o una, referida a su auténtica amante: las Matemáticas.

Hay muchas proposiciones que se hacen como fórmula del amor, muchos teoremas y libros con  una clara inspiración poética: La Sinfonía del infinito, la cardioide. Los Espacios de Euler, los de Hilbert, sucesiones recurrentes de Fibonachi, Amor y Matemáticas, La poética de los números,

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Muchos poetas también han relacionado el amor y las matemáticas: Neruda, Alberti, Sakespeare el mismo Unamuno…No me cabe la menor dududa que las matemáticas han sido recurso de los escritores y pensadores de todos los tiempos

Edward Frenkel, matemático y autor del libro  “Amor y Matemáticas” escribe:  Cuando alguien pregunta si existe una fórmula para el amor mi respuesta es todas y cada una de las fórmulas que creamos son una fórmula del amor. Las matemáticas son fuente de un conocimiento profundo y atemporal, que llega al corazón de las cosas y nos une a través de culturas, continentes y siglos. Mi sueño es que todos seamos capaces de ver, apreciar y maravillarnos ante la mágica belleza y la exquisita armonía de estas ideas, fórmulas y ecuaciones porque ello proporcionará mucho más significado a nuestro amor por este mundo y por los demás.

 

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