Podría ser otra comedia francesa más, pero este elegante relato coral es una carta de amor a la música y al trabajo en equipo. Una mecenas organiza un concierto de cámara histórico: ha reunido cuatro Stradivarius, dos violines, una viola y un chelo. Pero los instrumentistas encargados de tocarlos no se aguantan. Solo podrá limar asperezas el compositor de la obra que interpretarán. Tras la cámara, Grégory Magne, autor de la estupenda Perfumes.