Las crisis migratorias suelen reducirse a frías estadísticas. Pero las víctimas de las guerras, los refugiados, los ahogados en el Mediterráneo, no son números, sino personas. Con esa voluntad humanista, el estadounidense Brandt Andersen (1977) propone un drama coral. Un puzle de historias cruzadas: una médica siria obligada a dejar Alepo tras el bombardeo de su casa; un joven soldado que, harto de la violencia injustificada, termina desertando; un hombre que se lucra del tráfico clandestino (pero lo hace para cuidar de su hijo enfermo); o un guardacostas frustrado por no poder evitar más muer