En Islandia, una pareja con tres hijos se separa. Por el bien de los pequeños, sigue conviviendo como si nada en una pequeña aldea. Pero la tensión lo contamina todo. Durante un año, vemos reaccionar a cada miembro de la familia, sus gestos repetidos, tiempos muertos, cambios de conducta, frustraciones. Hlynur Pálmasson, que nos impresionó con Godland, se aleja de la épica pero mantiene su estilo visual: formato cuadrado, encuadres pictóricos.